Hugo Gonçalves, foto cedida por Hugo Gonçalves

Hugo Gonçalves, foto cedida por Hugo Gonçalves

Entrevista: “Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido.”, Hugo Gonçalves sobre su novela Revolución.

El jueves 6 de noviembre, me perdí la presentación que Hugo Gonçalves hizo de su libro Revolución (Libros del Asteroide) en la librería La Central en Barcelona. A sabiendas de que no se repetiría, le pedí poder hablar con él un ratito, todo y que en los últimos días lo han entrevistado casi todos los medios de referencia (El Cultural, El Periódico, La razón, El ojo crítico o Clarín).

Tenía la reseña de su libro hecha, leí todas las entrevistas, y aún así, qué gusto conversar con un autor sobre su obra.

En mi búsqueda de información más personal sobre él vi que había vivido en España durante algún tiempo, di por hecho que su estancia por aquí habría empezado con un Erasmus. Tal vez, quería yo encontrar un paralelismo con la frontera como espejo.

En realidad, Hugo estuvo como corresponsal en Madrid durante casi 4 años.

Tras la aclaración, arrancamos la entrevista:

Lele: No sé si en esa estancia en España, tuviste la misma sensación que yo cuando estuve de Erasmus. Sentí que descubría un país maravilloso del que conocía muy poco. ¿Crees que todavía hay este desconocimiento de un lado y otro?

Hugo Gonçalves: Es curioso porque este fue un tema recurrente en mi viaje ahora a Madrid y Barcelona con Libros del Asteroide.  El desconocimiento hoy es mucho menor que el que había hace 20 o 30 años. Tenemos el Erasmus, como tú dices; la Unión Europea; hay muchos españoles viviendo en Lisboa; muchos portugueses en Barcelona o Madrid… No obstante, sí existió ese desconocimiento, mucho más grande del que cabría esperar para dos países que no solo ocupan el mismo espacio geográfico como también cultural.

Yo repetí esto varias veces. En una conversación, con un amigo portugués que vive en Madrid, estábamos comiendo unas tapas y le decía que muchas veces los españoles se sorprenden cuando van a Portugal y hablan conmigo sobre la cultura portuguesa que ven tan próxima. Y él me decía que es cierto, que los portugueses tenemos la ilusión con Brasil de que existe una proximidad y los españoles con América del Sur, es la lengua común. Pero me atrevería a decir que un español tiene culturalmente más que ver con un portugués que con un argentino o un chileno. Hay una matriz cultural, religiosa, histórica. Viví en Brasil y vi eso también.

También encontré muy curioso que los lectores de Revolución en España, que ya lo habían leído, decían todos: “¡ah! esto podría ser una historia española. Podría tratarse de una familia española. Es decir, quitando el aspecto político de la revolución, por los personajes, los dilemas, la idiosincrasia de aquella madre, de esos hermanos, de la derecha, de la izquierda y de lo que yo conozco de España, de hecho, podría ser una historia española también. 

Lele- El libro se centra en el periodo posterior al golpe del 25 de abril, el llamado PREC (Proceso Revolucionario en Curso) que quizás es menos conocido porque la Revolución de los Claveles está muy romanizada en España.

Hugo Gonçalves: El 25 de abril es un golpe militar que quería: primero, derribar una dictadura con casi medio siglo de vida; segundo, acabar con una guerra colonial; tres, abrir el camino para la construcción de un régimen democrátivo. Eran las 3Ds: democratizar, desarrollar, descolonizar. Pero lo más bonito era derribar una dictadura, que a lo largo de sus 48 años no tuvo una lucha armada, no hubo tentativas de golpe o fueron fácilmente alejadas. Con una población muy domesticada, por así decirlo.

Por tanto, eso tiene un mérito tremendo, pero después viene el proceso de construcción de la democracia que es lo más difícil. Y digo siempre esto, tenemos la democracia como algo garantizado, vivimos con ella de la mañana a la noche, disfrutamos de todas las conquistas, del servicio de salud, de la educación pública, de la prensa libre, de los tribunales… son cosas que ni pensamos que en la dictadura no funcionaran. Nos olvidamos de eso. Muchas veces el pensar en la dictadura se queda en que no se podía hablar lo que se quería, no se podía votar y no tenías tantos derechos. Pero era más que eso, es la concepción de una sociedad que va más allá del derecho al voto, de escoger y de hablar,. Porque la libertad depende de otros derechos, depende del derecho a la educación, depende del derecho a la justicia. Y eso es muy difícil de construir. Ese proceso, en un país que acababa de hacer una revolución y que no estaba preparado, es una hazaña increíble.

Se nota en su respuesta que es algo que ha explicado ya unas cuantas veces, se nota también la base documental que lleva encima y es agradable escucharlo. Mientras pienso en que detrás del libro puede haber un componente de querer explicar este periodo, me responde con lo contrario:

Hugo Gonçalves: Cuando escribí este libro, no hago activismo, no soy un divulgador de la historia. No estaba pensando en nada o pensando que era necesario hacer, aclarar, mostrar.

Creo que es muy normal que se romanticen las revoluciones, especialmente la revolución portuguesa del 25 de abril, porque al contrario de otras como la Cubana o la de Irán, no fue sanguinaria. Y también es necesario que haya fechas que, de alguna manera, puedan mostrar a las personas esperanza. La esperanza es algo muy importante en la política y en la vida.

A mí como escritor lo que me fascinó, y sé que es muy difícil hablar de este libro sin hablar de política, lo que me interesa es la historia de estos personajes en este periodo menos conocido, incluso entre los portugueses y que está muy cristalizado por los filtros políticos de cada uno. Detrás hay un manantial dramático tremendo, un país con un cambio enorme, las familias descomponiéndose por causas políticas, con una sed y un hambre tremendas de novedad y de progreso. De repente, las personas se podían besar en la calle. Y te pongo un ejemplo, al mismo tiempo también con el sufrimiento las cosas también se vuelven caricaturas. Los dos libros, que durante meses se disputaron el top de los libros más vendidos en Portugal en 1974, eran “La empresa en la Unión Soviética” y “Emmanuelle”, que era un libro erótico. Es decir, las personas querían saber sobre las empresas en la Unión Soviética por la idea de la colectivización y los derechos de los trabajadores, pero también sobre erotismo y sexo. Me parece un ejemplo delicioso. Las personas vivían intensamente. Había esperanza y había miedo.

Lele: En España, las nuevas generaciones están diluyendo esta historia más reciente o olvidándola. ¿También sucede en Portugal?

Hugo Gonçalves: Sí, sé de qué hablas, he visto un estudio de opinión hecho en España sobre los jóvenes y entrevistas donde decían que necesitamos una guerra civil o un tiempo de dictadura.

Tengo un lado civilizado que me dice que es desconocimiento y tenemos que informar y mostrar a esas personas por qué era peor vivir en esa época. No es una cuestión ideológica, de izquierdas o de derechas, es una cuestión de facto: el número de analfabetos, la pobreza, los derechos de las mujeres…

Es inconmensurable el desarrollo de España y Portugal en los últimos 50 años. En ningún momento de la historia de España o Portugal ha sucedido algo semejante. España puede haber tenido colonias en América del Sur, Portugal en Brasil y África, pero la vida de un portugués común o de un español común en 1500 y en 1600 era la misma.

Por tanto, mi primer impulso es que tenemos que explicar, sentarnos, conversar y mostrar testimonios de abuelos y abuelas que vivieron eso.

Mi segunda tentación es ser un poco más bruto y decir: ¿crees que debe haber una guerra civil?, entonces vas tú el primero a combatir en la línea del frente. ¿Te gustaría que hubiera una dictadura? Hacemos una especie de parque temático que reproduce la vida en una aldea de España o Portugal en los años 40 y tú vas para allí con tu familia a vivir a experimentar qué es vivir en una dictadura. Después hablamos.

Por tanto, tengo un lado menos simpático que cree que debía haber una terapia de choque.

Lele: Tengo curiosidad por saber cómo fue la elección de Revolución para España.

Hugo Gonçalves: Fue porque Luis, que es el editor de Libros del Asteroide, que es un editor extraordinario y tiene muy buen ojo para encontrar libros, había oído hablar del libro a través de una traductora portuguesa y se lo aconsejó. Después vio a mi editora portuguesa de Penguin Random House también hablar sobre el libro y pidió un ejemplar. Felizmente él es gallego y lo pudo leer en portugués. Tuve suerte en ese aspecto. Le gustó y apostó por él.

Y por suerte también, estoy muy contento porque tengo una relación emocional con España.

Aquí salió eso que yo quería ver como paralelismo, esa conexión que hay entre españoles y portugueses cuando se conocen.

Ver mi obra publicada en España es una gran felicidad, tanto por la semejanza de la que ya hablamos como porque Libros del Asteroide es una editorial increíble.

Lele: ¿Entonces, ya tenemos algún título más en cola?

Hugo Gonçalves: -Se ríe un poco y responde- Creo que primero necesitan ver cómo funciona este libro en España. ¿No crees? Tiene todo el sentido.

Lele: Sí, tienes razón. En la reseña que hice sobre Revolución, escribí: es realmente interesante ver cómo el desarrollo del libro va modulándose, mostrando primero unos personajes conducidos por su posicionamiento político y como posteriormente, son sus decisiones las que les llevan por un camino o por otro. Vi en el desarrollo de libro un punto de inflexión con ese cambio, ¿fue consciente? ¿tal vez porque en la realidad también fue así?…

Hugo Gonçalves: Pues mira, no fue una cosa consciente. Pero creo que la literatura, de alguna forma, es una forma de arrancar la máscara de la realidad, de aquello que queda por debajo y que no somos capaces de ver a primera vista. Yo, como lector, a lo largo de toda mi vida me he encontrado con párrafos en los que alguien decía de una forma articulada y clara y muchas veces bella algo que yo había sentido, pero ni siquiera había sido capaz de entender bien. Creo que la literatura sirve también para eso, para sentir que hay una proximidad en esta experiencia de estar vivo.

En los grandes momentos de la historia, esos de gran turbulencia o en los personales, el ser humano no suele tener la capacidad o la sensatez para percibir lo que está sucediendo. solo se da cuenta más tarde.

La vida es un poco así. 

Muchas cosas que me he dado cuenta sobre mi vida sucedieron más tarde de lo que me hubiera gustado, pero la verdad es que no tenemos esa capacidad para entender, necesitamos un proceso y creo que eso es lo que también sucedió en aquella altura. Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido. Ese fue, de hecho, uno de los grandes y terribles triunfos de la dictadura, reducir la capacidad mental de las personas y su espíritu crítico. Con la revolución entraron en una forma de existencia que no sabían ni nombrar.

Te pongo un ejemplo: en un documental sobre migrantes portugueses, uno de ellos que había ido a Francia a trabajar en una fábrica, al final del mes le pagaron las horas extraordinarias y él no conseguía entender ese concepto. Durante toda su vida, había trabajado en el campo y el patrón le daba ropa o le ponía un plato de comida, pero no había ni horas ni tiempo. Es como si viene alguien a explicarme a mí física cuántica.

Es cierto, no es activismo político lo que hace Hugo, es algo más primordial, poner en valor los derechos adquiridos. Y continua:

Hugo Gonçalves: Vuelvo atrás un poco. Para preguntar a las personas que piensan que se vivía mejor en el tiempo de la dictadura, ¿por qué entre 1965 y 1974 salieron de Portugal más de un millón de personas para irse a Francia o a Suiza a trabajar? Son niveles de migración brutales.

Por tanto, cuando las personas hoy son muy críticas en relación a los excesos que se cometieron, las injusticias… y lo hacen desde la distancia, lo hacen desde un lugar muy confortable. La verdad es que pensar que esas personas, en 1974 y 1975 podrían tener la sensatez o el equilibrio que hoy tenemos mirando hacia la historia, sería no conocer la naturaleza humana.

Lele: Una cosa que me ha encantado, son los personajes, las mujeres del relato. Maria Luisa puede ser muy atractiva para ti como escritor, pero Pureza… me parece tan compleja de retratar… ¿Cómo construyes estos personajes?

Hugo Gonçalves: Para mí, era muy importante escribir personajes femeninos porque vengo de un universo muy masculino y para mí, era importante escribirlas en la revolución por la condición de la mujer antes del 25 de abril.

No solo me refiero al punto de vista político, del activista que quiere reflexionar sobre la condición de la mujer, sino porque donde hay opresión y donde hay conflicto, también hay dramaturgia. Por tanto, desde el punto de vista literario era muy interesante explorar esto.

Y es verdad lo que dices, es decir, personajes como Maria Luísa o incluso Frederico, suelo decir que son dos personas que, si nos encontráramos en una fiesta, serían personas con las que nos gustaría conversar. Es decir, son personas cautivadoras incluso con sus defectos. 

Pureza era el desafío mayor. Por su personalidad, por sus ideales. Era precisamente eso lo que yo quería hacer. Yo quería mostrar que, muy rara vez, las personas son solo buenas o malas. Eso no existe, salvo en las películas de James Bond. Y creo que la construcción literaria es exactamente eso, es hablar de los matices y las complejidades del espíritu humano. Y para mí, mientras que el proceso de Maria Luísa y Frederico, que son mucho más histriónicos y explosivos, sin ser fáciles de construir, es más fácil mantener al lector. Pureza me dio un enorme placer exactamente por eso, por estar más alejada de mi experiencia.

Todos los personajes están aprendiendo a vivir con la libertad, aprendiendo a decidir qué van a hacer con la libertad, qué representa ser libres, cada uno de ellos toma una decisión diferente. En el caso de Pureza, para mí, el recorrido, siendo el menos espectacular, fue uno de los más gratificantes, porque el proceso de Pureza es un proceso súper íntimo.

Lele: Hablando de personajes, otro que también me pareció muy interesante en sí mismo y por su intervención en la historia, es el periodista, Ricardo Walker. ¿Es el periodista que te hubiera gustado ser? ¿Existió?

Hugo Gonçalves: No existe, no. Debe estar basado en personas que conocí, sobre las que leí, pero en nadie real.

Y no sé, obviamente yo formo parte de una generación que aún conoció a los periodistas de la vieja guardia, románticos, que tenían un ideal entre la bohemia y la causa, por así decirlo. Y yo quería explorar un poco esa figura un tanto mitificada. Alguien que casi pudiera funcionar como un coro griego, es decir, alguien que tenía una distancia de la realidad. Era un periodista extranjero que tenía un pie en Portugal porque su madre era portuguesa. No era completamente ajeno a la realidad, había vivido en Portugal hasta los 17 años y ese personaje, me permitía tener a alguien más mordaz, alguien con una experiencia de vida mucho mayor que cualquiera de los hermanos, que podía funcionar con una mirada más amplia, porque no estaba comprometido con la revolución, ni estaba metido en el ojo del huracán, como los hermanos de la familia Storm. 

Lele: Leí en una entrevista que explicabas que preferías no ser muy descriptivo en las descripciones de torturas, los ejemplos que ponías eran muy visuales. ¿Cuál es la influencia de tu profesión como guionista* en tu escritura?

(*Ahora está en Netflix, Rabo de Peixe, serie de la cual es guionista)

Hugo Gonçalves: Si la tiene, es a un nivel inconsciente. Yo fui novelista mucho antes de ser guionista. Ya había escrito varias novelas antes de empezar a escribir guiones. Me gusta mucho escribir guiones, es un ejercicio bastante diferente. No es como escribir una novela. Y, por lo tanto, si hay un nivel inconsciente, es de la misma forma que cuando escribo un guión, este estará influenciado por la forma en que escribo una novela. 

El otro día también me preguntaban, es una pregunta que siempre me hacen, por ser periodista. Entiendo que la hagan, pero hace 10 años que no soy periodista… “Tu escritura es como si…” Como si yo hubiera aprendido a escribir como periodista y de repente escribiera novelas de acuerdo con ese lenguaje. Siendo que los periodistas escriben de maneras completamente distintas. Yo puedo ser un periodista que escribe una noticia del día o puedo ser como Enric Gonzalez que escribe crónicas literarias sobre su vida en Nueva York o en Roma. Hemingway fue periodista y novelista. Cardoso Pires, que es un escritor portugués, fue periodista y novelista. Yo soy, cuando escribo una novela, un novelista. 

Si lees mis otros libros, antes de empezar a ser guionista, si lees “Enquanto Lisbo arde, o Rio de Janeiro pega fogo», si lees “O Filho da Mãe” esos libros también son muy visuales. Soy de una generación muy contaminada por el universo de la imagen. No soy Cervantes, que nunca vio un fotograma. Yo crecí con la MTV, viendo las películas de Martin Scorsese.

Y quiero creer que además de lo visual mis novelas tienen profundidad psicológica.

Lele: Sí, es a eso a lo que me refiero, a que las imágenes que evoca llevan a una capa más profunda.

Hugo Gonçalves: Sí, hablábamos de las torturas. En el libro, cuando un torturador llega a sustituir al otro, le pide el periódico para leer la sección deportiva y hablar de la mujer del otro que está enferma, es decir, esa banalidad delante de aquello que hacen, tiene una intencionalidad visual y también da información sobre quiénes son aquellas personas, cuáles son sus conflictos. Son capas de profundidad sobre lo que sucede que van más allá de lo que vemos.

Lele: Entonces, yo, que quiero seguir conociendo tu obra, ¿con cuál de tus libros me recomiendas seguir?

Hugo Gonçalves: Si quieres ir a por algo completamente diferente, porque creo que en mi carrera tengo esta pulsión de escoger una voz distinta para cada historia. Sé que hay muchos autores que buscan una voz coherente en todos sus libros y que tú abres un libro y dices, mira, este libro es de José, este libro es de Antonio. En mi caso, no soy así.

Escribí «O Filho da Mãe», que es un libro asumidamente biográfico, sobre la muerte de mi madre cuando yo tenía ocho años. Esencialmente, es una reflexión de un hombre de 40 sobre cómo la muerte de una madre afecta a una familia a lo largo de las décadas, no solo en el niño, no solo… y es una especie de meditación sobre el luto. El luto no hecho y la necesidad de hacerlo.

Y cuando terminé ese libro, incluso porque tuvo una buena aceptación de crítica y ventas, era muy tentador hacer algo parecido, ¿entiendes?  Yo dije: no, no, no. Tienes que hacer algo completamente diferente, porque sino estás contradiciendo lo que es la génesis de tu arte, que es arriesgarse a algo. La idea de que cada vez que empiezo un libro y tengo una idea tiene que existir la sensación de que puede salir muy mal. Es decir, tiene que haber una angustia de decir: «esto es difícil y es posible que al cabo de 50 páginas, no consiga hacerlo o que lo haya hecho mal». Si, por casualidad, es una idea con la que me siento muy seguro y digo, «ah, voy a hacer esto con cierta facilidad», entonces, es una señal de alerta para no seguir con esa idea. 

Entonces, cuando terminé «O Filho da Mãe,» en lugar de seguir esa línea, elegí un libro llamado «Deus, Pátria e Família», que está ambientado en 1940. Es una novela, en cierto modo, que recurre a una estructura medio policial, aunque no es una novela policial tradicional y que es de una realidad alternativa. Es decir, algo sucede en la historia de Portugal, a principios de 1940, que cambia un poco la historia de Portugal, aunque el libro sea un retrato del Estado Novo en su apogeo. Llegan refugiados de otras partes de Europa para salir hacia América. Lisboa era de las pocas ciudades en Europa que aún tenía luz eléctrica durante la noche, porque no había bombardeos, pero no dejaba de ser una ciudad pobre bajo una dictadura. Así que es ese enfrentamiento sobre el que escribo.

Por lo tanto, si quieres ir a por un libro más histórico, una novela clásica de 500 páginas con varios personajes, «Deus, Pátria e Família». Si quieres conocer a un Hugo Gonçalves diferente al que leíste en Revolução, más introspectivo, más íntimo, que hable sobre algo de su propia vida, pero que obviamente toca a todo el mundo, entonces, yo leería “O Filho da Mãe.»

Lele: Pues ya te contaré.

Cierro la video llamada con ganas de leer más y ver cómo son esos otros Hugos que escriben y se han enfrentado al abismo de las horas de escritura, las imágenes, las voces… y al final, las páginas.

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