Categoría: Lusofonía

  • Yo también fui un mapa: volver a Budapest, de Chico Buarque

    Yo también fui un mapa: volver a Budapest, de Chico Buarque

    Hace unas semanas terminé de releer Budapest (Budapeste, título original, 2003), de Chico Buarque.
    Yo, que no releía libros.

    Chico Buarque: músico, dramaturgo y escritor brasileño. A él llegué primero por la música. Valsinha en bucle. Ópera do Malandro en bucle. Después descubrí que, además de contar historias cantadas, también las escribía. Y así fue como Budapeste se cruzó conmigo en una librería de barrio en Lisboa, uno de esos días en los que caminaba perdida en todos los sentidos. Seguramente llevaba su música en el mp3.

    Me costó empezar a leerlo. Recuerdo que me costaba concentrarme y quedarme quieta en un texto. Hasta que encontré mi rincón mágico en Cais do Sodré. Allí pasé tardes enteras esperando el último barco hacia la otra orilla del Tajo, esperando también que un día mi teléfono sonara para quedarme. No sonó. Me mudé a Oporto y terminé Budapest en la habitación de un piso compartido en el que no duré ni dos meses.

    Ahora te cuento el argumento.

    Durante un viaje de trabajo, una escala imprevista lleva a José Costa, escritor fantasma que redacta artículos, discursos y libros para otros, a Budapest. La ciudad lo deslumbra de inmediato, pero es sobre todo el idioma húngaro, opaco, ajeno, casi indescifrable, lo que se le queda adherido como una obsesión. De regreso a Brasil retoma su vida: está casado con Vanda, una periodista ambiciosa, y trabaja en una agencia de escritura anónima. Tiene éxito, pero siempre en la sombra.

    Budapest no lo suelta. Decide volver, aprender la lengua magiar, quedarse. Allí inicia una relación con Kriska, su profesora de húngaro, y comienza una segunda vida paralela, tan real como la primera y, probablemente, más verdadera. Poco a poco, José Costa se desplaza: de lengua, de ciudad, de identidad.

    Toda la novela es un juego de espejos: quien escribe y quien firma, el éxito y el anonimato, la pertenencia y el desarraigo. Pero también es una reflexión sobre cómo la lengua nos define, nos limita y nos reinventa. Sobre qué ocurre cuando empezamos a pensar y a escribir en un idioma que no es el nuestro.

    Tanto la primera vez como la segunda, me fascinó su relación con las palabras y con las lenguas. En la primera lectura eso fue lo que me sostuvo, aunque la atmósfera de José Costa y la mía propia se me hicieran asfixiantes. Yo también estaba en un momento de cambio y la incertidumbre, entonces, no me sentaba bien.

    Esta segunda vez, lo he leído con más aire alrededor. He disfrutado todas sus capas. Pero he vuelto a quedarme prendada de ese juego con los idiomas y de frases como esta:

    “No me aburría caminar así en un mapa, quizá porque siempre tuve la vaga sensación de ser yo también el mapa de una persona.” (Budapest)

    Solo me queda añadir una recomendación sencilla y honesta:
    escucha a Chico y lee a Chico.

  • Navegar por Pessoa (en español)

    A los escritores solemos entrarles por sus páginas. Sin embargo, a veces alguien se toma la delicada labor de ordenar su obra en una exposición y se abre un acceso nuevo: por ejemplo, hasta el día 5 marzo, a Fernando Pessoa se puede entrar por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que le está dedicando una completa exposición desde diciembre.

    La exposición Pessoa/Lisboa se complementa con una web, Atlas Pessoa, y un documental realizado por los comisarios, Alberto Ruiz de Samaniego y José Manuel Mouriño.

    El documental, Pessoa / Lisboa, recorre 27 lugares de Lisboa relacionados con la vida del escritor y se puede ver a través de youtube. Fernando Pessoa tuvo, entre otras obsesiones, la del arraigo a los lugares que habitaba, especialmente a su Lisboa natal.

    La web Atlas Pessoa funciona como un mapa para conocer la intricada orografía de las letras del escritor luso de las mil voces: sus heterónimos (Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares, El Barón de Teive, Fernando Pessoa, Ricardo Reis), sus conceptos (amor, muerte, realida, sueño o verdad), sus temas (sensualismo, noche, ciudad, fármacos, panteísmo y lecturas / estética) y sus obras, además de un buen compendio de términos. Se trata de navegar como quien organiza un viaje a una tierra desconocida e intrigante.

    Al fin la mejor manera de viajar es sentir.
    Sentirlo todo de todas las maneras.
    Sentirlo todo excesivamente,
    porque todas las cosas son, en verdad, excesivas
    y la totalidad de lo real es exceso, violencia,

    Álvaro de Campos

  • Bailando la ausencia. Nenhures, exposición fotográfica de InterFado

    Nenhures ha sido un trabajo muy interesante de investigación sobre la cultura portuguesa y de introspección en mis emociones más cercanas al Fado. El reto propuesto por InterFado era mostrar el Fado desde la fotografía. Quise evitar recurrir a elementos icónicos, por lo que las fotografías muestran lugares de Portugal y también, Granada, Cadaqués, Ibiza, Girona, Almería, Ortigueira y.

    El punto álgido de la exposición, cuando cobró vida, fue el sábado día 17. El Col·legi de Periodistes de Lleida organizó una visita guiada para poner contexto a esas imágenes de ninguna parte. Acudieron 16 personas, parte de las cuales son integrantes del aula municipal de teatro, que sabiendo el tema de la exposición, vinieron después de haber realizado un trabajo de interiorización del vacío y expresión de la ausencia mediante el cuerpo. Con lo cual, mis explicaciones, las imágenes y la música de fondo fueron fluyendo fácilmente.

    Antes de nada, las situé en quién era yo y mi pasión por Portugal y la cultura lusófona. Periodista y fotógrafa, que hace ya diez años tomó la feliz decisión de hacer un Erasmus en Portugal y desde entonces, su trabajo ha estado relacionado con los países de lengua portuguesa (redacción, traducción, relaciones comerciales, estudios de mercado, comunicación).

    Después, les expliqué resumidamente las fases por las que ha pasado la cultura portuguesa hasta conformar unas características que, culturalmente hablando, diferencian Portugal de otro país. El lirismo, la saudade, la espiritualidad, el fatalismo, el decadentismo, el nacionalismo, la inclinación por los relatos históricos, el progreso, la libertad.

    Y les conté que Nenhures también es el resultado de una introspección personal. ¿Dónde me encuentro con el Fado? En su profundidad y regocijo por el lamento (con leves llamadas a la esperanza), en el peso que recae en la expresividad de los acordes y en el idioma portugués (para mí poesía, un nicho de emociones dispuestas para ser representadas por cualquier vía creativa).

    Tras pasar por cada una de las imágenes, el grupo decidió completar el momento poniendo sus trabajos de expresión corporal en relación con el espacio expositivo. Las imágenes tomaron vida y cantaban aquello que para mí evocaban: vacío, recogimiento, ofuscación, tormento, introversión, llanto, melancolía, pérdida de la inocencia, crepúsculo y esperanza. Durante unos minutos, Nenhures se hizo cuerpo y el cuerpo, movimiento. InterFado en estado puro.

    Ayer fui a recoger la exposición para dejar sitio a la siguiente, volviendo a visualizar ese momento mientras dejaba las paredes vacías del vacío que representaban mis fotografías.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=g049AzcVPGI]

  • La música que cambia la percepción del tiempo

    Antes de comenzar,  As paredes do Mayombe, para ralentizar el ritmo de las pulsaciones.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=12skbZZu_Es&w=560&h=315]

    Es muy pronto para hablar de una carrera musical cuando la artista en cuestión no alcanza ni la treintena. Es muy tarde para hablar de su último disco cuando ya todos sus seguidores esperan el tercero. Pero cuando una artista consigue juntar en dos discos la esencia de Angola, Cabo Verde, Portugal y Brasil, no existe el tiempo y es un buen momento para hablar de Aline Frazão y sus dos trabajos Clave Bantú (2011), el primero, y Movimento (2013), el segundo.

    Aline Frazão de espaldas. Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011
    Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011

    Aline es de Angola, país joven si se cuenta por los años que lleva en paz (desde 2002). Hay algo en común entre los artistas que están surgiendo en este país, Buraka Som Sistema, Toty Sa’Med, Café Negro o Sandra Cordeiro, son críticos con la situación pasada y actual, son conscientes del poder de sus voces para llegar a la gente dentro de Angola y, algunos de ellos, son conscientes del poder que tienen para transmitir una imagen renovada de su propio país más allá de sus fronteras.

    Aline Frazão es una mezcla de ambos, altavoz interior y exterior. Con sus músicas y con sus letras quiere narrar otra Angola, quiere empoderar a las minorías y conseguir un diálogo intercultural, como en O primeiro mundo o en O que ela quer.

    En sus discos han participados músicos cubanos, portugueses, brasileños, gallegos, caboverdianos, ha incluido poemas de los escritores angoleños Agualusa, Ondjaki, Cassé y Alda Lara. También ella participa en proyectos de otros músicos haciendo valer la riqueza de la mezcla, como en Lupa, con Capicua, o su participación en festivales por todo el mundo: Brasil (Back2Black), Zanzibar (Sauti Za Busara), Alemania (Stimmen festival)…

    Aline Frazão de espaldas. Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011
    Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011

    La angolanidad está muy presente en el trabajo de esta joven, que ha vivido también en Lisboa, Madrid, Santiago de Compostela y Barcelona. Luanda, la capital y su ciudad natal, es protagonista de muchas de sus canciones, la dibuja como una mujer caótica y ruidosa en la que aún queda espacio para soñar. También describe otros parajes del país, estaciones, recetas, costumbres y tradiciones. No hay duda, Aline es angoleña. Una angoleña en la diáspora, pero no por ello alejada de la actualidad de su país, así lo canta en Tanto.

    Otro de sus temas recurrentes es la lengua. Su portugués es de Angola con palabras del kimbundu o del bantú, como el título de su primer disco, Clave Bantú, que se refiere a un ritmo binario que varía según dónde se coloquen los acentos. Habla del portugués desde la palabra saudade, para la que no encuentra traducción con palabras pero sí evocando imágenes en su canción Babel: un rostro de persona, un tono de voz, un color de piel.

    Últimamente, Aline ha estado visitando bastante Brasil. ¿Será demasiado aventurar que el tercer disco tendrá más referencias a Bahía, Río o Mato Groso? Ya, en Movimiento se vislumbran ritmos de Brasil y Cabo Verde, por ejemplo en Lugar Vazio y Última Bossa.

    Aline se ha afianzado en su estilo y en un sonido propio, voz femenina, elástica, negra, ritmos sencillos, repetitivos, envolventes, podríamos definir como embalador, palabra que en portugués se usa para referirse a algo que mece, que produce una sensación agradable. Para experimentar la sensación, O ceu da tua boca.

    Puede ser pronto para hacer vaticinios sobre esta joven artista pero será bueno seguir su trayectoria con atención, hasta por lo que se pueda descubrir sobre Angola, ese país dibujado con escuadra y cartabón sobre el mapa de África.

    En definitiva, no hay tiempo probable si el descubrimiento vale la pena y éste lo vale.

  • Estamos hechos de palabras

    Milagrário pessoal, una novela de misterio sobre la lengua y la identidad

    Milagrário pessoal, José Eduardo Agualusa“Também as línguas nos criam a nós”, asegura el personaje narrador de Milagrário Pessoal, una novela de José Eduardo Agualusa (Huambo, 1960), no traducida al castellano, que nos hace reflexionar sobre la construcción de la identidad a través de la historia de la lengua portuguesa.

    Para conducir la trama en Milagrário Pessoal (2009), el autor usa la investigación que una joven lingüista lisboeta y un viejo profesor de filología llevan a cabo sobre el  misterio de unos neologismos aparecidos de repente en los medios de comunicación. La belleza de estos neologismos les pone en alerta sobre la posibilidad de que alguien los esté introduciendo para alterar la lengua.

    José Eduardo Agualusa nació en Angola cuando aún era colonia portuguesa, vivió la guerra en su país desde los 14 años hasta pasados los 40. Debido a ello o por sus estancias en Portugal, Brasil, Berlín y otros países, Agualusa se ha construido una identidad asociada sobre todo a la lengua y no a un territorio. Esa identidad se plasma en sus novelas, que además tienen mucho de la tradición oral de los pueblos africanos, un ritmo ágil, elementos oníricos y mitológicos y una mezcla de personajes ficticios que parecen reales -el poeta Alexandre de Anhanguera-  con personajes reales que parecen ficticios -la reina Ginga. La prosa de Agualusa se asemeja mucho a la poesía.

    Esa forma que le caracteriza, que le identifica como escritor, podemos verla reflejada en otros títulos, estos sí en castellano, como Nación criolla (1998), El vendedor de pasados (2004) y El año en que Zumbi tomó Rio de Janeiro (2005), por ejemplo. En éstos, como en Milagrário pessoal, saca a relucir parte de la historia de Angola, hace crítica del pasado, del presente y del futuro. En este sentido, hay una tendencia entre los escritores angoleños, Pepetela, Luandino Vieira u Ondjaki, a hacer uso del lenguaje para reconstruir su pasado más reciente y poner en evidencia problemas sociales, culturales o políticos. Incluso, podemos encontrar similitudes en esa forma de narrar con su contemporáneo (y me consta que amigo) el escritor mozambiqueño Mia Couto.

    Milagrário pessoal responde a su título, es una libreta, como la de su narrador, que contiene pequeños milagros, en este caso, sobre la construcción de la identidad y el amor a la lengua. En mi opinión es una lectura enriquecedora y deliciosa para quien gusta de historias exóticas que parecen lejanas y acaban haciendo al lector partícipe de cada reflexión, como aquella que comparte con Amin Maalouf, “cuantas más identidades compartimos, más singulares nos volvemos”.

    http://lelesorribas.files.wordpress.com/2013/03/entreletras_ls2012.jpg

  • Libro, el libro matrioska de José Luís Peixoto

    Pasar páginas o el ejercicio de sacar muñecas
    dentro de otras.
    Es difícil determinar si se ha acabado de leer Libro, de José Luís Peixoto, es uno de esos libros que esconden algo más que historias y letras.
     
    José Luís Peixoto nació en 1974 en Galveias, en pleno interior alentejano portugués, según su biografía el mundo rural le inspira y aparece en varias de sus obras. En una entrevista dijo que le interesaba la sabiduría de los iletrados, lo cual me recuerda a una anotación de Machado en Campos de Castilla, donde se refiere a la conversación con un hombre de campo y con qué atención él atiende a su sabiduría y el hombre se desentiende:
     
    Siempre que trato con hombres del campo, pienso en lo mucho que ellos saben y nosotros ignoramos, y en lo poco que a ellos importa conocer cuanto nosotros sabemos.(La tierra de Alvargonzález. Antonio Machado)
     
     
     
    El argumento de Libro parece un homenaje necesario a todos los emigrantes portugueses que durante los años sesenta cruzaron la península rumbo Francia. No se hace un retrato de las grandezas de esos hombres y mujeres, ni siquiera se regodea en las penurias, lo refleja de tal manera que se llega a pensar que la objetividad es posible. Es una vez más un retrato, ejerce como la fotografía la capacidad de afirmar rotundamente que aquello fue así, aunque en ello interfiera la selección que el fotógrafo (escritor) hace del encuadre, la velocidad y la obturación.
     
     
    Me atrevo a continuar, como me atreví a hacer un comentario desde la primera impresión sin apenas haber leído 50 páginas. Lo hago con la misma sensación de atrevimiento porque después de cerrar el libro, tengo la sensación de que Libro no se acaba ahí.
     
    El principio del principio me causó la impresión de estar dentro de un cuadro donde el detalle de la pincelada y el color cumplían una función mayor que los personajes. A continuación me costó mantenerme atenta al argumento por esa razón, la atención se me desviaba a los detalles de la situación, al contexto, a la línea temporal, al paisaje y paisanaje rural.
     
    La segunda parte aparece como una ruptura, es una entrada a otro libro-matrioska, son libros dentro de libros y escrituras referenciadas a la propia escritura. Se cuestiona al lector como lector, espectador y como confidente. Por momentos, uno se siente engañado, le parece que el narrador, personificado en el escritor, está jugando a decirse y desdecirse. Y de repente la explosión de sinceridad a la que se atiende desde el proceso de construcción continua vuelve a conferir la idea de un libro dentro de otro. 
    José Luís Peixoto ha comentado en alguna entrevista que el título de su libro, Libro, pretende (con toda la ambición que ello conlleva) remitir a la existencia de que este libro contiene otros. Lo consigue, y consigue convertir el nombre común libro en nombre propio: Libro.