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  • 125 aniversario del Puente Internacional

    El río Miño, lleva desde el 25 de marzo de 1886 atravesado por la estructura metálica del Puente Internacional que enlaza Valença y Tui.
    Puente Internacional. Desde la orilla de Tui en dirección a Valença. Lele Sorribas. 2010
    El próximo 25 de marzo de 2011, el Puente Internacional que une Tui  (España) y Valença (Portugal) cumple 125 años y los ayuntamientos de ambas ciudades ya han elaborado un programa de actividades para tal conmemoración.
    El Puente Internacional significó una unió física entre España y Portugal. Las poblaciones que vivían frente a frente con el Miño de por medio encontraron una forma sencilla de estar en comunicación constante con el otro lado de la frontera. No obstante, este paso fronterizo también acumuló horas de espera a un lado y a otro para revisar pasaportes y mercancías.
    Actualmente, es un auténtico símbolo de la unión entre Tui y Valença, entre Galicia y el Norte de Portugal, entre España y Portugal. Es, a la vez, un símbolo arquitectónico y se puede considerar símbolo de cambios sociales.
    Los objetivos que se proponen con esta celebración son, según los organizadores:
    – Evocar la unión simbólica entre las dos naciones, materializada por la construcción de un puente, destacando su carácter innovador desde un punto de vista técnico y los motivos que llevaron a su construcción.
    – Evaluar las alteraciones que se observan en el contexto socio-cultural de la época en las poblaciones de ambos lados del río Miño y cuales fueron sus principales protagonistas.
    – Hacer una proyección de cara al futuro, destacando la unión entre dos pueblos, en el marco regional Galicia-Norte de Portugal, identificando los desafíos comunes y sin descuidar el refuerzo a la identidad común de cada uno de los pueblos.
    La primera de las actividades del aniversario es un concurso de carteles para escoger la imagen gráfica que representará el 125 aniversario. Los trabajos podrán ser entregados hasta el 14 de enero de 2011. Las bases del concurso se encuentran disponibles en portugués, aquí, y en español, aquí.
  • Ganas… o saudades…

    Si no es “saudade”, otra cosa será. Si no es “saudade”, entonces tal vez sean ganas. Pero deben ser unas ganas tan tan fuertes que me llevan a pensar que son “saudades”.
    No importa, no interesa si es “saudade”, nostalgia, morriña o ganas, porque sea lo que sea me deja en un estado de ensoñación tipo esto:
    Soy habitual de “Callejeros Viajeros”, “Españoles en el Mundo”, y programas similares del canal Viajar. Siempre que los veo e independientemente del destino que sea digo lo mismo: ¡Quiero ir!
    No obstante, el lunes 26 de Octubre de 2009 (Callejeros Viajeros se emite los lunes a las 22:30 en Cuatro) fue diferente. Esta vez no dije “¡Quiero ir!”; no dije nada. Se me puso un nudo en el estómago con lazada hasta la garganta y solo después de la primera publicidad conseguí arrancarme un “¡Ay!” bien cantado.
    Callejeros Viajeros en Porto

    El paseo no estuvo nada mal. Recorrieron el centro histórico: la Ribeira, el Palacio da Bolsa, la estación de São Bento, la avenida dos Aliados, la librería Lello, la iglesia dos Clérigos, la Cordoaria y la Rectoría. Recorrieron también el centro de actividad económica, la arteria principal de los negocios: la avenida da Boavista. Pasearon por la Foz, la desembocadura del Duero en el Atlántico. Y por supuesto no olvidaron las Caves (las bodegas del vino de Porto).

    Lo dicho, no estuvo mal el recorrido. Reconozco que descubrí alguna cosa que desconocía. No sabía que había un campo de golf en la ciudad, ni sabía que había un lavadero público todavía en funcionamiento en São Pedro da Afurada (aldea de pescadores situada en la orilla sur del Duero, en Vila Nova de Gaia).
    El reportaje reflejó a la perfección el carácter del norte, el buen talante portuense, la hospitalidad y amabilidad de los tripeiros, el espíritu académico y la tradición.
    La dinámica del programa es rápida y es evidente que el tiempo es limitado, pero se quedaron muchas cosas por mostrar, cosas importantes. Sobretodo del movimiento cultural que hay en la ciudad y de la combinación habitual de lo viejo, lo ruinoso, con lo moderno y las nuevas tecnologías.
    No es motivo de orgullo tener muchos edificios históricos abandonados y en estado de ruina, sin embargo, reconozco que como ya me ha pasado con otras ciudades portuguesas es algo que me atrae enormemente.
    En verdad, creo que es una ciudad-musa.