Lo que no cambia: crónica de un regreso a Huesca

Trece años, según se mire, son una eternidad o un suspiro. A mí, en trece años, me ha pasado una vida por encima y al periodismo, me consta que varias. Al cruzar las puertas del Congreso de Periodismo de Huesca 2026, tuve la sensación de volver atrás. Supongo que una parte de mí buscaba reconectar con la ilusión de mis inicios y la encontré de inmediato: mi esencia y la del Congreso siguen intactas. De aquel 2013 también se mantienen las preocupaciones de la profesión y los riesgos, que apenas han cambiado de apellido.

Fiel a la vieja usanza, soy de tomar apuntes a mano, trato ahora de poner orden a las reflexiones y frases sueltas de la libreta para explicarte qué se cuece en un Congreso de Periodismo hecho por periodistas que ya lleva 27 ediciones.

El regreso a la esencia

Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington, habló con contundencia: «Ir, ver y contar es más importante que nunca». En un mundo sobreestimulado, donde las verdades a medias conviven con la mentira deliberada, el periodista es el filtro necesario para hacer la realidad digerible. Pero el reto es colosal.

Y desde ese contexto global se dio paso a la mesa de periodismo local. Laura Alcalde (Radio Roselló), Alba Fité (Radio Sobrarbe) y Eva Defior (Grupo La Comarca) reivindicaron la proximidad no solo como una escuela para jóvenes, sino como un destino donde desarrollar una carrera plena o al que regresar en la madurez. En lo local, la prisa se queda fuera. Como apuntó con tino Aida Acitores (PACO Magazine): «Vale la pena contarlo mejor que contarlo antes». El periodismo de cercanía no solo informa; dinamiza territorios, devuelve la autoestima a las comunidades y sirve de enlace imprescindible con la agenda nacional.

La mutación del envoltorio: del dato al «lore»

Sin embargo, el escenario ha mutado. La reflexión de Marina Enrich (WATIF) nos puso frente al espejo de las nuevas generaciones: un vídeo de tres minutos es una eternidad para el scroll de TikTok, pero un suspiro para quien busca profundidad. Habitamos la era del entusiasmo como norma. Y eso me hizo pensar: ¿el hecho de que el periodista se vuelva protagonista/influencer rompe la regla de oro de la objetividad? 

Hoy se habla de lore, de arcos narrativos y de clics emocionales para retener a una audiencia agotada por el ruido constante, se habla de storytelling para hablar de comunidad y de audiencias. En KLAB, explicaba Marcos García Merino, lo tienen claro: Trump es el rey de la visibilidad. Y yo lo escuchaba y me preguntaba: ¿es política o es puro espectáculo? Algo que ya había dejado intuir Cristina Olea en su intervención, explicando cómo era trabajar al ritmo de titulares. 

Es innegable que convivimos con ese frenetismo, algo a la par intrínseco a un modelo de periodismo que exige ritmo y velocidad.

Frente a ese modelo, el Congreso ofreció el contrapunto del formato documental

Aldara Diéguez, tras su podcast sobre Meloni, confesó haber aprendido que los grandes formatos exigen paciencia, no es la misma industria la de los medios que la de las productoras y plataformas. Por su parte, Izaskun Pérez (eldiario.es) expuso el difícil encaje de estos proyectos en las redacciones con el ritmo voraz del día a día, mientras que Tomás Ocaña (showrunner de documentales) resumió las «siete bolas de dragón» que necesita una historia para ser documental: giros, atracción, personajes, relevancia, acceso a fuentes, archivo y narrativa. Todos coincidieron en destacar también la importancia del punto de vista. Para mí, el gran aliado del periodista.

En ese instante recordé que, hace trece años, se presentaba aquí una editorial de libros de reportajes, Ecícero, si no recuerdo mal. La idea sigue siendo la misma: madurar las historias con los mismos ingredientes con los que se construye una comunidad. 

Y me dejo muchos temas fuera, porque también se habló del papel del periodista en las guerras, de la responsabilidad, del periodismo de investigación, de bulos, de Inteligencia Artificial. Todo para llegar a la conclusión de que en cualquiera de los casos, el mejor periodismo posible siempre está hecho con personas, como se encargó de recalcar al inicio del Congreso la presidenta de la Asociación de la Prensa de Aragón, Isabel Poncela.

El refugio de la fidelidad

El cierre fue un cara a cara entre Ignacio Escolar (eldiario.es) y Jan Martínez Ahrens (El País). Tras debatir sobre algoritmos y crispación, la solución que proponen ambas cabeceras es volver a conectar y basar el modelo de negocio en los suscriptores. Según el director de El País, que fue tajante en ello: el SEO no es la prioridad absoluta. La prioridad es la fidelidad.

Y me quedé con las ganas (por falta de tiempo) de hacerles una pregunta: ¿cuál es la línea o el límite que se debería marcar en las reglas de estilo para poder trabajar redes sociales, contenido SEO y formatos menos periodísticos para la captación de suscriptores y para el acercamiento a nuevos lectores?

Quizás la respuesta resida en lo que NO ha cambiado en estos catorce años, ni en los siglos anteriores: la obligación de narrar desde la verdad para obligar al lector a pensar. El formato puede ser un vídeo vertical o un documental de plataforma, pero la ética debe seguir siendo el ancla para no naufragar en el ruido.

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