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| LeleSorribas2012 |
Eran espigadas y llevaban sombreros exóticos.
Eran espigadas y gustaban de verse a contraluz.
Eran espigadas y con tarde ventosa siempre hacían baile.

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| LeleSorribas2012 |
Bailando a contraluz lo exótico se convierte en una dulce repetición, como un sueño que vuelve cada noche a deleitarte bajo el mismo son.
Bailemos, pues :)Como dice Murkami en Baila, Baila, Baila, hay que seguir bailando, no hay que detenerse, las conexiones y el saber por qué sucederán.Gracias, Oli!
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