Categoría: Turismo

  • Torres Vedras y Santa Cruz. Historia y playa en la Costa Oeste

    En pleno agosto, época estival al norte de la línea del Ecuador, se recurre impulsivamente a recuperar/recomendar destinos donde disfrutar del sol y/o de todas las buenas cosas que el descanso veraniego nos puede ofrecer. Entre estos lugares, me he acordado de Torres Vedras.
    Ya estoy imaginando la cara de quienes conocen Torres Vedras, están frunciendo el ceño, pues la ciudad en esta época queda desierta. La mayor parte de sus gentes se refugian en la costa, la costa de Torres Vedras: Santa Cruz, por ejemplo.
    Hace un año, exactamente un año, aparcaba el coche, moteado por la polvoreda de carreteras secundarias desde Lisboa, en la plaza de la República. El tiempo no estaba muy soleado y nos pareció buena idea cambiar la playa por la ciudad y conocer esas torres viejas (significado de Torres Vedras) de las que habíamos oído alguna vez hablar en batallitas históricas. Al bajar del coche el rumor de la calle era animado, las calles no estaban atestadas de gente pero se veía movimiento, la terraza de la pastelería de la plaza 25 de Abril estaba llena, de todos modos, entramos y probamos un típico pastel de Feijão (la gastronomía típica me parece uno de los mejores souvenirs que uno puede adquirir).
    Calle del casco antiguo de Torres Vedras. LeleSorribas2011
    En poco menos de una hora, lo que tardamos en subir hasta el Castillo de Torres Vedras, la ciudad quedó desierta y la única alma que encontramos nos recomendó desplazarnos a la costa, sin duda, “tenéis que ir a Santa Cruz, aquí en verano no se queda nadie”.
    Vistas desde el castillo de Torres Vedras. LeleSorribas2011
    El Castillo de Torres Vedras ha ido siendo reconstruido: por los musulmanes, durante el reinado de D. Afonso Henriques, por orden de Dinis I, de D. Fernando, de D. Manuel I, después del terremoto de 1755, fue reforzado para las Guerras Liberales,  y también en 1866 y finalmente desde 1950  hasta finales del siglo XX ha sido objeto de restauración y conservación. El castillo se encuentra en un alto, para llegar hay que subir algunas calles escalonadas, desde allí se ven todos los tejados de la ciudad y algo más, una imagen de postal.
    Iglesia de Santa Maria dentro de los muros del castillo
    de Torres Vedras. LeleSorribas2011
    Tras sus murallas se encuentra la Iglesia de Santa Maria, que ofrece un contraste visual bastante llamativo; una iglesia calada en blanco con los marcos en azulón encerrada entre los muros de piedras casi anaranjadas de unas murallas de la época romana.
    Casa pegada a uno de los muros del castillo.
    Apenas 1,5m. de separación. LeleSorribas2011
    Sorprende ver lo pegadas que están algunas casas a los muros del castillo, sobretodo sabiendo que unos siglos atrás (en 1790, después del terremoto del 55) fue prohibida la edificación cerca de sus murallas debido al riesgo de desplome de los muros. El estado de estos muros hoy está, seguramente, en mejores condiciones que en aquellos tiempos, pero alguno en alguno de los laterales apenas se pueden extender los brazos.
    Portugal, ya he mencionado en varias ocasiones (por ejemplo 1, 2, 3) está lleno de fortalezas, su situación estratégica como puerta de entrada por el sur de Europa lo han hecho un territorio atractivo. Y debido a ello, el castillo necesitó ser reconstruido en todas esas ocasiones.
    El rey D. João I (1385-1433) estableció su residencia en el castillo de Torres Vedras y en una casa cercana se recuerda en un aplaca que allí, y bajo su reinado, se reunió el Consejo para decidir sobre la conquista de Ceuta, fue entonces cuando comenzó la época de los Descubrimientos Portugueses.
    Torres Vedras forma parte del conjunto defensivo construido para la custodia de las zonas circundantes a Lisboa durante las Guerras Peninsulares (1810).
    Este conjunto defensivo es conocido como las Líneas de Torres Vedras. Una serie de construcciones que configuraban líneas para la defensa de la capital, Lisboa y que permitirían en el peor de los casos la huída del ejército inglés por mar. Estamos remontándonos al año 1809, cuando las tropas francesas de Napoleón Bonaparte hacían ofensivas de conquista. Gracias a estas líneas y a la estrategia del comandante del ejército anglo-luso Arthur Wellesey, duque de Wellington, las tentativas de conquista fracasaron e forzaron la retirada del ejército del mariscal Massena (nombrado comandante por Napoleón del ejército encargado de la hazaña).
    Y después de la guerra, llega la calma, y después del paseo histórico por el casco antiguo de Torres Vedras, toca despojarse de la ropa y adquirir un look playero en Santa Cruz.
    Una de las largas playas en la costa de Torres Vedras, donde se celebra
    un campeonato de surf. LeleSorribas2011
    Calas en Santa Cruz, zona de costa más abrupta. LeleSorribas2011
    Santa Cruz comenzó a ser destino turístico a principios del siglo XX. Aunque ya antes acudían las gentes de los alrededores a disfrutar de la tranquilidad de la zona.
    En algún lugar leí, o vi, pero ahora no consigo encontrar las referencias que Santa Cruz era en los 60 considerada la Biarritz portuguesa, una zona de veraneo para intelectuales y gente bien, donde comenzaron a verse los bañadores de dos piezas.
    Estampa típica de Santa Cruz. LeleSorribas2011
    A día de hoy, es uno de esos lugares de playa que en verano multiplica su población por mucho, pero se puede decir que conserva la esencia de lo que fue: un lugar de retiro, exótico, con una línea de costa espectacular de grandes arenales y calas pequeñas. Sus playas también son lugar de concentración para surfistas y otros deportes de agua y viento.
    En Santa Cruz acabó saliendo el sol, nos dimos un baño de sal y sol, atravesamos la roca de guincho, vimos despertar a propios y extraños, desayunamos en una terraza desde la que se veían las fachadas coloridas de los apartamentos de verano y continuamos ruta por la Costa Oeste.
    Fachadas coloridas en Santa Cruz. LeleSorribas2011
  • Monasterio de Sanfins, tierra que quedó sin hombres

    Monasterio de Sanfins, tierra que quedó sin hombres

    Hay lugares que se prestan al abandono, años pasados de gloria quedan escondidos entre la historia y recogidos de cualquier otro lugar habitado. Lo bueno que tienen los lugares que se han prestado a ese abandono, que hoy son ruinas de su grandeza en buena parte devoradas por la maleza, es que dejan espacio a la imaginación para completar los espacios vacíos.
    El Monsaterio de Sanfins, en un alto junto al Monte do Faro, municipio de Valença, ha sufrido siglos de abandono y hoy probablemente es una sombra de lo que fue, aunque las tareas de limpieza y de restauración que ya están en marcha seguro le han dado un respiro a las piedras que aún se mantienen en pie.

    El Monasterio de Sanfins data del siglo VI-VII, fue mandado construir por un fraile benedictino, San Rosendo. Siglos más tarde, en entre el XII y XIII fue construida la capilla románica que a día de hoy está perfectamente conservada. Los entendidos en arquitectura románica encontrarán curiosidades en los detalles decorativos del pórtico,  de los capiteles y de los grabados de las piedras. Yo que no entiendo, me sorprendí con la inmensidad del interior. El interior de la iglesia está completamente vacío, en su interior se puede sentir cómo la luz, que lleva siglos entrando por sus ventanucos, nos devuelve líneas, luces y sombras que habrán sido códigos de dios para los feligreses y monjes que en ella se han arrodillado.
    Los límites del monasterio forman una preciosa quinta, que aunque hoy se encuentre un poco cubierta por la vegetación, todavía permite encontrar las diferentes estancias: huerto, molino, edificaciones donde se encontrarían los aposentos de los monjes, claustro y acueducto.
    La historia del monasterio está relacionada con los principios de la monarquía en Portugal, en el año 1134 le fue concedida la Carta de Coto por el Rey Don Afonso Henriques. Entre los privilegios con los que contaba este monasterio estaba el de recibir una parte de las primeras pescas y de las primeras cazas. Además, los habitantes de los territorios cotados, que abarcaba las actuales parroquias de Boivão, Gondomil, Friestas, Sanfins y Verdoejo, no estaban obligados a ir a la guerra, a no ser que el rey estuviese presente o que fuese en los territorios del Valle de Carrexil. Este valle era de obligada defensa por parte de los moradores del coto, que tenían la obligación de acautelar y defender los territorios de los posibles ataques de gallegos, leoneses o castellanos.
    Todas estas referencias históricas contadas insitu hacen volar la imaginación creyendo que puedes oír, además del agua corriendo y los cantos de los pájaros, los murmullos de las oraciones de los monjes o de los estudiantes de la universidad de Coimbra, que durante una año estuvieron aquí alojados mientras había obras en la dicha universidad.
    De los monjes benedictinos, el monasterio pasó a manos de Don João III, éste lo cedió a la Compañía de Jesús que fue la fundadora del colegio de Coimbra, más tarde éstos fueron expulsados por el Marqués de Pombal y el monasterio pasó a manos privadas. La iglesia continuó sus funciones como parroquia, pero estos servicios pasaron a la capilla de la Señora de los Remedios (situada en las proximidades, más cerca de poblaciones habitadas) y la de Sanfins quedó abandonada. En 1927  fue clasificado como Monumento Nacional  y en 1937 la dirección General de los Monumentos Nacionales realizó obras de regeneración y restauración.
    Sanfins Medieval
    El año pasado la Asociación Luar do Minho quiso darle protagonismo al monasterio organizando Sanfins Medieval- Encontro Galaico-Minhoto. Y este año,  después del éxito de la primera vez, se celebró el segundo Sanfins Medieval-Encontro Galaico-Minhoto (28 y 29 de Julio), un encuentro para amantes de la naturaleza, de la historia, del románico, de la música, de la gastronomía. Sanfins Medieval reunió en dos días actividades para todos estos gustos.
    El sábado recorrido por la quinta con explicaciones para meterse en el contexto, después cena en el claustro: tortilla española, empanadas de zamburiñas, sardinas y carne, cordeiro à Sanfins con guarnición de arroz, vino blanco alvarinho y café. De fondo, los arcos del claustro servían de escenario para el grupo de cinco hombres ataviados con el traje universitario y capa negra que entonaron fados de Coimbra y otras músicas tradicionales con letras que hacían mención a la fraternidad de los pueblos gallego y minhoto, a las luchas del pueblo, a la saudade, a la emigración: “terra ficas sem homens”. Parecía que le cantaran al monasterio, pues hace siglos que tal cosa le aconteció, quedó sin hombres, entregado al abandono.

    El domingo, el encuentro continuó con una caminata desde la Catedral de Tui, atravesando el río Miño en barca y continuando a pie hasta el monasterio, donde aguardaba la comida y la música.
    Durante este fin de semana, el monasterio volvió a servir de lugar de convivencia y en las mesas se volvieron a compartir víveres, como seguró sucedió muchas veces durante los diez siglos que hubo hombres aquí.

    Pero cualquier día puede ser un buen día para llegar al monasterio y perderse en él, jugar a las elucubraciones aprovechando que éste ha sido uno de esos lugares que se prestaron al abandono.

    Recomiendo visitar Sanfins, o mosteiro perdido na frouma en el blog Capítulo 0 de Manuel Gago.

  • De las aceitunas sale el aceite. Ruta de Mosteiró

    Punto de partida de la ruta en la iglesia matriz de Cerdal, al
    lado de la fábrica de aceites. LeleSorribas2012
    Un fin de semana más, la cámara municipal de Valença fue la encargada de promover una caminata por sus lindes. Esta vez nos mostraron la ruta de Mosteiró, en Cerdal, un trayecto de 11,7 kilómetros por caminos más o menos irregulares hasta el Convento de Mosteiró.
    Interior de la fábrica de aceites.
    LeleSorribas2012
    La ruta comenzó en una fábrica de destilación de aceite en ruinas, que parecía haber sido abandonada mucho tiempo atrás, pero que por lo visto estuvo funcionando hasta hace menos de 20 años. El proceso del aceite se puede simplificar a esto: de las aceituna sale el aceite. De este modo se puede simplificar también el significado de estas rutas: de los pasos salen los caminos.
    Detalle de la cascada de la Grova.
    LeleSorribas2012
    El camino fue entretenido, entre saltos de agua, barrizales, subidas y atajos. Por todo el camino se iban pintando los campos de flores, tantas flores amarillas que las flores blancas, azules y lilas se mostraban más olorosas. Por fin llegamos al convento, en parte en ruinas también. La capilla conserva algunas imágenes y el retablo, sin embargo, el claustro fu devorado por la vegetación y el abandono cabalgó a sus anchas hasta derribar algunas columnas.
    Desde el convento, el paisaje parece sometido a la mirada del caminante, que al llegar allá arriba se siente fuerte, respira profundo y comienza el trayecto de retorno.
    Alguna recompensa quedó por cumplirse, la cascada de la Grova mezclada con el calor (fue un día de sol espectacular) daban tremendas ganas de demorarse y darse un baño.
    Mirador del convento de Mosteiró. LeleSorribas2012
    El paseo fue para todos los gustos: quien llevaba ganas de caminar no fue defraudado; para quien además de caminar gusta de fotografiar se le presentaron buenas imágenes; los que quisieron aprender/curiosear tuvieron la oportunidad en las explicaciones del guía; quien quiso saber del pasar del tiempo pudo observarlo en un reloj de sol a las 12 hora solar; quien sin querer se encontró con todo esto aprendió que de las aceitunas sale el aceite y de los pasos salen los caminos.
    *En breve más fotos en Flickr y algún detalle más sobre lo visto en la ruta en estas páginas.
  • El rural no huele a vaca. Trilho de Real. Gandra. Valença

    Punto de partida de la Ruta de Real en Gandra, Valença. LeleSorribas2012
    Está lloviendo, es sábado, pero es sábado de paseo por el campo con el grupo de gallegos y portugueses que están recorriendo algunas rutas de ambos lados de la frontera húmeda del Miño. Hoy toca Gandra, en el lado portugués, una parroquia de Valença situada a unos cinco kilómetros hacia el interior del centro del municipio valenciano.
    Los parajes por los que se desarrolla el recorrido de hoy, sábado lluvioso, son caminos por donde siglos atrás se perpetraron encrucijadas, la zona fue un importante enclave en las batallas entre portugueses y gallegos y portugueses y franceses en la defensa de Valença. Es debido a esta relevancia que la ruta se llama Ruta de Real (Trilho de Real). Por estos lugares pasan también dos caminos medievales de peregrinación a Santiago, uno que atraviesa Gandra de este a oeste y el otro que coincide con la vía romana que iba de Braga a Astorga.
    Los paraguas abiertos inician la marcha.
    LeleSorribas2012
    Está lloviendo, es sábado y es momento de ponerse a andar. El grupo realiza unos estiramientos antes de comenzar y la lluvia comienza a caer con más fuerza, por tanto la salida está marcada por los paraguas abiertos. Ya en los primeros metros alguien aspira fuerte y hace un comentario sobre  el olor a tierra y hierba mojada, un poco más adelante nos embriaga el olor de las flores que decoran la escalera de una casa, y unos momentos después es el olor de un limonero el que nos anima a continuar caminando. El rural no huele a vaca, huele a flores, lluvia, hierba, madera, a limoneros a naranjos… hoy huele a nubes cargadas, a treguas de sol y cielo azul, a verde, a otoño perezoso, a abril.
    El sonido del agua en ocasiones ensordece el sonido de los pasos, esta también es zona de molinos, de aquellos de antaño que funcionaban con la fuerza del agua. Hoy esos mismos molinos están cubiertos casi por completo por la vegetación. Casi todo está cubierto por la vegetación así que nos van dando indicaciones sobre los efectos beneficiosos de las ortigas, las hojas de zarza, el sauco: hemorragias y circulación, control del azúcar para diabéticos y constipados. Con las flores del sauco, además, se puede hacer una especie de champán casero.
    La vegetación abunda por los caminos de la ruta.
    LeleSorribas2012
    Fábrica de textiles, hoy cerrada y abandonada.
    LeleSorribas2012
    Para rematar la jornada nos topamos con una fábrica textil abandonada, imagen de tiempos más ricos para la población de la zona, pues llegó a dar trabajo a cerca de 1000 personas entre fábrica y oficinas. La fábrica fue cerrando partes sucesivamente desde principios de 1990 hasta quedar reducida a un edificio abandonado, un edificio para la memoria del lugar.
    El trayecto ha sido sencillo, con algunas subidas y con caminos muy estrechos, seis kilómetros en dos horas de caminata tranquila que una vez más sirven para adentrarnos en el interior de la frontera portuguesa.

    Más fotos de la ruta, aquí

  • Trilho da Carvoeira. Así fue

    Iglesia matriz de Boivão, punto de partida de
    la ruta pedestre. LeleSorribas2012
    Según decía la nota de prensa, hoy sábado día 10 de marzo, se desarrollaba la primera de las catorce rutas pedestres  que organizan conjuntamente el ayuntamiento de Valença (Portugal) y Tui (Espanha). Así fue. Según decía la nota de prensa, la ruta llevaría a los asistentes a conocer A Carvoeira, un recorrido de 7,8 Km. en las parroquias de Boivão y Gondomil. Así fue.
    Las coordenadas para marcar el punto de partida eran  42º0´32.50”N/8º32´15.83”W que el GPS encontró a la primera, pero que yo encontré a la tercera (cuando va la vencida). Afortunadamente llegué a tiempo para unirme al grupo, un grupo bastante numeroso para ser la primera ruta, decían algunos, cuando lleguemos a la última, esto va a parecer una romería.
    Caminando en fila india al lado de un
    canal de regadío. LeleSorribas2012
    Comenzamos a andar en bloque, charlando aquí y allá con los conocidos de antes y los nuevos conocidos, el camino cementado lo sustituimos rápidamente por la tierra y el verde con horizonte de viñas, montes, árboles espigados y cielo azul. El calor de este marzo más parece de mayo, así que todos contentos y en manga corta íbamos admirando flores y cosechas adelantadas; aunque sin duda lo más comentado y que más sonrisillas de tranquilidad arrancó fue encontrar regatos y cascadas rebosantes de agua. En el momento en el que atravesamos el primer camino de agua corriente (por el que proseguimos caminando en fila india) se me vino a la cabeza lo que había venido escuchando en la radio por la mañana, esta sequía no es alarmante, pero puede prorrogarse durante un período largo y comenzar a serlo, yo también respiré tranquila al sentir que me mojaba los pies.
    Cabra pequeñita en los brazos de una caminante. LeleSorribas2012
    En los caminos que transitamos encontramos prímulas, narcisos, crocrós, laurel, ortigas, cactus… ovejas, vacas, cabras… e historias, historias que nos fuimos narrando entre una foto aquí, un suspiro allá, y el lenguaje que usamos para contarnos las historias lo mismo era en portugués, galego o español y la temática, también iba variando: levo dois anos nos bombeiros, mas só desde maio que sou bombeira de terceira que quer dizer que levo duas linhas no escudo,  eu non quero estar localizable, agora quero vivir máis tranquilo, prefiero atopar amigos na rua e conversar cara a cara que andar a responder mensajes no blog,  me encantan los narcisos salvajes, estos son pequeñitos, porque son de otra clase, pero también son preciosos, los excesos no son buenos, aunque a veces más que físico, el dolor es mental…
    Prímulas al borde del camino.
    LeleSorribas2012
    Llegando al final de la ruta se me ocurrieron varias razones por las que repetiría la caminata: hablar con más gente, hacer más fotos, sentarme a escribir en el puente desde el que se veían dos caídas de agua, conocer más nombres de flores, mirar más hacia los lados y hacia atrás, a estas razones se le pueden unir todas las razones de naturaleza y/o espirituales que se quieran, pero sobretodo una: conocer el interior de la frontera.
    Campo cultivado, en el horizonte, estructuras de parras, árboles,
     montañas y cielo azul. LeleSorribas2012
    Algunas fotos más aquí

  • Ilha do Pico, en el medio del Atlántico

    Pico. Lele Sorribas. 2011
    Desde el barco, allí a lo lejos la niebla anunciaba el Pico, la Isla del Pico. El puerto de la Madalena (Madalena es el municipio más grande los tres que componen la isla) está continuamente recibiendo y despidiendo ferrys que van o vienen de la Isla del Faial o del Municipio de San Roque.
    Lele Sorribas. 2011
    La Isla del Pico es pura naturaleza de contrastes, verde y negro piden permiso al azul del océano o a la niebla que pasa por allí todos los días. Ésta es la segunda isla más grande del archipiélago de las Azores, son 446,4 kilómetros cuadrados llenos de vida, vacíos de intervención humana. La Isla del Pico tiene aproximadamente 300.000 años y con esa edad es la isla más joven de las Azores.
    Gruta das Torres. Lele Sorribas. 2011
    La isla está repleta de cavidades hechas por las actividades volcánicas, la Gruta de las Torres, es una de esas cavidades y se puede recorrer con casco y linterna, como un auténtico explorador.
    Gruta das Torres. Lele Sorribas. 2011
    Al llegar a la isla sabes que estás en el medio de la inmensidad del océano, casi es posible decir que es como estar en el medio de la nada, una nada tan relajante que atrae. Desde cualquier punto de la isla, y siempre que las nubes tengan a bien dejarnos descubrirlo, el Pico está presente.
    Cactus sobre un muro típico. Ilha do Pico.
    Lele Sorribas. 2011
    La sensación que produce ver el Pico vigilante, la sensación de ir acortando la distancia con él, es la de entrar en el cielo. Se pasa de los 25 grados a los 5 en 20 kilómetros montaña arriba, de un momento a otro, dejas de ver con claridad y, de repente, aparece una vaca ¿una? Un ciento de ellas. ¿Sabes? En las Azores  hay más vacas que personas; la leche, el queso y los yogures de las Azores tienen fama de ser buenos, y lo son.
    Vacas de las Azores. Lele Sorribas. 2011
    Después de intentar subir al Pico, solo algunos lo consiguen (se tiene que ir acompañado por alguien que conozca bien), ya te puedes sentar en un banco rojo en el puerto de la Madalena con la vista perdida en el infinito y pensar en las ballenas, que solo conseguirían llegar tan alto con una profunda respiración.

    Es ya histórica la relación de los picotos con las ballenas.

    Placa de una plazuela en Lajes do Pico. Lele Sorribas. 2011
    La isla (como las otras) fue tierra de balleneros que cazaban las ballenas con unas embarcaciones ridículamente pequeñas al lado de esos mamíferos. Ahora, en embarcaciones ridículamente pequeñas, van (vamos) los turistas para verlas nadar, junto con delfines y cachalotes, nadar, nadando, en el medio de la nada. Un espectáculo de danza improvisado.
    Delfín saltando delante de una embarcación de turistas
    frente a la Isla do Faial. Lele Sorribas. 2011
    Improvisando, así se baña la gente, usando los puertos y las piscinas naturales. Las aguas, contrariamente a lo que se pueda pensar, son templadas. Es tan bueno, tan merecido el baño, que nunca supo mejor no tener arena para acostarse, solo roca y agua.
    Piscinas naturales do Pocinho. Lele Sorribas. 2011
    Los días pasan rápido y siempre parecen pocos, aunque nos queda la tranquilidad de que se puede regresar, porque al final el Pico no está en el medio de la nada, está en el medio del Atlántico.
    Madalena queda atrás, desde el ferry. Lele Sorribas. 2011