Etiqueta: Interfado

  • Nenhures, la lista de spotify. Para sumergirse en la exposición

    Exposición fotografía NenhuresHay lugares en los que no reparamos, son ninguna parte, que en portugués se dice nenhures.

    Estos lugares nos evocan emociones propias de Fado y estas imágenes nos hacen de guía a través de ellas: el vacío, la noche cómplice o silenciosa, el tormento, la despedida, el llanto, la ofuscación, la introversión, el crepúsculo, la pérdida de la inocencia, la esperanza…

    Aunque lo cierto es que el Fado no está necesariamente en ninguna parte, el Fado está en tu mirada.

    Y para sumergirte en la atmósfera idónea para la exposición, te dejo una lista de fados inspiradora:

  • 4º Festival Internacional de Fado de Cataluña – InterFado

    4º Festival Internacional de Fado de Cataluña – InterFado

    El 4º Festival Internacional de Fado de Cataluña, InterFado, se está acercando. La programación ya ha sido anunciada y trae algunas novedades que podéis seguir en Portugal ao pé…

     

  • Una puerta abierta al Fado (y a Portugal) en Lleida

    Este pasado domingo, día 26 de abril de 2015, Carolina Blàvia presentó su nuevo proyecto musical, Univerfado, en el Café del Teatre de Lleida.

    150426-CarolinaBlavia-LS1Univerfado responde a la trayectoria artística en la que está inmiscuida esta cantante leridana desde que en 2001 viajó a Lisboa y quedó prendada. En sus propias palabras, «Univerfado es fado de bagajes, historias y nuevos caminos exploratorios a través de las artes”.

    En la presentación de este domingo, Carolina estuvo acompañada en todo momento de Pancho Marrodán en el piano; en las nuevas composiciones y adaptaciones, se incorporó al equipo la joven violinista Mariona Montagut. El repertorio incluyó clásicos adaptados del fado tradicional como Murmúrio, Campo Grande, Quadras, Lágrima o Minha Senhora das Dores y trabajos de composición propia en catalán y en portugués como Evasió, Lo carrer, História de Flor o Fado histriónico.

    Sus composiciones muestran la verdadera manera en la que Carolina entiende el fado, un torbellino de emociones que lleva al escenario de manera expresiva y teatralizada. Carolina posó vestida de manera sobria con un vestido negro y un “xaile” rojo, descalza y sin artificios. Su único artificio, la voz de la puesta en escena a la que le sientan bien los arranques enérgicos. Su atuendo, sus maneras y su carácter permiten que se la pueda comparar con Dulce Pontes o Mísia, aunque musicalmente hablando sean muy diferentes entre sí.

    150426-CarolinaBlavia-LS2El piano y el violín evocaban en cada tema un toque clásico, más propio de Madredeus o Sétima Legião, aproximando el fado a la música clásica, al jazz o al burlesque.

    Al ir revelando sus temas propios, Carolina fue contando cuál había sido su proceso de composición. Nascente lo compuso hace mucho en la montaña después de una conversación sobre el renacer y las diversas vidas que vivimos o podemos vivir cada uno. História de Flor es un cuento que habla de las decepciones y la recuperación de la ilusión. Lo carrer habla de la sensación que sucede a un momento de mucho estrés, cuando todo ha pasado. Fado histriónico habla de una manera muy espontánea y performativa de la manera de ser del fado, visceral y con gusto para el lamento.

    Para introducirse en la composición, de la que Carolina Blàvia no se define como experta, se ha servido de la sinestesia para el autoconocimiento, de hecho, las imágenes surgidas de ese proceso, también se fueron mostrando en una pantalla por detrás del escenario.

    Entre los asistentes al concierto había mucha gente que ya conocía otros trabajos de Carolina con Fado Enllà o asiduos a Interfado, el festival de Fado de Cataluña que organiza cada año desde hace tres. Gracias a ella y a su trabajo muchos son los que se han acercado a este estilo musical tan propio de Portugal y, a partir de ello, se han interesado en el país que tenemos ahí al lado mirando (melancólico) al Atlántico. Carolina Blàvia es siempre una puerta abierta al Fado.

  • Interfado, segunda noche de fado, ópera

    Esta fue la noche de Interfado que tenía que ser.

    Otra noche más el fado iba a acontecer. Aunque por un momento, entre bambalinas, se vivieran momentos de dudas con la baja de último momento de Kinga Ratjan. El fado iba a acontecer. Ya lo había predicho Carolina la noche anterior, “el fado acontece no solo porque acontezca el canto, también porque hay quien lo escuche” y así lo repitió esta noche. El Café del Teatre no estaba tan lleno como la noche anterior, pero todas las mesas estaban ocupadas y el público estaba ansioso de más Interfado.

    La resolución de la anulación de último momento por enfermedad de Kinga fue extraordinariamente eficiente. En menos de 48 horas, aparecía Inês Soares sobre el escenario y justificaba su presencia y su continua sonrisa de satisfacción diciendo: “nada acontece por acaso, nem sequer que eu hoje esteja aqui. Tinha de ser”. Tenía que ser.

    Inês Soares no estaba sola ante el público, la acompañaban su voz prodigiosa y Bartolomeo Barenghi, del cual, gracias a esta circunstancia, pudimos volver a disfrutar. Bartolomeo se había equivocado un poco la noche anterior al vaticinar, “estoy, como quien dice, empezando con el fado, provengo del jazz, la bossa nova, pero me está gustando mucho. Mañana seré un mero acompañante”. Bart fue acompañante, pero también fue por sí mismo melodía y apoyo para Inês. Fue, incluso, traductor.

    Cada música era introducida por Inês Soares con el fin de hacer partícipe al público del contexto de las músicas que había escogido para su repertorio. Entre las sorpresas, una novedad en primicia, Triste Fado, un fado recién compuesto por ella misma que hablaba de la tristeza y de querer romper con ella.

    Inês Soares, fadista; Bartolomeo Barenghi, guitarra
    Inês y Bartolomeo entregados a la musicalidad de sus instrumentos.

    Se repitieron algunos títulos de la noche anterior, Havemos de ir a Viana, Nem as paredes confesso, Estranha forma de vida, pero los estilos eran completamente diferentes y sirvieron para mostrar la versatilidad de las palabras y del propio fado. Porque, aunque:

    Almas vencidas
    Noites perdidas
    Sombras bizarras
    Na Mouraria
    Canta um rufiã
    Choram guitarras
    Amor, ciúme
    Cinzas e lume
    Dor e pecado
    Tudo isto existe
    Tudo isto é triste
    Tudo isto é fado

    (Tudo isto é Fado. Autor de la letra: Aníbal Nazaré. Autor de la música: Fernando Carvalho)

    Tudo isto é fado, tudo isto existe, el fado no es siempre triste, no se siente siempre de la misma manera y no se expone siempre igual. Puede que me repita, pero el fado acontece, sucede en cada uno y jamás se siente igual.

    La potencia de Inês Soares, Maria Inês en su proyecto de fado, viene de la ópera, uno de los géneros a los que se dedica. Es hija de fadista, desde pequeñita mamó el canto y el estilo. Su lengua, como la de Pessoa en voz de su heterónimo Bernardo Soares, es su patria*. En el fado se siente cómoda porque, como ella misma afirma, es su idioma, con su significante, significado y su contexto. Sin embargo, musicalmente hablando le interesan el soul y el funky (de la ópera al soul hay un paso), estilos que no le encajan -todavía- para componer en portugués.

    Una noche más, el fado sucedió. Los rissois de leitão, los pastéis de bacalhau y los pastéis de Belém se acabaron.

    Cada noche de Interfado mostró un estilo diferente, cumplió la promesa: «ser o no ser portugués y amar el fado«, como Carolina había definido en la entrevista previa al festival.

    Ahora, no nos queda más remedio que esperar a la próxima edición de Interfado, que será ya la cuarta.

    *A minha pátria é a língua portuguesa. Bernardo Soares.

  • Interfado, primera noche de fado, jazz

    Cuando sobre el escenario hay una portuguesa, un italiano y un catalán y no discuten sobre la procedencia de Colón* hacen fado, pero suena jazz.

    Pastéis de Belem, Salame, Rissóis, Pastéis de Bacalhau
    Productos portugueses para abrir también el sentido del gusto. LeleSorribas2014

    La primera noche de fado de este año en Lleida comenzó con las luces bajas. La mayor parte de la gente ya había probado unos petiscos portugueses: pasteis de bacalhau o rissois de leitão, si preferían algo salado, y pasteis de nata o salame, si querían algo dulce.

    Las velas sobre las mesas apenas titilaban, esperaban en suspenso el comienzo. Las presentaciones fueron breves, ya es el tercer Interfado y la mayor parte de los asistentes sabe quiénes son los responsables, Carolina Blàvia, fadista catalana y el Orfeó Lleidatà, siempre al quite de la cultura musical.

    “El fado acontece, no solo porque acontezca el canto, también porque hay quien lo escuche. Esta noche vosotros sois ese público que hará acontecer el fado”, fueron las palabras de Carolina para dar paso a los vídeos de Fadografía y, después, con todos los sentidos receptivos, recibir a Sofia Ribeiro acompañada por Bartolomeo Barenghi a la guitarra y Gabriel Amargant en el clarinete.

    Sofia Ribeiro es una cantante portuguesa que se ha formado en jazz, se nota que la bossa nova le ha tocado las cuerdas vocales y, sin duda, tiene voz para el fado. Durante el concierto, comentó cómo se inició en el canto del fado, pues no fue lo primero que le llamó la voz. En sus conciertos internacionales, casi siempre había alguien que se acordaba de su procedencia y le pedía que cantara un fado. Ella, en aquella época estaba en descubrimiento de otros sonidos, se indignaba y se decía, “¿por ser portuguesa, tengo que saber cantar un fado?”. Hasta que un día se soltó la melena y cantó el fado que tantas veces había oído cantar a su hermana, fadista por aquel entonces, O gente da minha terra.

    El clarinete de Gabriel también se hizo un hueco entre la voz y la guitarra. Las voces del público susurraban sorprendidas lo que tal vez nunca hubieran pensado decir: “¿es fado? Suena bien esto que parece jazz”.

    Bartolomeo, italiano de nacimiento, contó, como si fuera un marinheiro portugués, con un acento catalán de adopción, la historia que se esconde detrás del Fado Português, el nacimiento del propio fado en boca de un marinero que miraba con nostalgia el horizonte buscando tierra, ya fueran terras de Espanha, areias de Portugal.

    Gabriel Amargant, clarinete; Sofia Ribeiro, voz; Bartolomeo Barenghi, guitarra.
    Uno de los momentos del concierto en que las tres sonoridades se fundieron, como lo hicieron el fado, el jazz, el bolero, la bossa nova.
    Gabriel Amargant, clarinete; Sofia Ribeiro, voz; Bartolomeo Barenghi, guitarra.

    En este momento del concierto, ya todo fluía con naturalidad. Como en las buenas relaciones, las que duran toda la vida, empezó despacio y fue aumentando la complicidad. Unos poemas de Florbela Espanca y Pessoa, unos ritmos lentos, fados reconvertidos, Nem as paredes confesso a capela, y tres bises.

    Al tercer bis, el repertorio que traían se había acabado pero sacaron la artillería del jazz, “estamos muy acostumbrados a improvisar”, dijo una Sofia ya confiada, a lo que Gabriel respondió, “no lo digas antes de tiempo”, con una sonrisa y una mirada de soslayo a Bartolomeo, que más bien quería decir, “lo estamos, lo haremos”. Y lo hicieron, el cierre improvisado fue un bolero, Niebla.

    Las luces permanecieron bajas y muy poco a poco, la gente se fue levantando. El primer día de Interfado de esta tercera edición había terminado.

     

    *Tres de las teorías que estudian la figura de Colón defienden diferentes procedencias para el personaje. Una determina que Colón procedía de Italia, otra de Cataluña y otra de Portugal.

  • Interfado: Ser o no ser portugués y amar el fado

    Hay encuentros que despiertan todas esas emociones que la rutina va dejando adormecidas. También hay personas que viven con tanta pasión que contagian todo lo que tocan. El encuentro y la persona en cuestión fue con Carolina Blàvia, fadista y catalana. La pasión, el fado. Y la disculpa, Interfado.

    Interfado está a la vuelta de la esquina y la persona más indicada con quien charlar sobre el festival de fado de Cataluña es su directora artística y creadora.

    Este es el tercer año que se celebra este festival. Resulta curioso e interesante que un festival sobre fado tenga como sede una ciudad catalana, Lleida, y resulta admirable la buena acogida que recibe y la persistencia de sus creadores porque se mantenga y se convierta en referencia en el programa cultural de la ciudad.

    Interfado, octubre
    Dos cafés y dos cañas en el Café Beat (Lleida) con Carolina Blàvia. LeleSorribas2014

    Carolina Blàvia lleva muchos años enamorada del fado, de su sonoridad, de lo que representa, y desde entonces, ella musicalmente se ha entregado al fado. Se le había pasado por la cabeza unas cuantas veces organizar un festival con este género como telón de fondo, porque en Cataluña no es muy habitual poder escuchar fado. “Sin embargo, sé lo que es gestionar un proyecto y sabía que sola no podría hacerlo”, apunta Carolina cuando le preguntó cómo nació el festival Interfado. “Un día, en 2010, esperando para hacer una promoción en TV La Mañana de un ciclo que se celebraba en el Orfeó, y hablando con el coordinador del ciclo de si había mucho fado, de si no… me dijo el gerente del Orfeó, oye, ¿Por qué no organizamos un festival de fado? Y le dije, me encantaría y ya lo había pensado más de una vez.”

    Después de ese encuentro, presentaron el proyecto al Consulado de Portugal y pasado un buen tiempo, y después de retrasarlo por diversos motivos, cuando ya no tenían muy claro que fueran a conseguir el apoyo, el Consulado de Portugal en Barcelona les dio el sí al proyecto y comenzaron a buscar ayuda de instituciones y empresas lleidatanas, que acogieron de muy buena gana la propuesta.

    “No sé si es una ventaja o una desventaja, pero el fado se conoce de una manera muy general, si es que se conoce. Entonces, de entrada, la gente lo acoge como algo nuevo, diferente, que le suena, que no conoce y que puede ser interesante. Las instituciones lo acogieron muy bien, porque quieras que no, Portugal es un país que tenemos aquí al lado y con el que trabajamos muy poquito. Además, Portugal y Cataluña se sienten muy identificadas en algunos aspectos. Entre otras cosas comparten la corriente del saudosismo, que se dio en los años 20”, explica Carolina sobre la buena acogida que ha recibido Interfado desde el principio.

    Como ella cuenta, “el festival comenzó en plena crisis con lo cual los recursos no son grandes. Ha nacido muy austero y continuamos en esa línea. Digno, pero en un momento que es complicado.”

     

    Interfado no es el típico festival de fado

    Interfado no es el típico festival de fado, no se presenta a los típicos fadistas. “Lo que nos planteamos nosotros es si queríamos hacer un festival de fado al uso, con sus temas clásicos o si queríamos ofrecer otras cosas que no se ofrecen en otros festivales.”

    Viendo el programa es evidente que optaron por lo segundo y Carolina tenía muy claro qué buscaba.

    “Yo, por mi parte, tenía muy claro que como fadista no portuguesa quería que fuera una plataforma para otros artistas no portugueses. Creo que no hay plataformas de este tipo y creo que en Portugal tampoco es algo que se potencie, puesto que ellos promocionan a sus artistas. Esto sí que era una premisa que estaba clarísima por mi parte: tenía que acoger artistas no portugueses que estuviesen trabajando sobre el fado. Y por otra parte, ya que nos abrimos al mundo, que vamos a tener artistas que trabajan con otros instrumentos, ¿por qué no facilitamos eso también en Portugal, para artistas portugueses? Es decir, que puedan venir una guitarra una viola y una voz, pero que otras veces que puedan venir otros artistas que también han optado por hacer fado reinventado. Por eso, hemos tenido la propuesta de fado flamenco (el año pasado). O por eso, este año, traemos a Sofia Ribeiro, que tiene un proyecto de fado diferente, en la línea del jazz, la bossa nova.”

    Se mire por donde se mire, Interfado responde a un planteamiento interesante, que no quiere dejar fuera ninguna tendencia que trabaje con este género. “También creemos que en Portugal hay gente que está haciendo cosas alrededor del fado, innovando, buscando nuevas alternativas y que tampoco son todo lo reconocidos o apoyados que debieran.”

    Resumiendo, “estas dos premisas, ser portugués e innovar el fado, o ser no portugués y trabajar con el fado, íbamos a tenerlo muy en cuenta. Y además, por mi parte vamos a intentar mantener un espacio para el fado tradicional. No quiere decir que algún año no lo pueda haber, como ha sucedido este año, pero la idea es esa.”

     

    Situar Lleida en el mapa, con Interfado como disculpa

    Las expectativas sobre el festival, recordando que nació en el momento más crítico de la crisis y que mantiene el carácter austero, son ir paso a paso consiguiendo objetivos. Ampliar un día más de festival, mantener el nivel de asistencia de público de Lleida, “porque tela marinera como llenamos el Café del Teatre”, dice Carolina agitando la mano. Y también, atraer público de otras partes de Cataluña e, incluso, de Aragón.  “Situar a Lleida en el mapa, con Interfado como disculpa, ese también puede ser otro objetivo interesante”, añade la directora artística del programa.

    “Como lleidatana que soy, la idea que sí hemos planteado con el Orfeó y que haremos cuando podamos es abrirlo al territorio. Pero, así como al principio pensamos en Barcelona, ahora nos orientamos más hacia el entorno de la provincia de Lleida.”

     

    El fado no solo entra por los oídos

    Interfado no solo es música, introduce otras disciplinas con el único objetivo de que los asistentes experimenten todas las sensaciones que puede haber detrás de la cultura.

    “El fado es una manera de sentir, de ver, de ser. El fado no solamente entra por los oídos, tiene que entrar por todos los sentidos. Y el modo de aproximarlo es a través de otros artistas que también trabajen con el fado. Entonces, como yo estaba en relación con la Fundación Artecittà, que trabaja la sinestesia, introdujimos también la música visual.”

    La sinestesia se ejemplifica con expresiones como una voz aterciopelada. Es algo con lo que se puede nacer, pero que también se puede educar.

    En Artecittà tienen un proyecto concreto que trabaja en la visualización del fado, fadografía. Y por ahí, se decidió introducirlo e introducir el arte abstracto en el programa del festival. Antes de los conciertos se proyectan vídeos de artistas de todo el mundo que trabajan con la visualización del fado usando el arte abstracto.

    “Tú ves unos dibujitos y, aunque no sepas lo que estás viendo, te está dando mucha información sobre lo que aquella persona está viviendo en ese momento y lo que este artista está expresando.  Se hace una pequeña muestra, porque el festival Interfado es un festival abierto a todo el mundo, no a especialistas del arte y sino la gente podría aburrirse. Es una forma de abrir la mente, de ir introduciéndolo.”

    El sentido del gusto también se cuida en Interfado. “A través de la comida socializamos, contextualizamos. Si la gente cocina picante o con un aderezo u otro, eso habla de las culturas. E introducir la gastronomía era una forma de situar a la gente en donde estamos. Y la gente está viviendo también a través del gusto el fado, que originalmente se engendra en Portugal.”

    Las aspiraciones no terminan por aquí, en el programa de próximos años no se descarta introducir otras formas de acercar el fado a la gente, e incluso de seguir mezclándolo con otras disciplinas.

    Mientras cuenta hacia dónde se dirige este festival, que el próximo fin de semana (17 y18 de octubre) celebra su tercera edición, Carolina también habla de cómo el festival también funciona para despertar el interés de la gente por ese país que tenemos ahí al lado. “Desde que el fado fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dijimos, vamos realmente a hacer del fado un patrimonio de toda la humanidad. Creo que la filosofía de Interfado defiende exactamente eso. Y además sirve para difundir. No te imaginas la cantidad de gente que ha ido a Portugal por mi culpa, despiertas el interés. Y es un país precioso.”

    La conversación entre dos amantes de la lusofonía, del fado y de Portugal acaba aterrizando en Portugal. Es inevitable que acabáramos pidiendo dos cañas más, después de los dos cafés, y la conversación se fuera hacia Portugal, el momento del fado y su expresión fuera de Portugal, en Cataluña.

    “Portugal es muy romántico, tiene la decadencia romántica”, así comenzará la próxima entrada.

    Carolina es muy expresiva hablando. Se le notan las tablas y se le han pegado las maneras del fado. Ella misma dice, “me siento legitimada para robarle a Portugal un poquito de su cultura y hacérmela propia y hacérmela catalana, de Lleida. Lo que no me gustaría es que desde fuera lo vieran como una intrusión, y de momento, yo creo que no, porque incluso en el consulado, cuando le hemos explicado que no traemos fado clásico, que es un festival diferente, lo han recibido muy bien.”

    El próximo fin de semana, el fado acude a Lleida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Interfado es la puerta abierta a ese fado de toda la humanidad. Este año, presentando a Sofia Ribeiro, desde Portugal con un fado jazz, y a Kinga Rataj, el fado de polonia.