Etiqueta: Eurorregión

  • Un arenal en el medio del Miño

    Inesperadamente el camino hacia Moledo se cortó un poco antes de alcanzar la playa. Un allmada y “passado Seixas cortas à directa e sempre em frente a descer. Depois… ali estou eu”.
    Al ir bajando la cuesta después de torcer a la derecha allí estaba él esperándonos con la toalla ya al cuello. De repente, detrás suya aparecieron unas vistas espectaculares del Miño con España al otro lado.

    La mancha de tierra que está en medio del Rio Miño y que es atravesada por una línea blanca que simula la frontera es la isla de la que hablo. Mapa de Google Maps. 
    Cogimos la toalla y el protector solar (porque caía el sol que rajaba las piedras), nos subimos con facilidad en la hinchable motorizada y en menos de un minuto no estábamos ni en Portugal ni en España, o estábamos en los dos países a la vez. Nos bajamos de la lancha de un salto y nos encontramos en una isla entre Seixas y O Rosal. Una isla que es un pedazo paradisíaco de arena en medio del río Miño.
    Al principio de la tarde estábamos solos del lado frontal a Portugal, en la otra orilla, frente a España, había una familia y una manada de caballos (naturaleza libre).
    Recorrimos el islote casi entero bordeando su perímetro; resultó ser una tarea difícil porque el agua no entra uniforme en la tierra y hay lugares donde la arena parece el fondo del río con un aspecto más cercano al lodo y por otros lugares la arena, que es oscura, está tan seca que arde y atrapa los pies. El paseo fue una aventurilla por un desierto rodeado de oasis.
    A lo largo de la tarde fueron apareciendo pequeñas embarcaciones (españolas) que aprovecharon la ruta por el río para detenerse y darse un baño.
    El agua en esta parte del río es templada y transparente, el fondo del río está limpio de vegetación y la corriente no es ni tan fuerte ni tan traicionera como en otras partes del mismo río, por lo que darse un baño es un placer. Sobretodo cuando como ayer el sol era abrasador.
    Para cruzar hasta el islote únicamente se puede hacer en lancha o embarcación. En el mismo puerto donde dejamos el coche está el embarcadero y las lanchas que hacen el servicio. No puedo decir lo que cuesta (aunque no debe ser mucho) porque el hombre que nos llevó no me quiso decir el precio, «estejam a vontade que vêm quase com família minha».
    Seguro que volveré, no solo porque siempre quise estar en una isla desierta (y la encontre!), sino porque para la próxima vez ya se que la cámara no se me moja en el trayecto fluvial.
  • Un arenal en el medio del Miño

    Inesperadamente el camino hacia Moledo se cortó un poco antes de alcanzar la playa. Un allmada y “passado Seixas cortas à directa e sempre em frente a descer. Depois… ali estou eu”.
    Al ir bajando la cuesta después de torcer a la derecha allí estaba él esperándonos con la toalla ya al cuello. De repente, detrás suya aparecieron unas vistas espectaculares del Miño con España al otro lado.

    La mancha de tierra que está en medio del Rio Miño y que es atravesada por una línea blanca que simula la frontera es la isla de la que hablo. Mapa de Google Maps. 
    Cogimos la toalla y el protector solar (porque caía el sol que rajaba las piedras), nos subimos con facilidad en la hinchable motorizada y en menos de un minuto no estábamos ni en Portugal ni en España, o estábamos en los dos países a la vez. Nos bajamos de la lancha de un salto y nos encontramos en una isla entre Seixas y O Rosal. Una isla que es un pedazo paradisíaco de arena en medio del río Miño.
    Al principio de la tarde estábamos solos del lado frontal a Portugal, en la otra orilla, frente a España, había una familia y una manada de caballos (naturaleza libre).
    Recorrimos el islote casi entero bordeando su perímetro; resultó ser una tarea difícil porque el agua no entra uniforme en la tierra y hay lugares donde la arena parece el fondo del río con un aspecto más cercano al lodo y por otros lugares la arena, que es oscura, está tan seca que arde y atrapa los pies. El paseo fue una aventurilla por un desierto rodeado de oasis.
    A lo largo de la tarde fueron apareciendo pequeñas embarcaciones (españolas) que aprovecharon la ruta por el río para detenerse y darse un baño.
    El agua en esta parte del río es templada y transparente, el fondo del río está limpio de vegetación y la corriente no es ni tan fuerte ni tan traicionera como en otras partes del mismo río, por lo que darse un baño es un placer. Sobretodo cuando como ayer el sol era abrasador.
    Para cruzar hasta el islote únicamente se puede hacer en lancha o embarcación. En el mismo puerto donde dejamos el coche está el embarcadero y las lanchas que hacen el servicio. No puedo decir lo que cuesta (aunque no debe ser mucho) porque el hombre que nos llevó no me quiso decir el precio, «estejam a vontade que vêm quase com família minha».
    Seguro que volveré, no solo porque siempre quise estar en una isla desierta (y la encontre!), sino porque para la próxima vez ya se que la cámara no se me moja en el trayecto fluvial.
  • Dancerveira 2010, espectáculo y movimiento

    Desde el jueves 24 de junio hasta el domingo día 27 cerca de 1000 bailarines han pasado por el escenario del Festival Internacional de Danza de Vila Nova de Cerveira.
    Este año se celebraba la VI edición del Dancerveira, un festival con renombre entre las citas artísticas ibéricas. El festival sirve sin duda para promover la danza y sus diferentes estilos y, también, para unir España y Portugal.
    Dancerveira 2010. Lele Sorribas
    Participaron 22 escuelas de España y Portugal que durante estos cuatro días lucieron en el palco del auditorio municipal al aire libre sus espectáculos.
    Hubo baile clásico, jazz, moderno, contemporáneo, hip hop, funky, musical, folclore.
    Las muestras comenzaban a las 20,30 (hora portuguesa) y se extendían hasta cerca de las 2 de la madrugada, el repertorio era sin duda bastante largo pero merecía la pena coger un buen sitio y disfrutar.
    Durante el día se programaron cuatro workshops de Jazz en dos niveles, moderno y contemporáneo. Además de 17,30 a 18,30 cualquiera podía participar en un aula libre que se celebraba en el mismo autorio donde luego se vería a los artistas.
    Con respecto a la climatología, el fin de semana fue de auténtico verano lo cual ayudó a que los visitantes disfrutaran del paseo al lado del río y que los niños (y no tan niños) se diesen una mojadura el el parque acuático cercano al auditorio.
    El sábado el festival se unió a la feria semanal de Cerveira con lo que la villa era un hervidero de gente por todos lados. Las terrazas de los cafés y restaurantes no descansaron ni un momento de servir y retirar y servir y retirar.
    Sin duda ninguna, durante estos cuatro días Vila Nova de Cerveira fue Vila das Artes, así como referente de la danza a nivel ibérico. Habrá que aguardar un año para ver los avances de los estudiantes y las novedades que nos traen los bailarines.