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  • Apuntes sobre el uso de TIC en espacios locales. Por Federico Fernández Reigosa

    Apuntes sobre el uso de TIC en espacios locales. Por Federico Fernández Reigosa

    En un texto reciente,  el economista británico Tim Harford, retoma los conceptos de Alfred Marshall para sostener que las ciudades son usinas de ideas, en las cuales el conocimiento “flota”. Los antiguos barrios industriales que Marshall reconocía – según recuerda Harford – como espacios que permitirían el perfeccionamiento mutuo de aquellos que compartieran un mismo oficio, hoy se han convertido en conglomerados donde la creatividad se concentra conforme a rubros diversos.

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    A diferencia de una “tierra plana” de la que se hablaba en otro best-seller reciente, Harford se refiere a una “tierra puntiaguda”, una tierra de muchos nodos articuladores de la actividad económica y cultural. Y esto implica, entonces, reconocer el valor del espacio en la globalización. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no implican la muerte del espacio; por el contrario, se articulan con él.

    Lo dicho sugiere que el uso de las TIC debiera ser parte del diseño urbano que elijamos, dado que las mismas promueven (o no) la preparación de eventos en el territorio, la interacción pública y el acceso a determinada información de utilidad sobre el espacio en que vivimos y nos desarrollamos.

    Además de datos, la Internet facilita las conversaciones. A veces, las autoridades son recelosas ante la posibilidad de abrir espacios que favorezcan ciertas conversaciones que pudieren derivar en comentarios negativos sobre tal o cual política. Abrir un foro sobre el estado de las calles, por caso, en el sitio web de una municipalidad seguramente implicaría aceptar el descontento de muchos ciudadanos sobre el mismo. Dado que las conversaciones se darán de todos modos, siempre es bueno poder ser parte de ellas. No sólo se trata de menguar el impacto de una crítica eventual, sino también de recoger las ideas de la inteligencia colectiva.

    Una de las funcionalidades más interesantes que aporta la Internet es la posibilidad de acceder, en tiempo real, a un gran flujo de información. Información no implica conocimiento, pero sí puede resultar un insumo clave que permita analizar las demandas ciudadanas y recibir, a la par, una retroalimentación sobre el impacto de ciertas políticas. Así lo ha entendido, por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que ha utilizado el crowdsourcing como herramienta para el monitoreo de sus proyectos: los mensajes de los propios beneficiarios de sus iniciativas de desarrollo en redes sociales y webs 2.0 suponen un insumo crítico para evaluar mantener o cambiar el rumbo de las mismas.

    FFR_03Acercándonos al diseño urbano, un ejemplo interesante sobre las tecnologías aplicadas al territorio puede ser el del uso de los dispositivos móviles que pueden leer los códigos QR. Los mismos permiten acceder a cierta información adicional sobre el lugar o producto al cual se encuentran adheridos. También otorgan la posibilidad de brindar información ampliada sobre sucesos culturales que merecen la atención ciudadana. Tal es el caso de Ciudades que Danzan, una red de festivales en 40 ciudades del mundo que permite acceder mediante códigos QR a breves videos sobre danzas en escenarios urbanos emblemáticos (ver imagen).

    Pero no sólo podemos pensar en contenidos culturales, también podría aplicarse información adicional con fines turísticos, o también para acceder a webs con información adicional sobre recorridos de ciertas líneas de transporte. Y si pensamos en su uso como herramienta de colaboración Estado – ciudadanía, podemos citar el ejemplo de la AFIP, la agencia recaudatoria argentina, que ha establecido la obligatoriedad de estos códigos en los comercios habilitados. De tal modo, los ciudadanos podrán controlar que los comercios donde realizan sus compras cumplan con sus obligaciones fiscales.

    FFR_05También la ciudadanía puede hacer uso de las TIC para denunciar hechos que afecten su bienestar. Tal es el caso de las plataformas que permiten hacer uso de diversos datos disponibles en Internet y plasmarlos en mapas virtuales. Como ejemplo de ello tenemos Territorios invisibles. Mapa Social de la contaminación en el cordón industrial del Gran Rosario. Allí la ciudadanía puede geo-referenciar actividades contaminantes sobre un mapa de Rosario (Argentina) y su zona de influencia. Esto no sólo permite un monitoreo ciudadano respecto a una temática de común interés, sino que también da la chance de visibilizar los reclamos ante el poder público. En este sentido, y volviendo al uso de los dispositivos móviles, es interesante mencionar el caso del proyecto MGov2, realizado en Brasil por un grupo de investigación con el cual me ha tocado trabajar. Se trata del uso de redes sociales mediante dispositivos móviles con el fin de generar discusiones en ámbitos locales con geo-referenciación y, además, la utilización de plataformas de voto electrónico para ceder a la ciudadanía parte de las decisiones públicas que terminarán modelando el perfil de su ciudad.

    El uso de las herramientas antes descrito podría hacer pensar que sólo nos referimos a un modo de suplantar ciertas falencias de las autoridades públicas por dinámicas ciudadanas. Lejos de eso, hoy en día la ciudadanía cuenta con otros espacios que le permiten echar una mirada sobre el espacio habitado, otorgándole cierta identidad y co-construyendo la memoria histórica. Dos ejemplos cercanos me parecen dignos de mención. Uno es Rosario Invisible, que financiado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, insta a los rosarinos a realizar sus aportes fotográficos o audiovisuales sobre un mapa local. Los mismos pueden retratar aspectos históricos o edilicios, pero también resignificaciones urbanas, leyendas locales y personajes de la ciudad. Se trata de una manera de mantener viva la memoria, no desde la tribuna académica o el discurso oficial, sino desde la perspectiva de cada ciudadano que resignifica su ciudad día a día. Otro ejemplo es el de Telares de la Memoria, una iniciativa del Centro Internacional Franco-Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (CIFASIS). Aquí se ha logrado generar un libro hipermedial que ayuda a Wheelwright, una pequeña comuna del sur santafesino, a dar visibilidad a las obras locales y sus creadores. Una experiencia que desde el mundo académico, y con apoyo provincial, ha sentado las bases para que la ciudadanía co-construya su memoria y preserve el patrimonio cultural intangible. En un texto explicativo sobre el desarrollo de dicha experiencia, el equipo del proyecto destaca que “la memoria es siempre un fenómeno colectivo, aunque sea psicológicamente vivida como individual”. Si coincidimos con ello, el uso de una herramienta virtual se muestra como ideal para canalizar la pluralidad de voces que co-construyen de modo colectivo el perfil de la comunidad.

    Las tecnologías con que contamos ponen a nuestro alcance datos sobre lejanas geografías, pero seleccionamos dichos datos, los clasificamos conforme a ciertos criterios de prioridad y los resignificamos conforme a parámetros que siguen estando vinculados con el territorio que habitamos. Las TIC nos permiten, entonces, proyectar y modelar el perfil de nuestras ciudades, los espacios más importantes de nuestra “tierra puntiaguda”…

     

     

    Federico Fernández Reigosa

    Federico Fernández Reigosa cuenta con experiencia en consultoría de proyectos en programas de la Unión Europea para Agenda Global Siglo 21, una organización que co-dirige y para la Organización Universitaria Interamericana; y en programas del gobierno español, para la Asociación Echando Raíces. Durante el 2011 se desempeñó como coordinador de la Red de Expertos Iberoamericanos en E-learning de la Fundación CEDDET de Madrid. Fue Coordinador del Eje Comunidad de Conocimiento del proyecto El ciudadano y el E-Gobierno en las Américas (OUI / OEA / Red GEALC). Especializado en Cooperación Internacional y en estudios sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento, ha sido certificado como Tutor en Gestión para Resultados en el Desarrollo en Gobiernos Subnacionales (GpRD-GSN) por el Banco Interamericano de Desarrollo.

  • “No necesitamos pasar siempre por el consumo”. Domenico di Siena

    Añoraba Madrid y sus desplazamientos subterráneos, añoraba Madrid y su bullicio desde primeras horas del día. Nos vimos y reconocimos de casualidad a la puerta de la cafetería en la que habíamos quedado, me lo imaginaba sin barba y más bajito, pero resulta que Domenico de Siena es bastante alto (o yo no lo soy).

    Desde este momento, el momento en el que nos saludamos y nos sentamos a tomar un café, lo que yo añorase perdió toda la importancia, su conversación atrapa en un caudal de ideas sobre la ciudad y los ciudadanos que desemboca en lo más elemental: la persona y su papel protagonista en la gestión y la transformación urbanas.

    Domenico di Siena
    Domenico di Siena tras la conversa

    Domenico de Siena (@urbanohumano) es arquitecto, urbanista, investigador sobre participación, open source, inteligencia colectiva, nació en Italia, pasó por París y desde hace unos cuantos años vive en Madrid y está involucrado en diferentes proyectos en la ciudad. Nos pusieron el café y se lanzó a hablar. Habló de Italia, de las semejanzas con la familia española y las expectativas que se marcaban los padres para los hijos. Hoy, esos hijos por los que los padres se sacrificaron para que estudiasen y ofrecerles aquello de lo que muchos de ellos habían carecido somos nosotros y estamos buscando la salida del embrollo. La formación que hemos recibido es muy especializada y “no puede serlo, ni siquiera multidisciplinar, debe ser transdisciplinar. Sin compartimentos estancos, con la capacidad de unir diferentes cosas que te hagan tener una visión amplia e incluso única, tuya”. Este tipo de declaraciones marcan la línea por la que se introduce Domenico en la forma de ser ciudadano, “sacando a la ciudadanía del perfil de usuario y otorgándole responsabilidades por el lugar que habita”.

    No obstante, en esto entran en juego varios asuntos del progreso al que hemos derivado, la movilidad por ejemplo. “La movilidad que nos permite la ciudad también nos hace menos partícipes de lo que pasa en nuestro territorio habitado. La referencia e identidad con el lugar, el sentirnos de paso, nos hace ser menos responsables de ese lugar”. Afortunadamente, Di Siena no ha venido a quejarse ni a criticar el sistema, tiene ideas que está buscando materializar y no es un lobo solitario (CoEverything, CoLearning y mucho más), la ciudad que propone no es utópica, bien claro lo dejó: “la ciudad ideal no existe porque es aquella que imaginamos y no somos capaces de imaginarla. Yo puedo ser capaz de imaginármela o soñarla solo, pero tiene que ser la sociedad imaginándola”.

    Para explicar de qué habla cuando habla de propuestas reales pone ejemplos: un anuncio del ayuntamiento de París a través de la radio para recordar a los ciudadanos estar atentos a los vecinos en un periodo de ola de calor, el uso de Internet para organizar encuentros y fiestas vecinales o para cuidar y atender ancianos, la aplicación de una moneda social en un barrio de Sevilla, los centros de coworking, una red social de networking alemana, una tienda compartida por más de cien personas en Londres. La tecnología ha aparecido también para ayudarnos a ser mejores ciudadanos, ha aparecido para recordarnos que tenemos vecinos y que podemos participar de la vida de nuestras calles. “A veces necesitamos excusas. Ahora creo que esto arrastra un movimiento en el que el chip de ciudadano consumidor empieza a cambiar. Es un cambio sobretodo cultural, entender que el contexto en el que vivo depende de lo que yo pueda hacer también”.

    El modelo de ciudad en el que trabaja o hacia el que avanza Domenico traspasa las etiquetas: Inteligente, Creativa, Social, Cultural… Él la llama Sentient City y es una ciudad en la que se generan dinámicas de inteligencia colectiva, donde “el conjunto consigue poner en marcha proyectos que son mucho más grandes, complejos y potentes de los que nacerían de la suma simple de los que participan”. La Sentient City supera la atención a la tecnología y reflexiona sobre cómo usarla para generar un nuevo modelo de ciudadanía. Sentient es difícil de traducir al español, Di Siena no encuentra la palabra exacta para explicarlo, pero viene a ser algo que es sensible al contexto, está vivo y reacciona, interactúa, se adapta. “Una ciudad que es capaz de hacer todo ese tipo de cosas, es sentient, resiliente”.

    Domenico se muestra crítico ante modelos que promulgan al ciudadano en un perfil unitario de consumidor, profesional, usuario y esto a su vez le hace ser crítico con las propuestas de revitalización que se ejecutan en algunos barrios, “ ahora queda guay, queda políticamente correcto decir `tenemos que proteger al comercio local´, y la explicación de ello es porque el comercio local genera una especie de vitalidad en el barrio, pero yo sinceramente soy muy crítico con eso, me parece que es interesante que haya comercio local pero me parece absurdo que en 2012-2013, cuando estamos hablando de Smart City y Sentient City, lo único que se nos ocurra para revitalizar un barrio sea disponer de comercio local”. En base a su crítica propone crear laboratorios donde los vecinos puedan juntarse para gestionar un negocio o para encontrarse, “no necesitamos pasar siempre por el consumo”.

    Al hablar sobre los perfiles de las personas que formamos la ciudad y sobre las posibles brechas asociadas al uso de las tecnologías para recuperar la ciudadanía, Domenico no cree que nadie se vaya a quedar descolgado, “más bien, estamos descolgados todos ahora mismo”.

    Parece que al pronunciar esas palabras el local en el que estábamos se quedara en silencio, va a añadir algo, ya sabemos que no hace crítica sin propuesta. “Lo más rico es ser capaz de entender cada persona como portadora de un nuevo conocimiento.”

    Con respecto a los cambios sobre terreno que trae la tecnología, “durante mucho tiempo hemos pensado que la tecnología nos alejaba del espacio, de hecho se hablaba del espacio virtual, yo nunca he usado esa palabra porque para mí no existe el espacio virtual, existe un espacio, el que tenemos, en dos facetas: digital y presencial. Y claro que sí, la ciudad cambia a través de lo digital y mi impresión es que cuanto más poderoso es lo digital más importancia cobra lo presencial. Cada vez conozco más gente y me relaciono con más gente gracias a lo digital, inevitablemente muchas veces me encuentro con esa gente presencialmente”.

    No todo es bueno, claro, la visibilidad que aporta la tecnología y la accesibilidad a determinados servicios recorta intimidad, pero para Domenico lo peor no es que perdamos parte de nuestra intimidad, sino que “está ocurriendo sin que nosotros tengamos noción de ello”.

    A la hora de relacionarnos este proceso de mezcla entre lo digital y lo presencial es positivo, aparecen servicios nuevos como el social eating, -“en Italia por ejemplo está Gnammo”-. Además, las redes sociales permiten la trazabilidad, confiamos más en la gente porque podemos hacerles un seguimiento y podemos llegar a sus amigos también, “después de hablar contigo, desapareces, pero te puedo volver a encontrar en las redes sociales y sobretodo sé como encontrar a tus amigos para decirles si has sido mala”.

    Con todo ello concluye que la Sentient City se complementa con la Sentient Identity, “cómo vivimos y cómo usamos la tecnología. Al movernos y tener información sobre el espacio y las personas que están a tu alrededor en tiempo real, puedes tomar decisiones que hacen que la manera que tienes de vivir un espacio sea más intensa.” Y así me viene a la cabeza el desplazamiento que añoraba como tiempo de abstracción y Domenico me aclara que esa eficiencia en los transportes favorece la desconexión. Volvemos al principio, “hemos empezado hablando de eso, hemos perdido el interés en formar parte de la comunidad en la que vivimos, pero es natural, si pasas diez horas en el trabajo, vuelves a casa y lo último que quieres hacer es hablar con tus vecinos o tomar decisiones, luego llega el fin de semana y viajas, porque además ahora viajamos cada vez más y no solo como turistas, también como estudiantes o a ver a la familia.”

    Y tiene razón, un sistema eficiente de transportes está bien, pero lo que cuentan son las personas que nos vamos encontrando por el camino y las cosas que podríamos hacer juntos, lo cual viene a ser como recuperar el tiempo y los espacios para relacionarnos.

  • El binomio complicado de la protección del autor y la libertad de ideas

     

    Los avances tecnológicos van mucho más rápidos que nosotros y nuestras leyes, este es uno de los quebraderos de cabeza de industrias culturales, autores y usuarios; encontrar medidas que satisfagan a todos es un complejo rompecabezas de intereses que en la mayor parte de los casos se va solventando sobre la marcha.

    Como el tema es realmente complejo, desde Conversas propusimos resolvernos algunas dudas y que nos diera su opinión a Erika Henao, abogada especializada en Propiedad Intelectual y Tecnologías de la Información por ESADE Business School, con experiencia en despachos de referencia y actualmente responsable jurídica de la plataforma de experiencias Habaluc.

    Erika Heano
    Erika Henao

    La legislación actual no está completamente adaptada a las nuevas opciones que se plantean con Internet y las tecnologías, compartir y libertad de información parecen los pilares en los que se amparan los usuarios ante estas nuevas opciones; las industrias culturales y los autores son más resistentes a los cambios de planteamiento de negocio. Sin embargo, todos deben poner de su parte para alcanzar un punto medio que consiga dejar satisfechos a todas las partes.

    Para comenzar nos explicó qué se entiende por propiedad intelectual, es un concepto genérico que se refiere a todas las creaciones de la mente; esta es la definición que acuña la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Sería, por tanto, como una gran categoría que abarca, por un lado, lo que podrían ser invenciones, entrando ya en el terreno de las patentes, obras literarias o artísticas o arquitectónicas; todo esto estaría protegido por la legislación de los Derechos de Autor. Por otro lado, estarían nombres comerciales, marcas y sus representaciones; esto también quedaría cubierto, en este caso, por la Propiedad Industrial. Y también nos aclaró el concepto derechos de autor, nace de la perspectiva de la imprenta y se construye a partir de la creación de obras literarias por parte de autores, con lo cual es un derecho que se construye en base a analógica, con lo cual en el entorno digital asistimos a una serie de particularidades que romperían un poco esa concepción clásica para la que fue concebida la protección de las obras de los autores.

    La cuestión a partir de estos conceptos es poder aplicarlos en los usos de Internet y las redes sociales que parecen haberse adueñado del leit motiv “todo gratis” y que están llevando, por un lado, a que el usuario haga uso ilícito de contenidos y, por otro,  a que se esté imponiendo una legislación muy estricta y restrictiva. Erika afirma, desde un punto de vista jurídico, la ley es muy estricta, muy encorsetada, con poca flexibilidad; lo cual choca con lo que defiende la Sociedad de la Información, preocupada precisamente por hacer que el conocimiento fluya, se comparta. Pero el fundamento de la Propiedad Intelectual es proteger al autor e impulsar la creación de ideas, se trata de incentivar al autor para que siga creando. Es un binomio muy complicado, es muy difícil compaginar ambas percepciones en la práctica. Y en este sentido, todos, autores-creadores, consumidores-usuarios, industrias culturales y legisladores, tenemos responsabilidades: la legislación se debería flexibilizar un poco más. Los usuarios deberían ser un poco más conscientes de lo que implica el hecho de acceder lícitamente a contenidos, lo contrario iría en detrimento del autor y, a la larga, también de la calidad de tales contenidos. Y los autores e industrias culturales deben ser conscientes de que en la realidad actual el modelo de negocio se ha transformado, en el sentido de que existe un replanteamiento de la escala de ingresos a través de estos contenidos.

    No obstante, nos encontramos con nuevos actores en este escenario complejo de interpretaciones sobre la propiedad intelectual y los derechos, como son las grandes corporaciones de telecomunicaciones, empresas de software que además ofrecen contenidos y soportes, redes sociales… Los usuarios (sean consumidores, paseantes o creadores) asumen riesgos, sí, y Eirka Henao, recomienda, el usuario tiene el cometido de entender muy bien y ser consciente de cuál es su actividad y las evidencias de toda la información que comparte en la red social y tratar de entender un poco sus políticas de privacidad y condiciones de uso. Aunque reconoce, esto  a veces, es un poco difícil porque no siempre hay transparencia por parte de algunas plataformas en cuanto a sus finalidades. Además, la redacción y el lenguaje pueden ser bastante complejos.

    Para Erika las plataformas sociales y/o redes sociales (Habaluc prefiere alejarse del concepto red social y definirse como plataforma online de experiencias) tienen como cometido garantizar la privacidad, no configurar una privacidad débil por defecto, sino más bien permitir un grado de privacidad adecuado y que sea el usuario el que decida qué compartir y en qué momento hacerlo, además del alcance que tenga en cada momento lo que quiere compartir con los otros usuarios. En definitiva, es el usuario el que debería tener las herramientas para pode decidir sobre la información que comparte y sobre el alcance de la misma. Además, también se les debería garantizar el derecho al olvido, en el sentido de que en el momento que un usuario decidiera darse de baja y retirar su información, pudiera hacerlo sin problema.

    En negocios de este tipo se plantean varios temas importantes como sería la percepción de la privacidad, la protección de los datos de los usuarios, el respeto al derecho al honor, a la intimidad o a la imagen de los usuarios y, también, el derecho a la propiedad intelectual. Estos serían los aspectos con los que más tendríamos que estar alineados y que más tendríamos que vigilar. Lo cual también nos obliga a estar muy atentos con los contenidos que comparten los usuarios, en el sentido que no infrinjan derechos de propiedad intelectual de terceros, o que no infrinjan derechos de honor o intimidad de otras personas. Además de proteger el derecho a la intimidad, el honor y todo eso que te comentaba antes, también debemos actuar siempre de acuerdo con la finalidad para la cual fueron recogidos los datos de los usuarios y hacerlo de manera transparente.

    La solución no se ve cercana ni fácil, la complejidad del asunto lleva, como hemos visto, a que se vaya creando jurisprudencia sobre los temas a la vez que van sucediendo, sentencias que disculpan a directorios por la idexación de contenidos, o que castigan a páginas de enlaces, sentencias con diferentes interpretaciones sobre la privacidad… Para Erika Henao, sería interesante profundizar en la autorregulación, no todo tiene que pasar por una ley. En ese sentido, yo sería muy partidaria, en ese mundo de Internet donde todo sucede tan rápido y en aras de dar respuestas más efectivas y cercanas, adoptar ese tipo de mecanismos y poner a disposición del usuario ese tipo de mecanismos de resolución de conflictos y abogar, también por políticas más transparentes.

    www.habaluc.com

  • Patrones de consumo de industrias culturales

    «Tengo un fajo de post-it para pagar». LeleSorribas2012
    Nuevos medios, nuevas formas de consumir
    Los usuarios/consumidores de industrias culturales han cambiado sus patrones de consumo a la par que han cambiado las posibilidades de consumir.
    Desde la aparición de las nuevas tecnologías, la música, el cine, la literatura, los juegos se pueden consumir individualmente y sin restricciones de horario, no es necesario adquirirlas en propiedad y la gratuidad se ha ido adueñando de la mentalidad del consumidor.
    … el nuevo comportamiento de la sociedad actual respecto de la cultura; porque ésta, de ser un placer escaso, ha pasado a convertirse en una exigencia de muchos ciudadanos; de ser accesoria, a esencial para vivir; de ser un producto para la distracción, a uno de los consumos más habituales; de minoría y elitista, al consumo en masa.[1]
    Así como han cambiado (o deben ir cambiando) los modelos de negocio adecuándose a los nuevos medios, los patrones de consumo han cambiado y viceversa: la forma de consumir genera cambios, y estos cambios generan otros en la forma de consumir. Es decir, se ha dado un círculo de consecuencias en las industrias culturales: producción, distribución, estrategia, consumo.
    Los jóvenes son los consumidores más aventajados de industrias culturales a través de nuevos medios y nuevos dispositivos, sin embargo, también son los que más eluden el pago por el consumo y buscan recursos gratuitos (fuera de la legalidad o en un limbo legal).
    Para las industrias culturales el consumidor más buscado es aquel que participa en el consumo, paga por ello y además atrae a más consumidores. Para ello, el consumidor debe sentirse identificado con lo que consume. Se habla mucho, actualmente, de apelar a los sentimientos y no tanto a la necesidad.
    Precisamente, el hecho de ofrecer al público, en su diversidad, toda una jerarquía de productos que responden a distintas cualidades constituiría una forma más precisa de identificar tipos de fruición, tipos consumo. Cada individuo podrá ver reflejada así su demanda, que habrá sido determinada anticipadamente por índices estadísticos, y dirigirse a la categoría de productos preparada para su tipo de preferencias.[2]
    Este usuario ideal, que se siente identificado, que atrae a otros, que participa de las experiencias, en la parte del pago puede no retribuir directamente con dinero, puede que su forma de pago sea en especies. Es decir, aportando sus propias experiencias que contribuirán a acercar a otros el producto o servicio, mejorando con sus aportaciones el propio producto o servicio, promoviendo nuevas ideas para productos o servicios, convirtiéndose en embajador del producto o servicio, pagando por otros servicios o productos adyacentes… existen una infinidad de formas retributivas que modifican los patrones de consumo.
  • Un ordenador, Internet y un emprendedor

    Teclado de un ordenador
    LeleSorribas2011

    Texto y fotografía: Elena Sorribas.

    Hoy, una persona con un ordenador y conexión a Internet puede comenzar a desarrollar un proyecto, con ello además se creará un perfil que le servirá como carta de presentación. Es decir, hoy, esa persona se convierte en emprendedora casi sin querer, pero no sin esfuerzo.

    Manuel Moreno, cuenta su experiencia con TreceBits: “TreceBits nació en un principio como Blog personal, pero poco a poco a poco me di cuenta de que la mayoría de los posts (artículos) que escribía versaban sobre un mismo tema: Internet. Y dentro de ésta temática, las redes sociales. Aún no se había producido el boom de ellas en España, era más una tendencia que se estaba gestando en Estados Unidos, y sin quererlo, me di cuenta de que había creado un blog de networking y redes sociales. A partir de ese momento, nace TreceBits tal y como lo entendemos hoy día.” YTreceBits es, actualmente, un medio de comunicación de referencia para temas relacionados con Internet, Redes Sociales y Networking. Manuel continúa contando: “también fue producto de un proceso. A medida que las redes sociales se hacían más populares en España, TreceBits iba creciendo, en temáticas y en número de visitantes también. Había más noticias que tratar, mucho más que comentar… y un post al día se quedaba corto, por lo que hubo que ampliar. Lo mejor de todo es que todavía tiene mucho potencial y puede crecer aún más. TreceBits no es un negocio en sí mismo, porque su fundador no se dedica a comercializarlo, pero realmente se trata de un emprendimiento nacido al albor de las nuevas tecnologías.

    Otro ejemplo que tiene Internet como elemento principal es La Cacatúauna empresa de Marketing digital. Pepe Souto define su proyecto como “un emprendimiento en todos los ámbitos”, porque como él dice “no me gusta establecer diferencias entre emprendedores offline y online, emprender es emprender y conlleva las mismas alegrías y decepciones sea cual sea el tipo de emprendimiento que hagas”. Si para emprender fuera de la red hay que tener una actitud emprendedora, para emprender por medio de las redes sociales el rasgo fundamental es la honestidad y la transparencia, pues como recuerda Manuel Moreno: “las redes sociales son comunicación y eso no puede olvidarse”. Uno de los riesgos a los que se enfrenta el emprendedor en las redes sociales es sucumbir a la velocidad de la red, la impaciencia y “querer medir el retorno de la inversión a corto plazo, pues en la mayor parte de los casos no se puede”, asegura Manuel.

    No se puede determinar cuál será el futuro del emprendedor en las redes sociales, pero Pepe Souto resalta: “solo hace falta echar un vistazo a las curvas de crecimiento de usuarios en Internet en el mundo entero y el uso que estos hacen de la web 2.0 para darse cuenta de que este espacio es vital para cualquier negocio, sea cual sea su naturaleza”.

    En resumen, la clave del éxito para un emprendedor, sea en Internet o no, es partir de un plan de negocio con una estrategia clara, bien definida y coherente.

  • Internet, el tren de la oportunidad

    tren acercándose
    LeleSorribas2011

    Texto y fotografía: Elena Sorribas.

    Las redes sociales lo inundan todo. La teoría de los seis grados de separación* entre dos personas se reafirma y cada vez tenemos acceso a más personas con menos clics de distancia.

    Las redes sociales, según define Manuel Moreno, creador y editor de TreceBits, son “espacios en Internet en los que la gente se relaciona, con objetivos muy diversos, dependiendo de la temática de la red o de la finalidad para la que se creó”. Pepe Souto de La Cacatúa, las define como “plataformas digitales que permiten y facilitan las relaciones entre personas”. Por tanto, la diferencia entre las redes sociales físicas y las virtuales es simplemente de capacidad y rapidez de contacto.

    Las oportunidades que surgen alrededor de redes sociales como Facebook, Twitter, Tuenti, Linkedin, Xing, Foursquare, para las empresas y para las personas, son el tema “in” del momento; están de moda, pero para quedarse. Muchos ya se han subido al carro, han empezado a moverse por las redes sociales y ya están conversando, porque como dice Pepe Souto “apartarse de Internet es como apartarse de la realidad”. A raíz de ello, surgen nuevos modelos de negocio, nuevas formas de trabajar y nuevas salidas profesionales.

    Nuevas figuras y más colaboración

    La figura del Community Manager, es una de esas nuevas profesiones, que nacen al amparo de las redes sociales virtuales. Un Community Manager es un gestor de las comunidades (de la empresa, de proyectos, o de marcas), es la voz de la empresa en las redes sociales, con todo lo que ello implica. Manuel Moreno afirma que “ahora mismo, en esta época de crisis, es el perfil más demandado en los portales de empleo”. Pero, no solo la figura del Community es protagonista en este mundo de Internet, también cobran relevancia las profesiones del desarrollador de contenidos, del analista de resultados, del posicionador, del especialista en marketing digital…

    El nuevo modelo de trabajo se apoya en las redes de colaboradores y en proyectos coordinados entre varios. O en palabras de Pepe, “más que un nuevo modelo de trabajo, creo que Internet ha traído consigo la posibilidad de trabajar desde cualquier parte del mundo para cualquier parte del mundo”.

    El crowdfunding consiste en proponer proyectos o ideas de negocio para reunir un grupo de trabajo; por medio de una red social, proyectos y personas adquieren mayor difusión. Por ejemplo, el programa Emprende promovido por la Xuntade Galicia y la Comisión de Coordinación y Desarrollo del Norte de Portugal, tiene como misión facilitar los contactos entre jóvenes emprendedores de Galicia y Portugal para que puedan desarrollar sus proyectos.

    Trabajar en la nube, Cloud Computing, es otro de los nuevos conceptos que se están instaurando en el lenguaje empresarial y profesional. Todo lo que se necesita está en la red sin importar desde donde se trabaje. No hace falta tener programas en propiedad, se pueden contratar servicios de alquiler de los programas para trabajar en la red. Igualmente, no es necesario tener todo almacenado en el ordenador, es posible almacenar en servidores en Internet y de este modo tener acceso a la información desde cualquier lugar.

    Pero cuidado, este acortamiento de las distancias y de los tiempos, “puede parecer muy goloso”, advierte Souto, “pero la realidad es que las premisas de organización y productividad son las mismas de siempre y el trabajo hay que hacerlo, en el momento que sea y desde donde sea”.

    Además, estas nuevas formas de trabajo y de relacionarse implican prestar mayor atención a la seguridad y a la protección de datos. El Instituto Nacional de Tecnologías dela Comunicación realiza informes periódicos sobre esta materia para ayudar a los usuarios, pues esta mayor disponibilidad desde cualquier parte, y la mayor capacidad de compartir, implican nuevos riesgos sobre los que estar alerta.

    *La teoría de los seis grados de separación fue propuesta por Frigyes Karinthy. Algunos teóricos la consideran una leyenda urbana por falta de pruebas consistentes. Pero esta teoría afirma que cualquier persona está conectada a otra por, como máximo, cinco intermediarios, es decir, seis enlaces.