Otra noche más el fado iba a acontecer. Aunque por un momento, entre bambalinas, se vivieran momentos de dudas con la baja de último momento de Kinga Ratjan. El fado iba a acontecer. Ya lo había predicho Carolina la noche anterior, “el fado acontece no solo porque acontezca el canto, también porque hay quien lo escuche” y así lo repitió esta noche. El Café del Teatre no estaba tan lleno como la noche anterior, pero todas las mesas estaban ocupadas y el público estaba ansioso de más Interfado.
La resolución de la anulación de último momento por enfermedad de Kinga fue extraordinariamente eficiente. En menos de 48 horas, aparecía Inês Soares sobre el escenario y justificaba su presencia y su continua sonrisa de satisfacción diciendo: “nada acontece por acaso, nem sequer que eu hoje esteja aqui. Tinha de ser”. Tenía que ser.
Inês Soares no estaba sola ante el público, la acompañaban su voz prodigiosa y Bartolomeo Barenghi, del cual, gracias a esta circunstancia, pudimos volver a disfrutar. Bartolomeo se había equivocado un poco la noche anterior al vaticinar, “estoy, como quien dice, empezando con el fado, provengo del jazz, la bossa nova, pero me está gustando mucho. Mañana seré un mero acompañante”. Bart fue acompañante, pero también fue por sí mismo melodía y apoyo para Inês. Fue, incluso, traductor.
Cada música era introducida por Inês Soares con el fin de hacer partícipe al público del contexto de las músicas que había escogido para su repertorio. Entre las sorpresas, una novedad en primicia, Triste Fado, un fado recién compuesto por ella misma que hablaba de la tristeza y de querer romper con ella.
Inês y Bartolomeo entregados a la musicalidad de sus instrumentos.
Se repitieron algunos títulos de la noche anterior, Havemos de ir a Viana, Nem as paredes confesso, Estranha forma de vida, pero los estilos eran completamente diferentes y sirvieron para mostrar la versatilidad de las palabras y del propio fado. Porque, aunque:
Almas vencidas
Noites perdidas
Sombras bizarras
Na Mouraria
Canta um rufiã
Choram guitarras
Amor, ciúme
Cinzas e lume
Dor e pecado
Tudo isto existe
Tudo isto é triste
Tudo isto é fado
(Tudo isto é Fado. Autor de la letra: Aníbal Nazaré. Autor de la música: Fernando Carvalho)
Tudo isto é fado, tudo isto existe, el fado no es siempre triste, no se siente siempre de la misma manera y no se expone siempre igual. Puede que me repita, pero el fado acontece, sucede en cada uno y jamás se siente igual.
La potencia de Inês Soares, Maria Inês en su proyecto de fado, viene de la ópera, uno de los géneros a los que se dedica. Es hija de fadista, desde pequeñita mamó el canto y el estilo. Su lengua, como la de Pessoa en voz de su heterónimo Bernardo Soares, es su patria*. En el fado se siente cómoda porque, como ella misma afirma, es su idioma, con su significante, significado y su contexto. Sin embargo, musicalmente hablando le interesan el soul y el funky (de la ópera al soul hay un paso), estilos que no le encajan -todavía- para componer en portugués.
Una noche más, el fado sucedió. Los rissois de leitão, los pastéis de bacalhau y los pastéis de Belém se acabaron.
Cada noche de Interfado mostró un estilo diferente, cumplió la promesa: «ser o no ser portugués y amar el fado«, como Carolina había definido en la entrevista previa al festival.
Ahora, no nos queda más remedio que esperar a la próxima edición de Interfado, que será ya la cuarta.
*A minha pátria é a língua portuguesa. Bernardo Soares.
Cuando sobre el escenario hay una portuguesa, un italiano y un catalán y no discuten sobre la procedencia de Colón* hacen fado, pero suena jazz.
Productos portugueses para abrir también el sentido del gusto. LeleSorribas2014
La primera noche de fado de este año en Lleida comenzó con las luces bajas. La mayor parte de la gente ya había probado unos petiscos portugueses: pasteis de bacalhau o rissois de leitão, si preferían algo salado, y pasteis de nata o salame, si querían algo dulce.
Las velas sobre las mesas apenas titilaban, esperaban en suspenso el comienzo. Las presentaciones fueron breves, ya es el tercer Interfado y la mayor parte de los asistentes sabe quiénes son los responsables, Carolina Blàvia, fadista catalana y el Orfeó Lleidatà, siempre al quite de la cultura musical.
“El fado acontece, no solo porque acontezca el canto, también porque hay quien lo escuche. Esta noche vosotros sois ese público que hará acontecer el fado”, fueron las palabras de Carolina para dar paso a los vídeos de Fadografía y, después, con todos los sentidos receptivos, recibir a Sofia Ribeiro acompañada por Bartolomeo Barenghi a la guitarra y Gabriel Amargant en el clarinete.
Sofia Ribeiro es una cantante portuguesa que se ha formado en jazz, se nota que la bossa nova le ha tocado las cuerdas vocales y, sin duda, tiene voz para el fado. Durante el concierto, comentó cómo se inició en el canto del fado, pues no fue lo primero que le llamó la voz. En sus conciertos internacionales, casi siempre había alguien que se acordaba de su procedencia y le pedía que cantara un fado. Ella, en aquella época estaba en descubrimiento de otros sonidos, se indignaba y se decía, “¿por ser portuguesa, tengo que saber cantar un fado?”. Hasta que un día se soltó la melena y cantó el fado que tantas veces había oído cantar a su hermana, fadista por aquel entonces, O gente da minha terra.
El clarinete de Gabriel también se hizo un hueco entre la voz y la guitarra. Las voces del público susurraban sorprendidas lo que tal vez nunca hubieran pensado decir: “¿es fado? Suena bien esto que parece jazz”.
Bartolomeo, italiano de nacimiento, contó, como si fuera un marinheiro portugués, con un acento catalán de adopción, la historia que se esconde detrás del Fado Português, el nacimiento del propio fado en boca de un marinero que miraba con nostalgia el horizonte buscando tierra, ya fueran terras de Espanha, areias de Portugal.
Uno de los momentos del concierto en que las tres sonoridades se fundieron, como lo hicieron el fado, el jazz, el bolero, la bossa nova. Gabriel Amargant, clarinete; Sofia Ribeiro, voz; Bartolomeo Barenghi, guitarra.
En este momento del concierto, ya todo fluía con naturalidad. Como en las buenas relaciones, las que duran toda la vida, empezó despacio y fue aumentando la complicidad. Unos poemas de Florbela Espanca y Pessoa, unos ritmos lentos, fados reconvertidos, Nem as paredes confesso a capela, y tres bises.
Al tercer bis, el repertorio que traían se había acabado pero sacaron la artillería del jazz, “estamos muy acostumbrados a improvisar”, dijo una Sofia ya confiada, a lo que Gabriel respondió, “no lo digas antes de tiempo”, con una sonrisa y una mirada de soslayo a Bartolomeo, que más bien quería decir, “lo estamos, lo haremos”. Y lo hicieron, el cierre improvisado fue un bolero, Niebla.
Las luces permanecieron bajas y muy poco a poco, la gente se fue levantando. El primer día de Interfado de esta tercera edición había terminado.
*Tres de las teorías que estudian la figura de Colón defienden diferentes procedencias para el personaje. Una determina que Colón procedía de Italia, otra de Cataluña y otra de Portugal.
Hay encuentros que despiertan todas esas emociones que la rutina va dejando adormecidas. También hay personas que viven con tanta pasión que contagian todo lo que tocan. El encuentro y la persona en cuestión fue con Carolina Blàvia, fadista y catalana. La pasión, el fado. Y la disculpa, Interfado.
Interfado está a la vuelta de la esquina y la persona más indicada con quien charlar sobre el festival de fado de Cataluña es su directora artística y creadora.
Este es el tercer año que se celebra este festival. Resulta curioso e interesante que un festival sobre fado tenga como sede una ciudad catalana, Lleida, y resulta admirable la buena acogida que recibe y la persistencia de sus creadores porque se mantenga y se convierta en referencia en el programa cultural de la ciudad.
Dos cafés y dos cañas en el Café Beat (Lleida) con Carolina Blàvia. LeleSorribas2014
Carolina Blàvia lleva muchos años enamorada del fado, de su sonoridad, de lo que representa, y desde entonces, ella musicalmente se ha entregado al fado. Se le había pasado por la cabeza unas cuantas veces organizar un festival con este género como telón de fondo, porque en Cataluña no es muy habitual poder escuchar fado. “Sin embargo, sé lo que es gestionar un proyecto y sabía que sola no podría hacerlo”, apunta Carolina cuando le preguntó cómo nació el festival Interfado. “Un día, en 2010, esperando para hacer una promoción en TV La Mañana de un ciclo que se celebraba en el Orfeó, y hablando con el coordinador del ciclo de si había mucho fado, de si no… me dijo el gerente del Orfeó, oye, ¿Por qué no organizamos un festival de fado? Y le dije, me encantaría y ya lo había pensado más de una vez.”
Después de ese encuentro, presentaron el proyecto al Consulado de Portugal y pasado un buen tiempo, y después de retrasarlo por diversos motivos, cuando ya no tenían muy claro que fueran a conseguir el apoyo, el Consulado de Portugal en Barcelona les dio el sí al proyecto y comenzaron a buscar ayuda de instituciones y empresas lleidatanas, que acogieron de muy buena gana la propuesta.
“No sé si es una ventaja o una desventaja, pero el fado se conoce de una manera muy general, si es que se conoce. Entonces, de entrada, la gente lo acoge como algo nuevo, diferente, que le suena, que no conoce y que puede ser interesante. Las instituciones lo acogieron muy bien, porque quieras que no, Portugal es un país que tenemos aquí al lado y con el que trabajamos muy poquito. Además, Portugal y Cataluña se sienten muy identificadas en algunos aspectos. Entre otras cosas comparten la corriente del saudosismo, que se dio en los años 20”, explica Carolina sobre la buena acogida que ha recibido Interfado desde el principio.
Como ella cuenta, “el festival comenzó en plena crisis con lo cual los recursos no son grandes. Ha nacido muy austero y continuamos en esa línea. Digno, pero en un momento que es complicado.”
Interfado no es el típico festival de fado
Interfado no es el típico festival de fado, no se presenta a los típicos fadistas. “Lo que nos planteamos nosotros es si queríamos hacer un festival de fado al uso, con sus temas clásicos o si queríamos ofrecer otras cosas que no se ofrecen en otros festivales.”
Viendo el programa es evidente que optaron por lo segundo y Carolina tenía muy claro qué buscaba.
“Yo, por mi parte, tenía muy claro que como fadista no portuguesa quería que fuera una plataforma para otros artistas no portugueses. Creo que no hay plataformas de este tipo y creo que en Portugal tampoco es algo que se potencie, puesto que ellos promocionan a sus artistas. Esto sí que era una premisa que estaba clarísima por mi parte: tenía que acoger artistas no portugueses que estuviesen trabajando sobre el fado. Y por otra parte, ya que nos abrimos al mundo, que vamos a tener artistas que trabajan con otros instrumentos, ¿por qué no facilitamos eso también en Portugal, para artistas portugueses? Es decir, que puedan venir una guitarra una viola y una voz, pero que otras veces que puedan venir otros artistas que también han optado por hacer fado reinventado. Por eso, hemos tenido la propuesta de fado flamenco (el año pasado). O por eso, este año, traemos a Sofia Ribeiro, que tiene un proyecto de fado diferente, en la línea del jazz, la bossa nova.”
Se mire por donde se mire, Interfado responde a un planteamiento interesante, que no quiere dejar fuera ninguna tendencia que trabaje con este género. “También creemos que en Portugal hay gente que está haciendo cosas alrededor del fado, innovando, buscando nuevas alternativas y que tampoco son todo lo reconocidos o apoyados que debieran.”
Resumiendo, “estas dos premisas, ser portugués e innovar el fado, o ser no portugués y trabajar con el fado, íbamos a tenerlo muy en cuenta. Y además, por mi parte vamos a intentar mantener un espacio para el fado tradicional. No quiere decir que algún año no lo pueda haber, como ha sucedido este año, pero la idea es esa.”
Situar Lleida en el mapa, con Interfado como disculpa
Las expectativas sobre el festival, recordando que nació en el momento más crítico de la crisis y que mantiene el carácter austero, son ir paso a paso consiguiendo objetivos. Ampliar un día más de festival, mantener el nivel de asistencia de público de Lleida, “porque tela marinera como llenamos el Café del Teatre”, dice Carolina agitando la mano. Y también, atraer público de otras partes de Cataluña e, incluso, de Aragón. “Situar a Lleida en el mapa, con Interfado como disculpa, ese también puede ser otro objetivo interesante”, añade la directora artística del programa.
“Como lleidatana que soy, la idea que sí hemos planteado con el Orfeó y que haremos cuando podamos es abrirlo al territorio. Pero, así como al principio pensamos en Barcelona, ahora nos orientamos más hacia el entorno de la provincia de Lleida.”
El fado no solo entra por los oídos
Interfado no solo es música, introduce otras disciplinas con el único objetivo de que los asistentes experimenten todas las sensaciones que puede haber detrás de la cultura.
“El fado es una manera de sentir, de ver, de ser. El fado no solamente entra por los oídos, tiene que entrar por todos los sentidos. Y el modo de aproximarlo es a través de otros artistas que también trabajen con el fado. Entonces, como yo estaba en relación con la Fundación Artecittà, que trabaja la sinestesia, introdujimos también la música visual.”
La sinestesia se ejemplifica con expresiones como una voz aterciopelada. Es algo con lo que se puede nacer, pero que también se puede educar.
En Artecittà tienen un proyecto concreto que trabaja en la visualización del fado, fadografía. Y por ahí, se decidió introducirlo e introducir el arte abstracto en el programa del festival. Antes de los conciertos se proyectan vídeos de artistas de todo el mundo que trabajan con la visualización del fado usando el arte abstracto.
“Tú ves unos dibujitos y, aunque no sepas lo que estás viendo, te está dando mucha información sobre lo que aquella persona está viviendo en ese momento y lo que este artista está expresando. Se hace una pequeña muestra, porque el festival Interfado es un festival abierto a todo el mundo, no a especialistas del arte y sino la gente podría aburrirse. Es una forma de abrir la mente, de ir introduciéndolo.”
El sentido del gusto también se cuida en Interfado. “A través de la comida socializamos, contextualizamos. Si la gente cocina picante o con un aderezo u otro, eso habla de las culturas. E introducir la gastronomía era una forma de situar a la gente en donde estamos. Y la gente está viviendo también a través del gusto el fado, que originalmente se engendra en Portugal.”
Las aspiraciones no terminan por aquí, en el programa de próximos años no se descarta introducir otras formas de acercar el fado a la gente, e incluso de seguir mezclándolo con otras disciplinas.
Mientras cuenta hacia dónde se dirige este festival, que el próximo fin de semana (17 y18 de octubre) celebra su tercera edición, Carolina también habla de cómo el festival también funciona para despertar el interés de la gente por ese país que tenemos ahí al lado. “Desde que el fado fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dijimos, vamos realmente a hacer del fado un patrimonio de toda la humanidad. Creo que la filosofía de Interfado defiende exactamente eso. Y además sirve para difundir. No te imaginas la cantidad de gente que ha ido a Portugal por mi culpa, despiertas el interés. Y es un país precioso.”
La conversación entre dos amantes de la lusofonía, del fado y de Portugal acaba aterrizando en Portugal. Es inevitable que acabáramos pidiendo dos cañas más, después de los dos cafés, y la conversación se fuera hacia Portugal, el momento del fado y su expresión fuera de Portugal, en Cataluña.
“Portugal es muy romántico, tiene la decadencia romántica”, así comenzará la próxima entrada.
Carolina es muy expresiva hablando. Se le notan las tablas y se le han pegado las maneras del fado. Ella misma dice, “me siento legitimada para robarle a Portugal un poquito de su cultura y hacérmela propia y hacérmela catalana, de Lleida. Lo que no me gustaría es que desde fuera lo vieran como una intrusión, y de momento, yo creo que no, porque incluso en el consulado, cuando le hemos explicado que no traemos fado clásico, que es un festival diferente, lo han recibido muy bien.”
El próximo fin de semana, el fado acude a Lleida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Interfado es la puerta abierta a ese fado de toda la humanidad. Este año, presentando a Sofia Ribeiro, desde Portugal con un fado jazz, y a Kinga Rataj, el fado de polonia.
Por tercer año, Lleida se volverá a rendir al destino cantado, el Fado. Ya se ha presentado InterFado, III Festival de Fado de Catalunya, bajo la dirección artística de Carloina Blàvia con participación de la Fundación Artecittà y organizado por el Orfeó Lleidatà, La Paeria de Lleida y el Consulado de Portugal en Barcelona.
El festival InterFado se ha hecho un hueco en la agenda cultural leridana, la acogida del pasado año así lo demostró. El programa de este año sigue el patrón de los anteriores, conciertos, cocina, cata de productos. Y en todo ello, la mezcla cultural que hace diferente y tan interesante el festival.
En esta edición, subirán al escenario del Cafè del Teatre dos artistas con estilos muy particulares, como exige el festival. El viernes 17 de octubre, tomará el mando la portuguesa Sofia Ribeiro, de la que destaca su formación jazzística, y el sábado 18, lo hará Kinga Rataj, una de las voces más imponentes de Polonia. Ambas, bien por formación, o bien por raíces, no son las clásicas fadistas, sin embargo, en el fondo de sus interpretaciones está la inconfundible alma del Fado.
InterFado es un festival para los que aman la cultura portuguesa, para que la sientan cerca aun estando a 1.000 kilómetros de distancia. Y también es un festival para los que la desconocen, para acercarse a la riqueza sonora de un país, Portugal, que lleva toda su historia trascendiendo sus propias fronteras.
Las entradas ya están a la venta a través de la web del Orfeó Lleidatà: Sofia Ribeiro (17 de octubre, 22.30h, Cafè del Teatre), Kinga Rataj (18 de octubre, 22.30h, Cafè del Teatre).
Entre dos puertos suele haber un mar y un desencuentro de distancia. En este caso, ni el mar ni el océano fueron distancia suficiente para un desencuentro.
Y así, con la imagen de dos puertos comenzó Karina Beorlegui a explicar cómo Tango y Fado son semejantes. “Tienen la misma raíz, nacen en los puertos. Son estilos nacidos de la nostalgia en los arrabales, en los puertos”.
Karina Beorlegui es argentina, de Buenos Aires. Tiene una presencia fuerte, aunque ella es pequeñita. Apareció entre el público, mientras Marcelo Raigal ya la acompañaba al piano, subió al escenario y confesó: “me gustan los puertos porque es el único lugar donde se aguarda algo”.
Karina Beorlegui con el xaile a la manera portuguesa.
Karina arrancó su voz con jeito (modo) tanguero. La segunda sesión de InterFado estaba comenzando.
El rincón portugués y el patio andaluz de la noche anterior se convirtieron esta vez en un muelle del Atlántico, una vez en cada orilla: Buenos Aires – Lisboa. Precisamente eso es InterFado, convertir, mezclar, experimentar y poner un pizco de Fado en todas partes.
En esta ocasión, la apuesta fue por una bonaerense que conoció el Fado a través de un disco de Mísia. Ella, por aquel entonces, se dedicaba al teatro y cantaba. El Fado la agarró como inevitablemente te agarra el Tango, como inevitablemente te agarran los horizontes en los puertos. Comenzó a escuchar más Fado. Cada vez que descubría uno que le gustaba, era de la misma época de los tangueros que también adoraba. Dice que su signo del zodiaco, Géminis, tiene atracción por lo ancestral y así se explica ella la coincidencia.
Marcelo Raigal ha tocado mucho y ha acompañado mucho. Es pianista, compositor, arreglista. Reside en Madrid desde hace trece años, donde toca, sobre todo, tango y cabaret. Esta es su primera incursión con el Fado, acompañando a Karina. Le ha gustado mucho trabajar las partituras y descomponerlas. Y conseguir romper la barrera que separa las cuerdas de la guitarra portuguesa de las del piano. Su estudio del Fado no se quedará por aquí. La fusión del Fado con el tango le parece racional, “tienen casi el mismo origen”.
Ahora, Karina, que ha sido una de las pioneras del Fado-Tango en su tierra, quiere continuar profundizando en el Fado. Aunque siempre que cruza el océano pasa por las Casas de Fado de Lisboa, cree que debería pasar una temporada allí para acercarse más al estilo fadista. El Fado y el Tango tienen un carácter muy fuerte y, Karina, que lleva escuchando Tango desde la infancia, cuando su abuelo pegado a una radio escuchaba a Julio Sosa, tiene ese carácter muy marcado.
El concierto que cerró esta II edición de InterFado dejó entrever las pinceladas del Fado que hay en el Tango, y viceversa. Karina colocó las gaivotas de Amália al lado de las golondrinas de Gardel y se vistió el xaile al estilo portugués y al gaucho.
InterFado se despidió hasta el año próximo con un Fado interpretado por Gardel: Caprichosa. Éste es el título del disco con el que Karina celebra 10 años en esto. En este mismo disco usó para el diseño las cartas que su bisabuelo, marino mercante, enviaba a su bisabuela mientras estaba embarcado. Una vez más, se le revelan a Karina los signos, el ancestral del zodiaco, y el de su amor por los puertos.
InterFado es un festival de Fado en Cataluña, es un festival que convierte a Lleida en la capital del Fado durante unos días.
Este año es el segundo año que se celebra. Según me cuentan, resultó muy bien. Esta edición, sin duda, está teniendo buena acogida. El Café del Teatre se llenó la noche de apertura.
Tras las presentaciones oficiales, el director de El Orfeó y La Paeria, como organizadores, comenzó el repertorio de sonidos lusófonos.
El cónsul de Portugal en Barcelona, Paulo Teles, definió el Fado y lo situó en contexto: “o Fado já não é só nosso (dos portuguesses). Hoje em dia, é uma forma de comunicação y de ligação entre os povos”. Y se hizo el silencio: “Vai-se cantar o Fado”.
Viernes noche, sala llena, luces bajas, una vela encendida sobre cada mesa. En el escenario una guitarra portuguesa, una viola (guitarra clásica) y una voz. Por el mismo orden, Filipe de Sousa, Nuno Estevens y Ana Pinhal. El Fado rasgó el aire en el espacio. Filipe y Nuno conocieron a Ana ese mismo día por la mañana. Ellos, con los temores de que ella pudiera ser una “pipí” (niña pija) portuguesa. Ella, con el temor de que estos portugueses emigrados a París viniesen con aires de grandeza y no diesen la talla. En cuanto se cruzaron sobre el escenario, los miedos se disiparon.
Fado Tradicional
Ella, Ana Pinhal, portuguesa de Oporto, comenzó a cantar Fado en Sevilla, mientras estudiaba Flamenco. Nuno lleva un año en París promoviendo un circuito de Fado con gente de diversas partes de Europa. Filipe es medio francés y ya le conocen en los círculos parisinos por ser el de la guitarra portuguesa.
Entre el repertorio, se colaron algunos fados dedicados a Oporto y en la sala algún corazón latió más fuerte durante esos minutos.
Los asistentes consiguieron tararear A casa do mariquinhas y lanzaron besos cuando se descubrieron en Una casa portuguesa.
Con certeza, el Fado llegó a donde no llegan las palabras. Cuando el músico cierra los ojos y se consigue ver lo que hay dentro, no hace falta entender el significado de cada palabra.
Antes de terminar esta parte de fado clásico, Anal llamó a Carolina Blávia, culpable del festival y fadista leridana. Carolina subió al escenario, cantó en catalán y convirtió las eses en eslabones de una cadena que une las sonoridades del portugués y el catalán.
Fado Flamenco
En la segunda parte, Ana salió acompañada de Francisco Almeida, Chico. Y no un chico cualquiera, Chico Almeida. Chico comenzó a interesarse por el flamenco y eso le llevó a formarse en Sevilla. Fado Violado interpretó un repertorio de fados fusionados con el flamenco.
Esta noche sólo estaban ellos dos, pero Fado Violado es un grupo en el que también están otra guitarra, un contrabajo y un piano.
Con la mano en el regazo, la respiración del guitarrista, el palmeo y el taconeo, Rosinha dos Limões se hizo andaluza paseando con su cesto de limones. Una vez más, violaron el fado para deleite del público, que apretado contra los asientos, sintió los lamentos de la guitarra como propios.
Um rincón de Portugal
En la entrada, O Lusitano iba recibiendo con un mostrador de petiscos (pinchos): rissois de leitão, rissois de camarão, bolinhos de bacalhau, bacalhau à brás, pão com chouriço, bacalhau com natas, coxinhas, pasteis de Belém, bolo de feijão, salame…
Mientras la gente se iba metiendo en contexto a través del gusto, proyectaron un documental que dibujaba la parte sonora. Fadografía es un proyecto que indaga en el sonido del Fado a través de la imagen. Es una experiencia que aúna diferentes formas de expresión y se atreve con la experimentación sobre el Fado tradicional.
El Café del Teatre abrió sus puertas este viernes, 18 de octubre, para convertirse en un rincón de Portugal. Un rincón donde, como anunció el cónsul, el Fado hizo que las palabras no fueran imprescindibles.
Filipe Sousa, Ana Pinhal, Chico Almeida, Carolina Bávia y Nuno Estevens.