Etiqueta: Angola

  • La música que cambia la percepción del tiempo

    Antes de comenzar,  As paredes do Mayombe, para ralentizar el ritmo de las pulsaciones.

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=12skbZZu_Es&w=560&h=315]

    Es muy pronto para hablar de una carrera musical cuando la artista en cuestión no alcanza ni la treintena. Es muy tarde para hablar de su último disco cuando ya todos sus seguidores esperan el tercero. Pero cuando una artista consigue juntar en dos discos la esencia de Angola, Cabo Verde, Portugal y Brasil, no existe el tiempo y es un buen momento para hablar de Aline Frazão y sus dos trabajos Clave Bantú (2011), el primero, y Movimento (2013), el segundo.

    Aline Frazão de espaldas. Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011
    Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011

    Aline es de Angola, país joven si se cuenta por los años que lleva en paz (desde 2002). Hay algo en común entre los artistas que están surgiendo en este país, Buraka Som Sistema, Toty Sa’Med, Café Negro o Sandra Cordeiro, son críticos con la situación pasada y actual, son conscientes del poder de sus voces para llegar a la gente dentro de Angola y, algunos de ellos, son conscientes del poder que tienen para transmitir una imagen renovada de su propio país más allá de sus fronteras.

    Aline Frazão es una mezcla de ambos, altavoz interior y exterior. Con sus músicas y con sus letras quiere narrar otra Angola, quiere empoderar a las minorías y conseguir un diálogo intercultural, como en O primeiro mundo o en O que ela quer.

    En sus discos han participados músicos cubanos, portugueses, brasileños, gallegos, caboverdianos, ha incluido poemas de los escritores angoleños Agualusa, Ondjaki, Cassé y Alda Lara. También ella participa en proyectos de otros músicos haciendo valer la riqueza de la mezcla, como en Lupa, con Capicua, o su participación en festivales por todo el mundo: Brasil (Back2Black), Zanzibar (Sauti Za Busara), Alemania (Stimmen festival)…

    Aline Frazão de espaldas. Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011
    Foto tomada en 2011 en Monção durante el I Encontro de Escritores Lusófonos. LeleSorribas2011

    La angolanidad está muy presente en el trabajo de esta joven, que ha vivido también en Lisboa, Madrid, Santiago de Compostela y Barcelona. Luanda, la capital y su ciudad natal, es protagonista de muchas de sus canciones, la dibuja como una mujer caótica y ruidosa en la que aún queda espacio para soñar. También describe otros parajes del país, estaciones, recetas, costumbres y tradiciones. No hay duda, Aline es angoleña. Una angoleña en la diáspora, pero no por ello alejada de la actualidad de su país, así lo canta en Tanto.

    Otro de sus temas recurrentes es la lengua. Su portugués es de Angola con palabras del kimbundu o del bantú, como el título de su primer disco, Clave Bantú, que se refiere a un ritmo binario que varía según dónde se coloquen los acentos. Habla del portugués desde la palabra saudade, para la que no encuentra traducción con palabras pero sí evocando imágenes en su canción Babel: un rostro de persona, un tono de voz, un color de piel.

    Últimamente, Aline ha estado visitando bastante Brasil. ¿Será demasiado aventurar que el tercer disco tendrá más referencias a Bahía, Río o Mato Groso? Ya, en Movimiento se vislumbran ritmos de Brasil y Cabo Verde, por ejemplo en Lugar Vazio y Última Bossa.

    Aline se ha afianzado en su estilo y en un sonido propio, voz femenina, elástica, negra, ritmos sencillos, repetitivos, envolventes, podríamos definir como embalador, palabra que en portugués se usa para referirse a algo que mece, que produce una sensación agradable. Para experimentar la sensación, O ceu da tua boca.

    Puede ser pronto para hacer vaticinios sobre esta joven artista pero será bueno seguir su trayectoria con atención, hasta por lo que se pueda descubrir sobre Angola, ese país dibujado con escuadra y cartabón sobre el mapa de África.

    En definitiva, no hay tiempo probable si el descubrimiento vale la pena y éste lo vale.

  • Estamos hechos de palabras

    Milagrário pessoal, una novela de misterio sobre la lengua y la identidad

    Milagrário pessoal, José Eduardo Agualusa“Também as línguas nos criam a nós”, asegura el personaje narrador de Milagrário Pessoal, una novela de José Eduardo Agualusa (Huambo, 1960), no traducida al castellano, que nos hace reflexionar sobre la construcción de la identidad a través de la historia de la lengua portuguesa.

    Para conducir la trama en Milagrário Pessoal (2009), el autor usa la investigación que una joven lingüista lisboeta y un viejo profesor de filología llevan a cabo sobre el  misterio de unos neologismos aparecidos de repente en los medios de comunicación. La belleza de estos neologismos les pone en alerta sobre la posibilidad de que alguien los esté introduciendo para alterar la lengua.

    José Eduardo Agualusa nació en Angola cuando aún era colonia portuguesa, vivió la guerra en su país desde los 14 años hasta pasados los 40. Debido a ello o por sus estancias en Portugal, Brasil, Berlín y otros países, Agualusa se ha construido una identidad asociada sobre todo a la lengua y no a un territorio. Esa identidad se plasma en sus novelas, que además tienen mucho de la tradición oral de los pueblos africanos, un ritmo ágil, elementos oníricos y mitológicos y una mezcla de personajes ficticios que parecen reales -el poeta Alexandre de Anhanguera-  con personajes reales que parecen ficticios -la reina Ginga. La prosa de Agualusa se asemeja mucho a la poesía.

    Esa forma que le caracteriza, que le identifica como escritor, podemos verla reflejada en otros títulos, estos sí en castellano, como Nación criolla (1998), El vendedor de pasados (2004) y El año en que Zumbi tomó Rio de Janeiro (2005), por ejemplo. En éstos, como en Milagrário pessoal, saca a relucir parte de la historia de Angola, hace crítica del pasado, del presente y del futuro. En este sentido, hay una tendencia entre los escritores angoleños, Pepetela, Luandino Vieira u Ondjaki, a hacer uso del lenguaje para reconstruir su pasado más reciente y poner en evidencia problemas sociales, culturales o políticos. Incluso, podemos encontrar similitudes en esa forma de narrar con su contemporáneo (y me consta que amigo) el escritor mozambiqueño Mia Couto.

    Milagrário pessoal responde a su título, es una libreta, como la de su narrador, que contiene pequeños milagros, en este caso, sobre la construcción de la identidad y el amor a la lengua. En mi opinión es una lectura enriquecedora y deliciosa para quien gusta de historias exóticas que parecen lejanas y acaban haciendo al lector partícipe de cada reflexión, como aquella que comparte con Amin Maalouf, “cuantas más identidades compartimos, más singulares nos volvemos”.

    http://lelesorribas.files.wordpress.com/2013/03/entreletras_ls2012.jpg

  • Historias prestadas por Luandino y Onjaki en la Porta XIII

    Fue en la Porta XIII que se encontraron la conversación interesante de Luandino Vieira con la conversación estimulante de Ondjaki, un encuentro, por tanto, interesante y estimulante.
    ¿Qué es la Porta XIII? La Porta XIII es una asociación cultural de todas las artes que abrió sus puertas hace aproximadamente un año en Vila Nova de Cerveira. La asociación se encarga de la conservación y promoción del espacio museológico del Convento Sanpayo y de la obra del escultor José Rodrigues, es también una asociación poética de todas las artes y una pequeña editorial, Nossomos, de poesía angoleña, además de librería de poesía y literatura infantil.
    Decía en portugués que quien ya escuchó una vez a Ondjaki repite y quien ya escuchó alguna vez a Luandino Vieira debe repetir, lo reitero en español.
    Ondjaki a la hora de hablar se muestra espontáneo, lo hace porque puede, tiene un imaginario acumulado de memorias propias y memorias prestadas enorme. El sábado en la Porta XIII hablando de las memorias prestadas, Ondjaki decía “tenemos que tener cuidado con la imaginación y con las historias prestadas, éstas vienen cargadas de nostalgia y se instala en nosotros, pero esa nostalgia es también prestada”. Con respecto a esto, se pueden tomar unas palabras de Luandino, dichas antes de la declaración de Ondjaki, como posible respuesta, “literatura vive de literatura, todos nosotros somos la prolongación de las lecturas que hicimos y hasta de las que no hemos hecho”.
    Luandino Vieira habla y envuelve, sus historias, de tan reales se hacen fantásticas. Las anécdotas le brotan una tras otra y nunca se agotan. Luandino nació en Portugal, a los tres años se fue a vivir a Angola, luchó por la independencia de Angola, su vida fue intensa, fue arrestado, fue puesto en libertad, fue nuevamente arrestado y pasó 14 años en el campo de concentración del Garrafal en Cabo Verde, ahora vive en el norte de Portugal y parece estar deseando volver a escribir.
    Una palestra ofrecida por estos dos hombres de las letras angoleñas se acaba convirtiendo en un retrato de Angola, se mezclan pasado y presente, recuerdos propios, recuerdos de los otros que pasaron por sus vidas. La historia de Angola, que no es especialmente tranquila, queda reflejada en las palabras de Ondjaki y de Luandino como un campo fértil en el que todavía deben cerrarse cicatrices, “de esas fechas todavía transportamos cicatrices que aún no desaparecieron” dijo Luandino refiriéndose al año del nacimiento de Ondjaki, 1977, cuando hubo en Angola una tentativa de golpe de Estado y una masacre.
    La literatura angoleña es tan diversa que sería imposible catalogarla dentro de unas características comunes, cada escritor transporta un carro de vivencias, lecturas y memorias propio, cada escritor ha bebido de sus coterráneos y de otros. La riqueza de Angola va más allá de sus diamantes, de su petróleo, del crecimiento de su PIB, la riqueza de Angola está en cada palabra, sea quimbundu, umbundu, tchocué, kikongo, portugués, y está en la conversación que resulta de dos generaciones, como por ejemplo Ondjaki y Luandino.
    En la Porta XIII, el sábado, aún se habló también de las pretensiones de una grafía común para el portugués de todos los países lusófonos, el famoso Acuerdo Ortográfico, que como se dijo, “poco puede tener de acuerdo, cuando firmaron tres de siete y solo uno lo ha adoptado”.
    En un apunte (seguramente) muy personal, dejo en el aire una pregunta (intencional tal vez) ¿Se pueden acordar los acentos de la lusofonía?
    Aún resuenan en mi cabeza historias de guerrilleros a los que Luandino enseñó a leer, historias de profesores cubanos que enseñarona a leer a Ondjaki, historias de esperas con la Biblia en quimbundo en la mano, historias de mesa de casa llena de comensales prestadores de historias. Historias de Luandino y de Ondjaki que nos prestaron el sábado en la Porta XIII.
  • Luandino Vieira e Ondjaki, o mais velho e o seu menor na Porta XIII

    Luandino e Ondjaki no começo da Conversa.
    Na televisão, imagem do documentárido
    dirigido por Ondjaki e por Kiluanje Liberdade,
    «Histórias de Luanda. Oxalá cresçam pitangas».
    Lele Sorribas. 2012

    Foi na Porta XIII, em Vila Nova de Cerveira, que se deu a conversa. Interessante conversa que juntou a Luandino Vieira com Ondjaki.

    Quem já ouviu uma vez Ondjaki repete. Quem já ouviu alguma vez Luandino deve repetir. Ambos são escritores angolanos, duas gerações bem diferentes unidas pela conversa na Porta XIII e pela palavra escrita.

    Luandino Vieira na fala na Porta XIII. Lele Sorribas. 2012
    Luandino, o mais velho (em relação a geração literária da que provém.Luandino nasceu em 1935 e viveu a época colonial, a independência e a guerra civil de Angola), é o encarregado de começar a falar e arranca forte. Apresenta o seu menor, Ondjaki, como um escritor que sofre daquela doença de nascer e ser poeta, uma doença da que não se pode livrar. Luandino acrescenta, “Ondjaki nasceu num ano difícil, 1977, ano no que houve uma tentativa de golpe de Estado e uma massacre. De aquele acontecimento a gente transporta cicatrizes que ainda não despareceram”. Continua Luandino, entre a apresentação e a deliberação, “a literatura vive de literatura, todos nós somos o prolongamento das leituras que fizemos e até das que não fizemos. Uma das características de Ndalu (nome natural de Ondjaki) é a permanente atenção aos outros”.
    Ondjaki assinando livros no fim da conversa.
    Lele Sorribas. 2012
    É a vez de Ondjaki, quem começa se confessando “eu escrevo para mim, para minha cidade, para o meu país, poucas vezes escrevo diretamente para os meus pais, mas fiz uma vez para a minha mãe. Foi ela. Não sou grande poeta e não faço poesia para ser grande poeta, faço por estas coisas, para partilhar momentos e afectos. Na prosa considero-me um bocadinho melhor”.
    Luandino e Ondjaki seguem com uma partilha de histórias e anedotas. Ondjaki diz-se marcado pela escola, “no caderno da primeira classe tinha na capa a frase `A caneta é a arma do pioneiro´, e alguns acreditamos nisto”.
    Depois o palavreado tomou vida própria, falou-se em escrita angolana, quais as características da literatura angolana? É possível descrever a literatura angolana? Cômo pode-se chamar de Acordo ortográfico uma proposta que só foi assinada por três de entre um grupo de sete? É possível chegar a uma grafia única? Serve para o quê a língua?

    Se calhar, todas estas perguntas ficaram sem resposta, ficaram no ar, mas não há dúvida que Luandino e Ondjaki são dois escritores da literatura angolana, que um acordo não é acordo enquanto não existir acordo de todas as partes, que a língua serve para nos comunicarmos e que na Porta XIII houve é muita palavra à solta.
    A Porta XII é uma associação, espaço de todas as artes, sita em Vila Nova de Cerveira. A associação é encarregada do espaço museológico do Convento Sanpayo e da obra do escultor José Rodrigues, é uma associação poética de todas as artes e, além disso, é também uma pequena editora para a poesia angolana e livraria de poesia e literatura infantil, chamada Nossomos. O espaço onde se encontra em Vila Nova de Cerveira, na rua Queirós Ribeiro, número 11/15, é um local aconchegante pelo espaço propriamente dito e pelo refúgio que supõe para as letras.
    Quem já ouviu Ondjaki, quem já ouviu Luandino e quem já foi à Porta XIII só pode querer mais.
  • Bom dia, Ondjaki

    

    Ayer en el auditorio de la Escuela de Idiomas de Vigo estuvo Ondjaki, escritor angoleño, imprescindible para la literatura angoleña y lusófona e imprescindible en mi estantería.
    Ondjaki apareció como un asistente más, así como aparecen algunos de sus personajes, y en cuanto entró le impresionó el tamaño de la sala: Tanto espaço! E se depois só vêm cá cinco pessoas. La respuesta era evidente, não faz mal, já estás tu aqui para encher a sala com palavras. La gente fue entrando y colocándose en las primeras filas, no había cinco, había más de veinte.
    Ondjaki fue presentado como escritor de referencia, sin más parafernalia. Y ahí comenzó a hablar él, sobre Angola y su historia. Una clase de historia llena de anécdotas, se podría decir que Onjaki fue uno de los mejores libros de historia que se pueden leer sobre Angola, y es que Ondjaki es un contador de historias.
    La diversidad de Angola, en cuanto a etnias, lenguas (13 lenguas y más de 50 dialectos), razas, colores y conjugaciones, es una característica fundamental del país. Pero sobre todo Angola está marcado por ser, en palabras de Ondjaki, um país que tem na sua memória coletiva, guerras, guerras, guerras, guerras. Por tanto, la intención de Ndalu (nombre de pila de Ondjaki y por el cual le relacionan, aunque confirmó no ser familia, con el General Ndalu que comandó la Batalla de Kifangondo el día antes de la declaración de independencia de Angola) fue hacernos entender el país en esos términos; no hay en un pasado reciente y desde un pasado muy antiguo periodo en el que Angola no haya estado en guerra, por lo que Ondjaki se pregunta ¿Quánto tempo é que demora o povo e a classe política para assimilar a democracia?. Pero lo peor de todo, es como él dice: o povo é que sempre perde. No obstante, él se siente esperanzado por, precisamente, ser Angola un país joven y en reconstrucción.
    Al terminar el recorrido histórico, Ondjaki pidió perdón por la forma jocosa de contar la historia,  já é triste demais para contar a história de jeito sério, añadió y todos sonreímos concediéndole la osadía. Ondjaki tiene cara de niño, a pesar de su media barba, su forma de hablar está entre la ternura y la crudeza. Se puede ver, por ejemplo, en una historia personal que contó de cuando en 1992 después de las elecciones volvió a retomarse la guerra. Era um dia de sol, estavámos a almoçar quando comecei a ouvir um estrondo e perguntei a minha mãe: Mãe, vai chover com este sol? A minha mãe respondeu, não filho, não é chuva, é guerra.
    También hubo un momento de recuerdo para su novela Bom dia, Camaradas, novela en la que recuerda su infancia y que dedica llena de afectos a sus profesores cubanos de aquella época. ¿Escreveu o romance para econtrar esses seus professores?, le pregunté. Sim, tal vez não para lhes encontrar físicamente, embora gostaria imenso, mas sim para lhes encontrar dentro de mim. Otra vez la ternura le brotó de las palabras y los asistentes le concedimos la osadía de mostrar sus sentimientos. Y explicó, Bom dia, Camaradas chama-se assim porque conta a despedida dos cubanos de Angola, e para não me enfrentar com essa despedida preferi usar a saudação, bom dia. 
    Usando su misma estructura y con la misma finalidad, Bom dia, Ondjaki.
    P. S. Como complemento de la clase magistral acabó leyendo un poema, Carta do contratado de António Jacinto.
  • Aline Frazão, Clave Bantú; Clave Certera

    Me gusta escribir, me gusta sobretodo cuando lo hago por inspiración. Hoy la inspiración me la trajo un mensajero en forma de cd, Clave Bantú de Aline Frazão. Desde que llegó, suena en mi salón, en mi coche y en mi cabeza, haciendo las veces de musa.
    Ella, Aline, vino de Angola, aunque en realidad su voz procede de un lugar más lejano que el tiempo y su música tiene más kilómetros que los que la separan de casa. Clave Bantú es un reflejo de ello: acordes de la danza tradicional de África, de Brasil, de Cuba, modulaciones cercanas al jazz, letras de poeta.
    En su trayecto hasta su primer trabajo pasó por Lisboa, Madrid y Barcelona, y descubrió que en Galicia, concretamente en Santiago de Compostela, los sonidos familiares se le multiplicaban: es la lusofonía.
    Para quien no lo haya experimentado, la lusofonía es un espectro lingüístico que culebrea entre los dientes y la lengua convirtiendo la lista de la compra en un poema: Pão de forma, milho e ananás. Amaciador, vinho e aguarrás. Y convierte los poemas en beleza masticable.
    Aline Frazão, Carlos Freire y José Manuel Díaz en
    Culturgal, la feria de las Industrias Creativas.
    Pontevedra. Lele Sorribas. 2011

    El disco, Clave Bantú es una producción idependiente, en él se encuentra la clave certera, la clave de Aline, desmenuzada en cada letra y en cada música compuestas por ella y puestas en escena por Aline, Jose Manuel Díaz en el contrabajo y Carlos Freire en la batería y percusión. Solo dos letras se han escapado de otras plumas, José Eduardo Agualusa y Ondjaki, dos escritores angoleños, han puesto en boca de Aline O céu da tua boca y Amanheceu.

    Por si alguien todavía tiene dudas (imposible), lo mejor es dejarse embriagar por esta clave, que como ella misma dice: “es el resultado de muchos intercambios a lo largo de la historia, a lo largo de mi historia. Clave Bantú es talvez el comienzo de la historia.”