Bitácora
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Le he pedido a Miguel que se calle
Lo que he aprendido de Los restos del día, de Kazuo Ishiguro, sobre mis personajes Los restos del día no estaba en…
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El paisaje es solo la excusa
Hasta 7 veces lo he repetido: “esta es. Esta es la sensación que buscaba.” La del olor a caca de vaca clavada…
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¿Por qué nos gusta llorar con los libros?
Dos novelas sobre la muerte, la pérdida y esa extraña forma de esperanza que queda cuando la vida no sale como esperábamos.…
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Peñíscola después de Jerusalém
Cómo leer cambia los lugares Subir al castillo, dejar que la noche me encuentre en la playa, comer un helado, bañarme bajo…
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Escribir para hacer habitable el silencio. Sobre Luciérnaga, de Natalia Litvinova
Los desastres que se quedan latentes, esos con los que la gente convive con la naturalidad de lo cotidiano, me vuelan la…
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No leí por valentía, leí por deseo. «Mañana», de Olalla Castro.
Casi abandono, casi.Una madre pasando por el duelo de una hija. Nada más empezar. Sin anestesia. “Una hija es como un miembro…