Etiqueta: Viajes

  • Barcelona de charco en charco

    Barcelona de charco en charco

    Llegué a Barcelona con el día soleado, aun así llevaba las botas de lluvia puestas. Mujer prevenida vale por dos, ¡y medio! También llevaba el paraguas en el bolso.

    Esta chica es un tesoro, me dije a mí misma. A veces me regalo piropos.

    Barcelona se me apareció debajo de los pies como un perfecto charco para patear. Lo primero que me espantó al salir del metro en Plaza Catalunya fue la cantidad de gente que me pasaba por los lados, el frente y la espalda, sin reparar en casi nada. O bien ya la tenían muy vista, o bien buscaban algo muy concreto. Yo venía decidida y sin rumbo, me encanta caminar sin rumbo por ciudades que desconozco.

    Avancé por varias calles del barrio Gótico, me tropecé y me choqué cada cinco metros con alguien. Yo miraba los charcos, ellos buscaban en sus mapas.

    Carrer Ciutat. Barcelona. LeleSorribas2013
    Carrer Ciutat. Barcelona. LeleSorribas2013

    Mis botas permanecían secas. Mirar al suelo evita meterse en los charcos, permite dejarlos quietos como espejos y ver a través de ellos lo que hay arriba. Mirando los charcos descubrí el vicio común del hombre que caminaba veinte metros por delante de mí.

    Continué con la cabeza baja, con mi paso decidido, y llegué a la Plaza Sant Jaume.

    Plaça Sant Jaume. Barcelona. LeleSorribas2013
    Plaça Sant Jaume. Barcelona. LeleSorribas2013

    Ya había escuchado a Manel aquella soneta de … i ballen sardanes a Plaça Sant Jaume i ho fan de collons, con lo que no pude evitar sonreirme y hacer una reverencia a mis pies que habían buscado y encontrado la pista de baile.

    Me planté frente al palacio de la Generalitat sobre una losa mojada. No se reflejaba el cielo porque no se había formado charco, pero como un espejo también mostraba el titular de una historia. No solo la pericia de mis pies sin mapa y sin rumbo tenían algo que contar.

    El 23 de setembre de 2001 els Castellers de Barcelona van descarregar el seu primer 3 de 9 amb folre, dins les festes de La Merce.

    Los castellers -eso si que es pericia- de Barcelona consiguieron hacer una torre de nueve alturas formada por un tronco de tres personas por piso, castillo que según he leído es uno de los que forman la Tripleta Màgica (los otros son las torres de cuatro con nueve alturas y de cinco con ocho pisos). Tuve que mirar hacia arriba para imaginármelo, hice castillos en el aire, y con la vista desenfocada por la imaginación descubrí que las calles tienen entrada y salida.

    Calles de entrada y de salida para los caballos. Barcelona. LeleSorribas2012
    Calles de entrada y de salida para los caballos. Barcelona. LeleSorribas2012

    Salí por la entrada, di un par de vueltas y comenzó a lloviznar. Me regalé un par de piropos más y un viaje en metro hasta Lesseps para llegar al Parc Güell. En el Parc Güell los charcos no me podían defraudar, ni Gaudí ni yo merecíamos el desplante.

    La naturaleza se puso patas arriba cuando paró de llover y las personas, como locas, se abalanzaban hacia la balaustrada de azulejos para mirar el horizonte.

    Parc Güell. Barcelona. LeleSorribas2012
    Parc Güell. Barcelona. LeleSorribas2012

    Venían de allá a donde miraban, se prometían los unos a los otros llegar hasta el final. Algunos se sentaron de espaldas a la ciudad y se besaron, tampoco éstos le dedicaron muchas miradas al lugar en el que estaban. Y el mirador exaló: ¡Qué desfachatez, nadie me mira!

    Me sentí un poco herida pensando que él tampoco se había fijado en mí, pero en seguida me devolvió un reflejo en un gesto cómplice. Y me quedé allí sentada intercambiando miradas con el horizonte y el mirador, haciéndome las mismas promesas que los otros: llegaré hasta el final. (De charco en charco llegaré hasta el final).

    Parc Güell. Barcelona. LeleSorribas2013
    Parc Güell. Barcelona. LeleSorribas2013
  • De profesión: viajero. Gonçalo Cadilhe

    De profesión: viajero. Gonçalo Cadilhe

    El Monasterio de Tibães, en Braga, queda a nuestras espaldas. Mientras nos
    vamos, pensando aún en las palabras del viajero Cadilhe, la imagen va
    desapareciendo en el espejo retrovisor. LeleSorribas2012

    Diez libros, cientos de crónicas y miles de kilómetros son motivos suficientes para querer escuchar de cerca de Gonçalo Cadilhe, escritor y periodista de viajes portugués. La posibilidad para conocerlo se dio el sábado 29 de septiembre en el Monasterio de Tibães, donde se impartían dos workshops, “Viajar por cuenta propia” y “Periodismo de viajes”, organizados por Terra Firme.

     
    En la lectura detenida de sus artículos y de sus libros se deja descubrir el espíritu nómada de este escritor, que hace más de veinte años invirtió un premio de relato en un viaje a Sudáfrica, mientras sus compañeros de la facultad de gestión y administración de empresas le recomendaban invertir en acciones de tal o cual empresa. En esta lectura se aprenden también los modos y las formas en que se mueve el viajero, extranjero hasta en su casa (esta a notación es mía), con pasos solo perceptibles cuando ha abandonado el lugar.
     
    Esto se descubre leyéndolo, escuchándolo se amplían los conocimientos y se profundiza en las reflexiones del viaje, del viajero, del movimiento y de contarlo.
    Para Cadilhe el viaje se debe hacer solo. Viajar solo provoca situaciones que de otro modo no se darían: acercamientos, crecimiento, soledad, decisiones, autonomía. De ello, aprendió que cualquier situación, buena o mala (si se pueden dar esas categorías) te hace crecer, y además has de saber que “por muy inocente que te sientas por lo que te sucede (en un viaje), no lo eres, puesto que estás ahí por decisión propia. Eres tú quien decidió hacer el viaje.”
     
    Cualquier viajero antes de hacer su maleta ha de haber guardado el objetivo que lo mueve, sea éste de la índole que sea, cultural, profesional, emocional, personal, deportivo, altruista, gastronómico. El objetivo será aquel que permita al trotamundos aprovechar al máximo su tiempo y su presupuesto, en el caso de un escritor de viajes, ambas cosas tienen valor de piedra preciosa. Esta premisa, como recomendación, fue repetida por Gonçalo Cadilhe a lo largo de sus exposiciones.
    Otros temas, en los que quiso hacer hincapié, fueron “no os compliquéis la vida, ya está todo inventado, ya existen las guías de viaje, por tanto, usadlas para crear vuestros viajes”. A lo que añadió, “más importante que haber hecho un gran viaje es ser un buen contador de historias”.
    Y ante todo, la pregunta fundamental del escritor debe ser formulada y respondida con humildad (palabra clave para el viajero también): ¿Por qué alguien querría leer sobre “esto”?
    Esta pregunta le ha seguido por todas las fronteras que ha cruzado, ha dado la vuelta al mundo sin aviones, ha cruzado África de Sur a Norte por tierra, ha seguido los pasos de Magalhães, ha surcado sus doce olas favoritas, y la pregunta sigue colocándole humildad en lo que cuenta, aunque no le limita a la hora de escribir. En su primer libro, Planisfério Pessoal, le preocupaba el lector y en su relectura descubre cabos sueltos, sin embargo, el que ha cambiado ha sido el Gonçalo Cadilhe de ahora y no aquel, Gonçalo Cadilhe, joven, que lo escribió.
    Con su último libro, Um lugar dentro de nós, cierra una trilogía (formada por 1 Km. de cada vez y Encontros Marcados) y cierra un periodo. Considera que ha agotado la forma de escritor de viajes, quiere y siente la necesidad de escribir sobre lo que le apetezca, con viaje o sin él. No obstante, tiene una deuda pendiente, todavía le queda un libro de viajes más, un libro sobre la peregrinación que ya está proyectado, pero que aún no se ha sentado ha redactar.
     
    Y después de todos lo destinos visitados, siente la prisión genética tirándole de la manga, y admite que, para bien o para mal es portugués y se siente confortable en casa, en Figueira da Foz.
    Los asistentes abandonaron el lugar con la libreta llena de ideas que poner en orden, con un espacio en blanco para el objetivo, con un autógrafo en la solapa de alguno de los libros de Cadilhe. Y en los retrovisores, el Monasterio de Tibães, que espera, otro día, ser protagonista.
  • Gosto do Rio Lima /Me gusta el Río Lima

    Gosto do Rio Lima /Me gusta el Río Lima

    Gosto do Rio Lima porque põe o mundo com os pés para o ar /Me gusta el Rio Lima porque pone el mundo patas arriba

    Placa con el nombre del Rio Lima
    LeleSorribas2011

    Gosto do Rio Lima porque faz as linhas retas parecerem descontínuas /Me gusta el Rio Lima porque hace que las líneas rectas parezcan discontinuas

    Rio Lima
    LeleSorribas2011

    Gosto do Rio Lima porque desenha caminhos paralelos /Me gusta el Rio Lima porque dibuja caminos paralelos

    Río Lima
    LeleSorribas2011
  • Espero-te no banco vermelho

    Espero-te no banco vermelho

    Madalena. Ilha do Pico. Açores. Lele Sorribas 2011
  • Visita guiada

    Visita guiada

    Lele Sorribas. La Villa de La Olmeda. Saldaña. Palencia. 2011
  • Me miró

    Me miró

    Lele Sorribas. Vila Nova de Gaia. Portugal. 2008
    Me miró.
    Me miró y no quiso dejar de mirar.
    Me miró y yo no quise dejar de mirarle.
    Me miró.
    Me miró y apartó la mirada.
    Me miró y el viento borró su cara.