Etiqueta: Porto

  • Sobre lugares desapercibidos, el Puerto de Carreiros en Oporto

    Oporto tiene una historia en cada esquina, una historia en cada metro de orilla del río que la abraza: el Duero. Nada más llegar a la ciudad, uno se da cuenta de la importancia que tiene el río, por su trazado, porque se divisa casi desde cualquier punto mínimamente elevado, por la vida de la Ribeira, por la arquitectura de la costa, por las huellas de las “cheias” (las inundaciones por el desbordamiento del río en épocas de lluvia).
     
    La curiosidad se despierta en el momento menos pensado, cuando uno ya ha visto la Torredos Clérigos, la  Sé, el jardín del Palacio de Cristal, la Estaciónde São Bento, la Avenidados Aliados, el Puente Dom Luís… cuando uno ya ha visto los puntos de referencia turísticos de la ciudad, uno comienza a dejarse interesar por otros lugares.
     
    Una señasl advierte del peligro de ser azotado por una ola al caminar
    por el muelle del puerto de Carreiros. LeleSorribas2012

    El puerto de Carreiros, un pequeño muelle entre la Foz Velha e la Foz Nova, era un puerto de abrigo para cuando la navegación hacia el interior del río estaba imposibilitada por la bajada del caudal.

     
    Segundo muelle, construido en 1896, del puerto de Carreiros.
    LeleSorribas2012

     

    Escalera de acceso al muelle del puerto de Carreiros. LeleSorribas2012

    Este pequeño muelle puede pasar desapercibido en un paseo entre playas. Hoy, en el muelle ya no se ven pasajeros ni mercancías, hoy hay turistas que buscan la foto de las olas rompiendo contra las rocas, paseantes que apoyados en la barandilla meditan y melancolizan, pescadores pacientes que dejan sus cañas en soportes fijos mientras charlan. Aquello para lo que fue proyectado a dejado de ser su función, y por ello es fácil que se nos despiste entre  los pasos por el recorrido costero entre el Fuerte de São João Baptista (o Castelo da Foz) y el Fuerte de São Francisco Xavier (o Castelo do Queijo).
     

    Placa en la que se recuerda que éste fue un puerto de refugio.
    LeleSorribas2012

     

    La fecha de su construcción no está clara, uno de los primeros documentos en los que se nombra es de 1619, en el que aparece diseñado con forma de concha y en el que se preveía su uso como refugio para barcos de pesca. Los usos fueron creciendo en función de las necesidades, en 1860 hay constancia de que en Carreiros había un núcleo poblacional, entonces el puerto comenzó a recibir mercancías y pasajeros. Debido a ello, para facilitar estas nuevas funciones, en 1869 se construyó el primer tramo del muelle; y así, entre 1881 y 1885 tuvo que ser construido el segundo tramo del muelle. Pero de la misma manera que creció su protagonismo, decreció. En 1908 la concentración de la actividad en el reciente puerto de Leixões hizo que el puerto de Carreiros, así como otros tantos puertos de abrigo que se encuentran por toda la costa hasta la entrada en el Duero, perdió sus usos.
     
    Ahora esos puertos son lugares donde el tiempo perdió el sentido, lugares que pueden pasarnos desapercibidos y con ellos, sus historias.
     Vista del muelle con sus actuales habitantes. LeleSorribas2012

     

  • Guarda el pañuelo blanco y saca un billete

    Ánimos en forma de opinión
    Las presiones desde diferentes organismos públicos y desde organizaciones empresariales han obtenido frutos. Comboios de Portugal sí operará el trayecto Porto-Vigo, se ha llegado a un acuerdo con Renfe y así, ambas compartirán los gastos: CP hasta la frontera, y Renfe de la frontera hasta Vigo.
    La primera noticia esta mañana era que la empresa pública portuguesa de trenes ampliaba el trayecto hasta Tui, en vez de como había comunicado, rematar el viaje en Valença. Con estos dos kilómetros más, que son la distancia entre las estaciones fronterizas, se recuperaba algo de optimismo. Y finalmente, el acuerdo entre las compañias ferroviarias española y portuguesa ha traído la buena noticia de que el tren continuará circulando.
    Puestos a pedir, no estaría demás que el siguiente paso fuese la modernización del servicio para atraer más usuarios y hacer de este servicio una opción útil para el trayecto completo.
    No obstante, ya podemos guardar los  pañuelos blancos que íbamos a zarandear el 10 de Julio para despedir al tren tranfronterizo y sacar un billete.
  • Se suprime el tren de Porto a Vigo

    Desánimos en forma de opinión
    Puente Internacional que une Valença y Tui,
    el tablero superior sirve al ferrocarril que dejará de operar el 10 de Julio.
    Lele Sorribas. 2011
    Actualización: Guarda el pañuelo blanco y saca un billete

    “El tren internacional Porto / Vigo le permite ir y venir en el mismo día a Vigo con tiempo suficiente para pasear por la ciudad española.”
    Así se puede leer todavía en la página web de los Comboios de Portugal, que ofrece el servicio de tren internacional, pero a partir del día 10 de Julio, este tren dejará de realizar esta ruta.
    La hora de partida desde Porto, 7.55h. portuguesa, la llegada a las 12.14h. española. Tres horas de viaje (poco más de 150 kilómetros) atravesando verdes campos y rozando la costa, es un viaje para disfrutarlo, no es solo un mero servicio.
    El trayecto dejará de ser realizado a partir del día 10 de Julio. Dejará de atravesar la frontera, pero no dejará de servir las ciudades Porto y Valença, asegura CP. La falta de pasajeros y la imperiosa necesidad de reducción de costes son las causas principales para que la compañía de trenes portuguesa haya tomado la decisión.
    Parece que a los pocos, Porto y Vigo se van distanciando, no son distancias insalvables (no nos pongamos en lo peor), aunque complican la fluidez de las relaciones comerciales, la fluidez del turismo, la fluidez de la vecindad. En tren, ya no. En coche, peaje con dispositivos electrónicos y sin cabinas de pago.
    Como servicio de transporte público tranfronterizo solo queda disponible el bus, (esperemos que el aeropuerto Sá Carneiro de Porto tenga la suficiente fuerza para que se mantenga; quede claro que esto es una cábala personal, no un motivo justificado de cierre o mantenimiento de las líneas).
    El día 10 de Julio habrá que ir a la estación a despedir, no a los pasajeros, sino al tren que se va y nadie sabe cuándo volverá.
  • Ganas… o saudades…

    Si no es “saudade”, otra cosa será. Si no es “saudade”, entonces tal vez sean ganas. Pero deben ser unas ganas tan tan fuertes que me llevan a pensar que son “saudades”.
    No importa, no interesa si es “saudade”, nostalgia, morriña o ganas, porque sea lo que sea me deja en un estado de ensoñación tipo esto:
    Soy habitual de “Callejeros Viajeros”, “Españoles en el Mundo”, y programas similares del canal Viajar. Siempre que los veo e independientemente del destino que sea digo lo mismo: ¡Quiero ir!
    No obstante, el lunes 26 de Octubre de 2009 (Callejeros Viajeros se emite los lunes a las 22:30 en Cuatro) fue diferente. Esta vez no dije “¡Quiero ir!”; no dije nada. Se me puso un nudo en el estómago con lazada hasta la garganta y solo después de la primera publicidad conseguí arrancarme un “¡Ay!” bien cantado.
    Callejeros Viajeros en Porto

    El paseo no estuvo nada mal. Recorrieron el centro histórico: la Ribeira, el Palacio da Bolsa, la estación de São Bento, la avenida dos Aliados, la librería Lello, la iglesia dos Clérigos, la Cordoaria y la Rectoría. Recorrieron también el centro de actividad económica, la arteria principal de los negocios: la avenida da Boavista. Pasearon por la Foz, la desembocadura del Duero en el Atlántico. Y por supuesto no olvidaron las Caves (las bodegas del vino de Porto).

    Lo dicho, no estuvo mal el recorrido. Reconozco que descubrí alguna cosa que desconocía. No sabía que había un campo de golf en la ciudad, ni sabía que había un lavadero público todavía en funcionamiento en São Pedro da Afurada (aldea de pescadores situada en la orilla sur del Duero, en Vila Nova de Gaia).
    El reportaje reflejó a la perfección el carácter del norte, el buen talante portuense, la hospitalidad y amabilidad de los tripeiros, el espíritu académico y la tradición.
    La dinámica del programa es rápida y es evidente que el tiempo es limitado, pero se quedaron muchas cosas por mostrar, cosas importantes. Sobretodo del movimiento cultural que hay en la ciudad y de la combinación habitual de lo viejo, lo ruinoso, con lo moderno y las nuevas tecnologías.
    No es motivo de orgullo tener muchos edificios históricos abandonados y en estado de ruina, sin embargo, reconozco que como ya me ha pasado con otras ciudades portuguesas es algo que me atrae enormemente.
    En verdad, creo que es una ciudad-musa.
  • Já fui feliz em…

    Querido Porto:
    Nos conocemos a la perfección, hasta el punto de poder reconocer delante de ti y sin temor al rechazo que ya hay quien me ha visto llorar y ya hay quien me ha oído cantar inspirada por un Fado, a su vez inspirado por un río.
    Tú no me has visto llorar, tampoco me has oído cantar.
    Sabes que alguna vez lo he intentado, y te han contado que me han visto luchándome para sorprenderte, pero no me has visto, no me has oído.
    A pesar de ello nos conocemos a la perfección y, a pesar de ello también, he de comunicarte que tengo la mirada vidriosa y tal vez no te reconozca.
    Comunicado número 1: “Tengo la mirada vidriosa y por eso tal vez no te identifique. Sabré identificarte si no te perfumas y me dejas respirarte tal cual.”
    No temas, estoy aquí, y no he perdido la voz, ni las lágrimas. He perdido, eso sí, los suspiros. Los derramé en la desembocadura de aquel río, aunque no recuerdo cuando fue la última vez que pasé por allí. Una eternidad.
    Será que pasé cuando todavía se veían delfines en Lisboa y en el Mondego las mujeres iban en barco desde Penacova hasta Coimbra a recoger las ropas que después devolvían limpias y planchadas.
    Será que pasé, por tanto, en otro tiempo en el que por casualidad no nos conocíamos tan perfectamente.
    Ya lo recuerdo, fue cuando por encima de mi hombro sobrevolaba tu mirada, desafiándome; “¿A ver quién se enamora antes?” Gané, sin duda gané. Muestra de ello es que estoy aquí, perdida entre Boavista y La Ribeira y tú has pasado a mi lado y no te has enredado en mis rizos. Lo prometiste.
    Promesa número 1: “siempre que pase cerca de ti me enredaré en tus rizos para demostrarte que te quiero y para que no te cortes el pelo”.
    Evidentemente, me quieres porque no me he podido cortar el pelo, pero no me quieres de la manera estúpida que acordamos.
    Acuerdo número 1: “Amarnos de manera estúpida”.
    Haciendo un ejercicio difícil de memoria, te comunico que te equivocaste.
    Comunicado número 2: “Te equivocaste con el número de papeles de Sugus que llevaba en el abrigo ese día por la tarde. Eran ocho”.
    Me he distanciado de tu carne pero no lo he hecho de tu esencia. Según decían por ahí “el mismo mar, la misma lluvia”; lo que deduzco ahora es que no debe ser igual para los ríos. Yo más al Norte, tú más al Sur.
    De este modo pude comprobar la verdad absoluta número 1: “El viaje Norte-Sur se me hace menos cuesta arriba”.
    Y me mantengo firme en mi palabra.
    Promesa número 2: “Escribirte cuando descubra verdades absolutas”.
    Verdad absoluta número 2: “Evidentemente, te quiero porque a pesar de lo absurdo de mis palabras, enumerando comunicados y contratos, nos conocemos a la perfección y ahora soy yo la que tiene la mirada vidriosa y puede equivocarse contigo”.
    Solo me resta decir que no será esta la última carta que te escriba desde tan cerca. Siempre habrá más verdades absolutas entre nosotros.
    Verdades como que yo esté en mi escritorio y tú me merodees, sabiendo lo que me traigo entre manos; y sin embargo, sepas callar y aguardar por el resultado.
    Comunicado número 3: Te quiero. Te quiero porque el que te acerques o te alejes no me hace sentir más espaciosa. Te quiero porque ni siquiera temo que te vayas. Y sobretodo te quiero porque tu presencia no me limita.
    P.D.: Adjunto ocho Sugus de melón y un caracol.