Etiqueta: Conversas nº4

  • “No necesitamos pasar siempre por el consumo”. Domenico di Siena

    Añoraba Madrid y sus desplazamientos subterráneos, añoraba Madrid y su bullicio desde primeras horas del día. Nos vimos y reconocimos de casualidad a la puerta de la cafetería en la que habíamos quedado, me lo imaginaba sin barba y más bajito, pero resulta que Domenico de Siena es bastante alto (o yo no lo soy).

    Desde este momento, el momento en el que nos saludamos y nos sentamos a tomar un café, lo que yo añorase perdió toda la importancia, su conversación atrapa en un caudal de ideas sobre la ciudad y los ciudadanos que desemboca en lo más elemental: la persona y su papel protagonista en la gestión y la transformación urbanas.

    Domenico di Siena
    Domenico di Siena tras la conversa

    Domenico de Siena (@urbanohumano) es arquitecto, urbanista, investigador sobre participación, open source, inteligencia colectiva, nació en Italia, pasó por París y desde hace unos cuantos años vive en Madrid y está involucrado en diferentes proyectos en la ciudad. Nos pusieron el café y se lanzó a hablar. Habló de Italia, de las semejanzas con la familia española y las expectativas que se marcaban los padres para los hijos. Hoy, esos hijos por los que los padres se sacrificaron para que estudiasen y ofrecerles aquello de lo que muchos de ellos habían carecido somos nosotros y estamos buscando la salida del embrollo. La formación que hemos recibido es muy especializada y “no puede serlo, ni siquiera multidisciplinar, debe ser transdisciplinar. Sin compartimentos estancos, con la capacidad de unir diferentes cosas que te hagan tener una visión amplia e incluso única, tuya”. Este tipo de declaraciones marcan la línea por la que se introduce Domenico en la forma de ser ciudadano, “sacando a la ciudadanía del perfil de usuario y otorgándole responsabilidades por el lugar que habita”.

    No obstante, en esto entran en juego varios asuntos del progreso al que hemos derivado, la movilidad por ejemplo. “La movilidad que nos permite la ciudad también nos hace menos partícipes de lo que pasa en nuestro territorio habitado. La referencia e identidad con el lugar, el sentirnos de paso, nos hace ser menos responsables de ese lugar”. Afortunadamente, Di Siena no ha venido a quejarse ni a criticar el sistema, tiene ideas que está buscando materializar y no es un lobo solitario (CoEverything, CoLearning y mucho más), la ciudad que propone no es utópica, bien claro lo dejó: “la ciudad ideal no existe porque es aquella que imaginamos y no somos capaces de imaginarla. Yo puedo ser capaz de imaginármela o soñarla solo, pero tiene que ser la sociedad imaginándola”.

    Para explicar de qué habla cuando habla de propuestas reales pone ejemplos: un anuncio del ayuntamiento de París a través de la radio para recordar a los ciudadanos estar atentos a los vecinos en un periodo de ola de calor, el uso de Internet para organizar encuentros y fiestas vecinales o para cuidar y atender ancianos, la aplicación de una moneda social en un barrio de Sevilla, los centros de coworking, una red social de networking alemana, una tienda compartida por más de cien personas en Londres. La tecnología ha aparecido también para ayudarnos a ser mejores ciudadanos, ha aparecido para recordarnos que tenemos vecinos y que podemos participar de la vida de nuestras calles. “A veces necesitamos excusas. Ahora creo que esto arrastra un movimiento en el que el chip de ciudadano consumidor empieza a cambiar. Es un cambio sobretodo cultural, entender que el contexto en el que vivo depende de lo que yo pueda hacer también”.

    El modelo de ciudad en el que trabaja o hacia el que avanza Domenico traspasa las etiquetas: Inteligente, Creativa, Social, Cultural… Él la llama Sentient City y es una ciudad en la que se generan dinámicas de inteligencia colectiva, donde “el conjunto consigue poner en marcha proyectos que son mucho más grandes, complejos y potentes de los que nacerían de la suma simple de los que participan”. La Sentient City supera la atención a la tecnología y reflexiona sobre cómo usarla para generar un nuevo modelo de ciudadanía. Sentient es difícil de traducir al español, Di Siena no encuentra la palabra exacta para explicarlo, pero viene a ser algo que es sensible al contexto, está vivo y reacciona, interactúa, se adapta. “Una ciudad que es capaz de hacer todo ese tipo de cosas, es sentient, resiliente”.

    Domenico se muestra crítico ante modelos que promulgan al ciudadano en un perfil unitario de consumidor, profesional, usuario y esto a su vez le hace ser crítico con las propuestas de revitalización que se ejecutan en algunos barrios, “ ahora queda guay, queda políticamente correcto decir `tenemos que proteger al comercio local´, y la explicación de ello es porque el comercio local genera una especie de vitalidad en el barrio, pero yo sinceramente soy muy crítico con eso, me parece que es interesante que haya comercio local pero me parece absurdo que en 2012-2013, cuando estamos hablando de Smart City y Sentient City, lo único que se nos ocurra para revitalizar un barrio sea disponer de comercio local”. En base a su crítica propone crear laboratorios donde los vecinos puedan juntarse para gestionar un negocio o para encontrarse, “no necesitamos pasar siempre por el consumo”.

    Al hablar sobre los perfiles de las personas que formamos la ciudad y sobre las posibles brechas asociadas al uso de las tecnologías para recuperar la ciudadanía, Domenico no cree que nadie se vaya a quedar descolgado, “más bien, estamos descolgados todos ahora mismo”.

    Parece que al pronunciar esas palabras el local en el que estábamos se quedara en silencio, va a añadir algo, ya sabemos que no hace crítica sin propuesta. “Lo más rico es ser capaz de entender cada persona como portadora de un nuevo conocimiento.”

    Con respecto a los cambios sobre terreno que trae la tecnología, “durante mucho tiempo hemos pensado que la tecnología nos alejaba del espacio, de hecho se hablaba del espacio virtual, yo nunca he usado esa palabra porque para mí no existe el espacio virtual, existe un espacio, el que tenemos, en dos facetas: digital y presencial. Y claro que sí, la ciudad cambia a través de lo digital y mi impresión es que cuanto más poderoso es lo digital más importancia cobra lo presencial. Cada vez conozco más gente y me relaciono con más gente gracias a lo digital, inevitablemente muchas veces me encuentro con esa gente presencialmente”.

    No todo es bueno, claro, la visibilidad que aporta la tecnología y la accesibilidad a determinados servicios recorta intimidad, pero para Domenico lo peor no es que perdamos parte de nuestra intimidad, sino que “está ocurriendo sin que nosotros tengamos noción de ello”.

    A la hora de relacionarnos este proceso de mezcla entre lo digital y lo presencial es positivo, aparecen servicios nuevos como el social eating, -“en Italia por ejemplo está Gnammo”-. Además, las redes sociales permiten la trazabilidad, confiamos más en la gente porque podemos hacerles un seguimiento y podemos llegar a sus amigos también, “después de hablar contigo, desapareces, pero te puedo volver a encontrar en las redes sociales y sobretodo sé como encontrar a tus amigos para decirles si has sido mala”.

    Con todo ello concluye que la Sentient City se complementa con la Sentient Identity, “cómo vivimos y cómo usamos la tecnología. Al movernos y tener información sobre el espacio y las personas que están a tu alrededor en tiempo real, puedes tomar decisiones que hacen que la manera que tienes de vivir un espacio sea más intensa.” Y así me viene a la cabeza el desplazamiento que añoraba como tiempo de abstracción y Domenico me aclara que esa eficiencia en los transportes favorece la desconexión. Volvemos al principio, “hemos empezado hablando de eso, hemos perdido el interés en formar parte de la comunidad en la que vivimos, pero es natural, si pasas diez horas en el trabajo, vuelves a casa y lo último que quieres hacer es hablar con tus vecinos o tomar decisiones, luego llega el fin de semana y viajas, porque además ahora viajamos cada vez más y no solo como turistas, también como estudiantes o a ver a la familia.”

    Y tiene razón, un sistema eficiente de transportes está bien, pero lo que cuentan son las personas que nos vamos encontrando por el camino y las cosas que podríamos hacer juntos, lo cual viene a ser como recuperar el tiempo y los espacios para relacionarnos.

  • “La tecnología ha transformado el espacio urbano desde los orígenes de la ciudad”, Pablo Sánchez Chillón

    Pablo Sánchez Chillón.
    Pablo Sánchez Chillón. Fotografía cedida por Pablo Sánchez Chillón.

    Cuando pensamos abordar el tema ciudades inteligentes (smart city) descubrimos que el concepto traspasa el propio adjetivo y que podía ser fácil caer en el reduccionismo. Las ciudades inteligentes comenzaron por ser entendidas como aquellas ciudades en las que se acumulan datos y se distribuyen, sería como comparar a las ciudades con grandes ordenadores; de toda la información que se recaba se usa una mínima parte, optimización energética, información sobre transportes y ocio. La evolución de este concepto ha llevado a pensar en ciudades en las que los datos cumplen una finalidad específica que tiene que ver con la habitabilidad, sostenibilidad y gobernabilidad, pero ¿será sólo eso?

    Hablamos con Pablo Sánchez Chillón (urban360.me) para aproximarnos a este concepto de la mano de un experto, pionero consultor en España sobre ciudades creativas.

    Pablo deja a un lado lo estimulante de la etiqueta y define la ciudad inteligente como aquella en la que “se aplican las tecnologías de la información y las comunicaciones para lograr una gestión más adecuada de los recursos y una mejor prestación de servicios, favoreciendo la toma de decisiones óptimas en tiempo real”, al cual incorpora la vertiente territorial, refiriéndose a la capacidad de la tecnología para transformar y adaptar físicamente el territorio, y la visión relacional entre los ciudadanos, los Digizens, como él ha apodado.

    Otra de las dudas que nos entran al hablar de ciudades inteligentes en las que la información y los servicios circulan en una nube digital es si habrá ciudadanos que queden fuera, por no disponer de conocimientos para su uso, por no tener dispositivos adecuados, por una brecha de accesibilidad… Es decir, nos entra la duda de si habrá Digizens y ciudadanos, separados por una brecha digital en el uso y habitabilidad de la ciudad. Para Pablo, el verdadero reto para salvar este escalón está “en la capacidad de activar a la ciudadanía y de canalizar y aprovechar el talento urbano y lo mejor de los rasgos de la cultura online.” Pues “hay toda una generación de ciudadanos que son hiperactivos en redes sociales pero absolutamente apáticos con su entorno físico y territorial, lo que constituye un serio riesgo para la convivencia y para el futro de la ciudades.”

    Estos Digizens, aquellos que tienen acceso a la información y que saben usarla y relacionarla, deben funcionar como canalizadores entre los dos espacios, y es de este modo también que el espacio físico cobra de nuevo protagonismo. Pero como mencionamos antes, el espacio físico también se transforma, ya sea por los dispositivos que se le añaden, como por los usos para los que se destina, como afirma Pablo, “la tecnología ha transformado el espacio urbano desde los orígenes de la ciudad”, la canalización del agua transformó los lugares donde se ubicaban las fuentes, la aparición del coche cambió la estructura de las calles… El papel de la tecnología en las ciudades de hoy debe hacer hincapié en, y reitera Sánchez Chillón, “la generación de espacios híbridos, puntos de encuentro entre los planos digitales y reales de la ciudad que serán de gran utilidad para fortalecer los procesos de innovación urbana y la generación de oportunidades asociadas al despliegue de la creatividad y las actividades de la nueva economía urbana.”

    La transformación hacia esa ciudad inteligente se está produciendo independientemente de las actuaciones que en instancias administrativas se estén ejecutando, pues los ciudadanos comparten y buscan información sobre la ciudad entre sus redes sociales, convocan y gestionan acciones a través de esas redes sociales, el hecho de que sea la ciudad la que se comunique con ellos, ofreciéndoles un histórico de datos, o una señalética nueva, o disminuyendo las trabas burocráticas, son los pasos más en este concepto. En cualquier caso, el centro sigue siendo el ciudadano y este es un aspecto que para Sánchez Chillón no tiene lugar a dudas, por eso aboga porque los proyectos que se emprendan en este sentido se asienten “sobre la identidad y autenticidad del lugar y su gente.”

    Muchas ciudades se han abanderado con el sobrenombre de Smart City, lo cual da que pensar, ¿se ha abusado de la tecnología sin proyectos basados en objetivos claros de fondo? A ello, Pablo no duda en responder que “es cierto, no ha habido término medio, pues se ha pasado de la confianza desmedida en la llegada de una `Arcadia Digital´ a la crítica más feroz y despiadada del modelo. Todo producto humano admite la crítica, y es cierto que se han cometido errores y que toda propuesta es mejorable.”

    Lo fácil en este proceso es convertir la ciudad en un chip gigante, lo difícil es traspasar los tópicos y conseguir que la inteligencia de la ciudad revierta en sus ciudadanos y viceversa. Para superar el vacío que se da en algunos planes de transformación hacia la ciudad inteligente, Sánchez Chillón propone que se involucren todos los profesionales de la ciudad, ya que “las ciudades inteligentes serán integradoras y exitosas cuando sepamos integrar con naturalidad tecnología, espacio y compromiso ciudadano al servicio de objetivos compartidos”.

  • La ciudad y las personas

    Las ciudades son ciudades si hay quien las habite. LeleSorribas2012
    Las ciudades son ciudades si hay quien las habite. LeleSorribas2012

    No hay una ciudad igual a otra, aunque los ingredientes con que se realizan sean de base los mismos: personas y espacios. Estos dos elementos con sus características propias que además se aderezan con el tiempo y la historia, sirven no solo para hacer que ninguna ciudad sea igual a otra, sino que a veces abren brechas entre las ciudades que afectan directamente a quienes las habitan.

    Las consecuencias de las diferencias entre las ciudades pueden crear periferias, que ya no dependen tanto de la situación geográfica, como de la situación social. La degradación de la ciudadanía puede venir dada por la escasez de empleo, el mal estado de las viviendas, la falta de servicios, la mala conectividad… y en el caso del uso de las tecnologías, ya no hablamos de una brecha digital por analfabetismo o por ausencia de tecnologías (que siguen exisitiendo), sino que debemos prestar atención a la desconexión del espacio físico con el digital, a la desconexión de los ciudadanos de los espacios físicos de sus ciudad y, por tanto, de una participación activa y visible en el espacio público.

    De ello hablaremos en Conversas nº4, La ciudad, y para hacerlo hemos entrevistado a diferentes personalidades vinculadas a la gestión urbana, la innovación social y el desarrollo tecnológico. Con sus opiniones intentamos acercarnos a un entendimiento de la ciudad que va más allá de adjetivos y que está directamente relacionada con las personas.

    “Las ciudades son ciudades si hay quien las habite, parte de la identidad de las ciudades depende de sus ciudadanos, pues son ellos quienes montan sus negocios, se mueven en ellas, realizan actividades de ocio, construyen sus casas… Son los ciudadanos quienes como habitantes, consumidores y productores le dan a la ciudad su razón de ser…”

    Continuará en Conversas nº4. La ciudad.

    Día 15 de enero disponible. ¡Permanezcan atentos!

  • ¿Existe la ciudad ideal?

    Conversas nº4 La ciudad
    Conversas nº4 La ciudad

    A lo largo de nuestras vidas vamos pasando por diferentes lugares, lugares dentro de las ciudades en las que habitamos, ciudades y países diferentes,e incluso lugares emocionales y generacionales.

    Es natural la idealización de algunos de esos lugares, lo cual no tiene por qué ser habitual.

    Durante siglos arquitectos y urbanistas han teorizado sobre la ciudad, han dibujado ciudades cuadrícula, zonas verdes, vías de comunicación, líneas de transporte subterráneas, super estructuras contenedores, etc. La ciudad también es tema de análisis y reflexión por parte de sociólogos y filósofos, éstos han defendido modelos donde los espacios públicos ganan protagonismo o lo contrario, han defendido la ciudad del peatón y la de la movilidad, la de la comunidad y la del individuo. Economistas, informáticos, artistas, escritores tampoco se han quedado fuera del debate sobre la ciudad y los modelos se han ido sucediendo: ciudades industriales, ciudades dormitorio, ciudades de reposo, ciudades sostenibles, ciudades creativas, ciudades inteligentes… ciudades de todo tipo que según quién y según el momento se han defendido como ideales.

    Pero todavía cabe la pregunta, ¿existe la ciudad ideal?

    No existe ese nivel ideal, lo que existe es una ciudad deseable; que es una ciudad que sea activa, que enfrenta los múltiples problemas que hoy en día tienen todas las ciudades. Lo que es deseable, más que una ciudad ideal es una ciudad habitable. Félix Manito

     

    ¿Existe la ciudad ideal? Pues es que no creo en las utopías, porque todas las utopías son unívocas y en cierto modo solo existe una utopía, ¿no? Y niega al resto de utopías posibles.En todo caso la ciudad ideal sería aquella que se consolida consensuadamente  y que responda a las necesidades de todos los ciudadanos.Paisaje Transversal

     

    Yo creo que depende de lo que cada uno sienta por ideal, por ejemplo, para mí Berlín no es la ciudad ideal, para otras personas sí. Depende de la personalidad, de lo que busques en la vida y en cada momento, de los gustos. Iván Marcos

    Yo creo que existen muchas ciudades ideales, cada persona tiene que buscar la que le sea más próxima a ese ideal. Las ciudades tienen muchas ciudades dentro, o sea, una ciudad no tiene porqué ser un único modelo, tiene muchos modelos dentro, unos más intensos, otros más tranquilos y eso cuando las ciudades son grandes puedes encontrar cual es el hábitat que a ti te gusta más.Juan Freire

     

    No existe. Porque, para mí, la ciudad ideal es la ciudad que imaginamos y el problema es que no la imaginamos. La sociedad, la ciudadanía no se ha puesto a reflexionar sobre ella, no tenemos una educación que nos empuje a reflexionar sobre cómo sería la ciudad ideal.Domenico di Siena

    Imaginémosla, tratemos de construir el lugar ideal que deseamos habitar.

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    Conversas n4 La Ciudad (el anuncio)

  • Dónde se cuentan las historias de la ciudad

    Dónde se cuentan las historias de la ciudad

    Las ciudades están vivas, cambian con el paso del tiempo, con los cambios sociales, políticos, económicos, tecnológicos, culturales y a su vez son generadoras de mudanzas en algunos de estos factores sociales, políticos, económicos, tecnológicos, culturales. Las propuestas de cambio, así como los análisis de éstos deben hacerse desde la particularidad de cada ciudad y desde sus necesidades específicas.

    Durante mucho tiempo los cronistas fueron considerados las únicas fuentes fidedignas de la historia local, durante muchos años a través de los cronistas se conocía lo que en la ciudad había pasado. Éstos compartían voz con las propias huellas que iban quedando grabadas: monumentos, placas nominativas, edificaciones, jardines… Los mandatarios de las ciudades intentaban (todavía lo hacen) dejar su impronta en la ciudad para pasar a la historia. Con este material, la historia de las ciudades se contaba a través de pocas voces muy subjetivas.

    Sin embargo las ciudades, como hemos dicho están vivas, y lo están porque están habitadas por gentes que también forman parte de la intrahistoria y de los cambios, bien porque los sufren, bien porque los provocan.

    Por tanto, una parte muy importante de la historia de las ciudades se cuenta de puertas adentro, en los salones de las casas, en las cocinas, en las partes traseras de los bares, en las reuniones informales, en los espacios no proyectados para ser contados ni contadores.

    Estas historias, cargadas de tantos sesgos como las otras,  ayudan a componer un collage de ciudad más completo y humano, no solo los intereses de quienes quieren pasar a la historia están visibles, sino que también están los de quienes quieren hacer su historia en estos lugares.

    Esta reflexión ha llevado a muchas ciudades a confiar una parte de su historia a los cronistas ciudadanos, a cronistas espontáneos, a cronistas oficiales, a crónicas monumento, a cronistas profesionales… lo cual se ha multiplicado con la aplicación de la tecnología al trabajo de contar la ciudad.

    Las aplicaciones tecnológicas para contar la ciudad se están poniendo muy de moda, son muchas las ciudades que ya cuentan con aplicaciones para ampliar la información de las guías a los turistas, para ofrecer contenidos extra e información útil sobre espectáculos, ofertas y exposiciones, para publicitar empresas locales, para construir bases de datos energéticas o de otro tipo…

    ¿Cómo conoces las ciudades? ¿Y cómo las cuentas?

    ¿Usas alguna aplicación ofrecida por la ciudad?