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	<title>Al pie de la foto</title>
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	<description>Letras, rese&#241;as, entrevistas y pies de foto</description>
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		<title>Peñíscola después de Jerusalém</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 15:23:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Autores lusófonos]]></category>
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		<category><![CDATA[Peñíscola]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cómo leer cambia los lugares Subir al castillo, dejar que la noche me encuentre en</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cómo leer cambia los lugares</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Subir al castillo, dejar que la noche me encuentre en la playa, comer un helado, bañarme bajo la luna, comprar uno o dos libros en la <a href="https://www.instagram.com/libreriaparisp/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">librería París</a>. En invierno lo llamaríamos rutina. En Peñíscola son rituales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta vez llegué con <em>Jerusalém</em>, de Gonçalo M. Tavares, en la maleta. La tercera novela de <em>O Reino</em>, la tetralogía con la que el escritor portugués explora distintas formas del mal. Como suele sucederme, el libro terminó infiltrándose en los lugares que visitaba y alterando mi manera de mirarlos. (<a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/asombroso-viaje-pomponio-flato-termas-astorga_129_13180474.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Como ya me pasó en la ruta romana de Astorga con Pomponio Flato</a>)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El castillo de Peñíscola guarda historias de cruzadas, templarios y del papa Luna. La visita guiada reconstruye ese pasado a través de un único personaje. Avanzamos por las estancias, la guía narra escenas y yo me sorprendo pensando que Tavares hace algo parecido en <em>Jerusalém</em>: construye la novela desde las personas que encarnan los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Pedro Martínez de Luna fue elegido papa durante el Cisma de Occidente. Cuando apenas le quedaban partidarios se refugió en Peñíscola. Siguió firmando documentos, nombrando cardenales y ejerciendo una autoridad que el mundo ya no reconocía. Nunca renunció», explica la guía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esas palabras aparece en mi cabeza, inevitablemente, Theodor Busbeck. No sé si el personaje se parece o no al Papa Luna, pero ambos viven encerrados en una certeza. Cada uno la suya. Hay algo profundamente literario en esa obstinación. La imagen del anciano rodeado de piedra y de mar, aislado del mundo, convencido de una verdad que ya casi nadie comparte. El papa Luna podría ser uno de los personajes de <em>Jerusalém</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guía añade otro detalle: con noventa años, Benedicto XIII retuvo durante siete horas a un emisario del papa de Roma para defender la legitimidad de su pontificado. Imagino ese discurso interminable, pronunciado primero para convencer a su interlocutor y después, quizá, para convencerse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Busbeck sostiene una idea inquietante: quien no busca a Dios está enfermo y debe ser tratado. Vista desde ahí, la obcecación del Papa Luna adquiere otro significado. En <em>Jerusalém</em> cuesta distinguir con claridad dónde termina todos tienen motivos y todos están locos. Los personajes viven atrapados en un trauma, una culpa o una obsesión. Todos son islas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También este castillo. Aunque ya no lo separe del continente una lengua de arena, sigue suspendido entre el mar y todo lo demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela funciona como un interruptor. De pronto dejo de mirar la fortaleza como un monumento y empiezo a verla como una sucesión de conflictos. Subo las escaleras intentando colocar el escudo como indica la guía. «Te atacarían por la derecha». El gesto dura apenas unos segundos, lo suficiente para imaginar el peso de aquello que habitó estas piedras: la violencia, la culpa, la necesidad de salvación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca había reparado en que casi todos los grandes edificios históricos se explican desde la violencia: la que motivó su construcción, la que ejercieron o aquella de la que pretendían protegerse. La belleza de las piedras superpuestas suele ocultar historias de barbarie. Busbeck habría recorrido este castillo buscando precisamente eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo que admiro especialmente en <em>Jerusalém</em>, y en toda la saga <em>O Reino</em>: el espacio que Tavares deja al lector. Sus novelas nunca clausuran el sentido. Obligan a completar las conexiones, a decidir quién está realmente cuerdo y quién no, a seguir pensando cuando ya se ha cerrado el libro. Quizá por eso la lectura acaba contaminando la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando termina la visita tengo la impresión de que la frontera entre ambos relatos se ha diluido. El castillo es el mismo de cada año, pero Tavares ha conseguido que lo lea de otra manera.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4192" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1-819x1024.png" alt="Castillo de peñíscola desde el agua en playa norte. Lele Sorribas - Alpiedelafoto.com" class="wp-image-4192" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1-819x1024.png 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1-240x300.png 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1-768x960.png 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1-1024x1280.png 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares1.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Castillo de peñíscola desde el agua en playa norte. Lele Sorribas &#8211; Alpiedelafoto.com</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4193" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2-819x1024.png" alt="Lengua de tierra que une el peñón del castillo de Peñíscola a la tierra. Lele Sorribas - Alpiedelafoto.com" class="wp-image-4193" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2-819x1024.png 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2-240x300.png 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2-768x960.png 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2-1024x1280.png 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares2.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Lengua de tierra que une el peñón del castillo de Peñíscola a la tierra. Lele Sorribas &#8211; Alpiedelafoto.com</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4195" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4-819x1024.png" alt="Torre del castillo de Peñíscola con vistas al mar. Lele Sorribas - Alpiedelafoto.com" class="wp-image-4195" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4-819x1024.png 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4-240x300.png 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4-768x960.png 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4-1024x1280.png 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares4.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Torre del castillo de Peñíscola con vistas al mar. Lele Sorribas &#8211; Alpiedelafoto.com</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4194" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3-819x1024.png" alt="Castillo de Peñíscola desde el mar en un día con oleaje. Playa norte. Lele Sorribas - Alpiedelafoto.com" class="wp-image-4194" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3-819x1024.png 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3-240x300.png 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3-768x960.png 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3-1024x1280.png 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/07/Peniscola-desde-Jerusalem-de-Goncalo-M-Tavares3.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Castillo de Peñíscola desde el mar en un día con oleaje. Playa norte. Lele Sorribas &#8211; Alpiedelafoto.com</figcaption></figure>
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		<title>Crónica sobre la ruta romana de Astorga en ileon</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 May 2026 09:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Astorga]]></category>
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		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo que leo siempre acaba colándose en mi vida. Esta vez de una manera especialmente</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Lo que leo siempre acaba colándose en mi vida. Esta vez de una manera especialmente redonda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El asombroso viaje de Pomponio Flato</em>, de Eduardo Mendoza, me ha acompañado estos días e inevitablemente me ha acompañado también a la <a href="https://turismoastorga.es/ruta-romana/">ruta romana de Astorga</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Astorga fue Asturica Augusta. Desde pequeñita me enseñaron aquello de «Bimilenaria ciudad de Astorga». Fue en aquellos inicios de su existencia capital del oro del noroeste. En ella se asentó la Legio X Gemina, después de luchar por el terreno contra los astures y cántabros que allí vivían. Mucho más de esta historia ha quedado grabada en el subsuelo con una precisión sorprendente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer el artículo completo <a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/asombroso-viaje-pomponio-flato-termas-astorga_129_13180474.html">en ileon: El asombroso viaje de Pomponio Flato en las termas de Astorga</a></p>
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		<title>Lo que no cambia: crónica de un regreso a Huesca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 14:16:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Huesca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Trece años, según se mire, son una eternidad o un suspiro. A mí, en trece</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Trece años, según se mire, son una eternidad o un suspiro. A mí, en trece años, me ha pasado una vida por encima y al periodismo, me consta que varias. Al cruzar las puertas del <strong><a href="https://congresoperiodismo.com/">Congreso de Periodismo de Huesca 2026</a></strong>, tuve la sensación de volver atrás. Supongo que una parte de mí buscaba <a href="https://alpiedelafoto.com/once-maneras-de-llegar-y-regresar-de-huesca/">reconectar con la ilusión de mis inicios</a> y la encontré de inmediato: mi esencia y la del Congreso siguen intactas. <a href="https://alpiedelafoto.com/manos-a-la-obra-periodistas-congreso-huesca/">De aquel 2013</a> también se mantienen las preocupaciones de la profesión y los riesgos, que apenas han cambiado de apellido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fiel a la vieja usanza, soy de tomar apuntes a mano, trato ahora de poner orden a las reflexiones y frases sueltas de la libreta para explicarte qué se cuece en un Congreso de Periodismo hecho por periodistas que ya lleva 27 ediciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El regreso a la esencia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington, habló con contundencia: <em>«Ir, ver y contar es más importante que nunca»</em>. En un mundo sobreestimulado, donde las verdades a medias conviven con la mentira deliberada, el periodista es el filtro necesario para hacer la realidad digerible. Pero el reto es colosal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde ese contexto global se dio paso a la mesa de periodismo local. Laura Alcalde (Radio Roselló), Alba Fité<strong> </strong>(Radio Sobrarbe) y Eva Defior (Grupo La Comarca) <strong>reivindicaron la proximidad no solo como una escuela para jóvenes, sino como un destino donde desarrollar una carrera plena o al que regresar en la madurez. En lo local, la prisa se queda fuera</strong>. Como apuntó con tino Aida Acitores (PACO Magazine): <em>«Vale la pena contarlo mejor que contarlo antes»</em>. <strong>El periodismo de cercanía no solo informa; dinamiza territorios, devuelve la autoestima a las comunidades y sirve de enlace imprescindible con la agenda nacional.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La mutación del envoltorio: del dato al «lore»</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el escenario ha mutado. La reflexión de Marina Enrich (WATIF) nos puso frente al espejo de las nuevas generaciones: <strong>un vídeo de tres minutos es una eternidad para el <em>scroll</em> de TikTok, pero un suspiro para quien busca profundidad. Habitamos la era del entusiasmo como norma.</strong> Y eso me hizo pensar: ¿el hecho de que el periodista se vuelva protagonista/influencer rompe la regla de oro de la objetividad? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy se habla de <em>lore</em>, de arcos narrativos y de clics emocionales para retener a una audiencia agotada por el ruido constante, <strong>se habla de storytelling para hablar de comunidad y de audiencias</strong>. En KLAB, explicaba Marcos García Merino, lo tienen claro: Trump es el rey de la visibilidad. Y yo lo escuchaba y me preguntaba: ¿es política o es puro espectáculo? Algo que ya había dejado intuir Cristina Olea en su intervención, explicando cómo era trabajar al ritmo de titulares. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es innegable que convivimos con ese frenetismo, algo a la par intrínseco a un modelo de periodismo que exige ritmo y velocidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a ese modelo, el Congreso ofreció <strong>el contrapunto del formato documental</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aldara Diéguez, tras su podcast sobre Meloni, confesó haber aprendido que los grandes formatos exigen paciencia, no es la misma industria la de los medios que la de las productoras y plataformas. Por su parte, Izaskun Pérez (eldiario.es) expuso el difícil encaje de estos proyectos en las redacciones con el ritmo voraz del día a día, mientras que Tomás Ocaña<strong> </strong>(<em>showrunner</em> de documentales) resumió las «siete bolas de dragón» que necesita una historia para ser documental: giros, atracción, personajes, relevancia, acceso a fuentes, archivo y narrativa. <strong>Todos coincidieron en destacar también la importancia del punto de vista. Para mí, el gran aliado del periodista.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese instante recordé que, hace trece años, se presentaba aquí una editorial de libros de reportajes, Ecícero, si no recuerdo mal. La idea sigue siendo la misma: madurar las historias con los mismos ingredientes con los que se construye una comunidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y me dejo muchos temas fuera, porque también se habló del papel del periodista en las guerras, de la responsabilidad, del periodismo de investigación, de bulos, de Inteligencia Artificial. Todo para llegar a la conclusión de que en cualquiera de los casos, <strong>el mejor periodismo posible siempre está hecho con personas</strong>, como se encargó de recalcar al inicio del Congreso la presidenta de la Asociación de la Prensa de Aragón, Isabel Poncela.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El refugio de la fidelidad</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El cierre fue un cara a cara entre Ignacio Escolar (eldiario.es) y Jan Martínez Ahrens (El País). Tras debatir sobre algoritmos y crispación, la solución que proponen ambas cabeceras es volver a conectar y basar el modelo de negocio en los suscriptores. Según el director de El País, que<em> </em>fue tajante en ello: el SEO no es la prioridad absoluta. La prioridad es la fidelidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y me quedé con las ganas (por falta de tiempo) de hacerles una pregunta: <em>¿cuál es la línea o el límite que se debería marcar en las reglas de estilo para poder trabajar redes sociales, contenido SEO y formatos menos periodísticos para la captación de suscriptores y para el acercamiento a nuevos lectores?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la respuesta resida en lo que NO ha cambiado en estos catorce años, ni en los siglos anteriores: la obligación de narrar desde la verdad para obligar al lector a pensar. El formato puede ser un vídeo vertical o un documental de plataforma, pero la ética debe seguir siendo el ancla para no naufragar en el ruido.</p>
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		<title>Escribir para hacer habitable el silencio. Sobre Luciérnaga, de Natalia Litvinova</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 14:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los desastres que se quedan latentes, esos con los que la gente convive con la</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Los desastres que se quedan latentes, esos con los que la gente convive con la naturalidad de lo cotidiano, me vuelan la cabeza. Chernóbil es uno de ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año pasado leí <strong>Voces de Chernóbil</strong>, de Svetlana Aleksiévic, y aquellas voces me persiguen y me han llevado hasta <em>Luciérnaga</em>, de Natalia Litvinova.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ambas lecturas puedo decir lo mismo: lo que más me impresiona es la belleza del horror. La capacidad de encontrar algo poético en lo putrefacto. La manzana más hermosa, la mejor cosecha de patatas, el agua más transparente… y la amenaza invisible que encierran<strong>. </strong>La muerte es real.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Luciérnaga</strong> no es solo la historia de una mujer que nace el mismo año que la explosión de Chernóbil. Es la memoria de tres generaciones atravesadas por algo que no se ve y de lo que no siempre se habla. Luciérnaga, como la radiación, es eso que está ahí aunque nadie lo nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Natalia Litvinova construye un relato familiar delicado y feroz a la vez. Un relato que es a la vez hechos históricos y álbum de familia. La infancia, marcada como todas por la inocencia que trata de completar aquello que los mayores solo explican a medias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Cuando era niña creía que por las noches la radiación salía de mí e iluminaba el cuarto como una pequeña lámpara.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa imagen es una excelente muestra de la poesía que encierra su título.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me encanta cómo convierte las emociones en algo tan visual como unas manchas en la nieve.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“La nieve se volvía sucia. Las enormes manchas grises que dejaban nuestras alfombras me producían una tristeza que no era capaz de explicar.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, ante todo, a pesar del silencio que la rodea, se nutre de la necesidad de contar, de revivir la memoria. Escribir se convierte en el acto necesario para que el silencio sea habitable. Por eso también usa el realismo mágico para traer de vuelta lo que nadie le ha llegado a contar nunca, lo que su madre calla y su abuela se llevó al pantano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luciérnaga (editorial Lumen) es un libro luminoso, no cegador. Es un texto plagado de poesía, porque Natalia es poeta. <a href="https://alpiedelafoto.com/no-lei-por-valentia-lei-por-deseo-manana-de-olalla-castro/">Una vez más, llego a las poetas a través de su prosa.</a></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-2 is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4150" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/02/Luciernaga-de-Natalia-Litvinova-alpiedelafoto2.jpg" alt="" class="wp-image-4150"/></figure>



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		<title>No leí por valentía, leí por deseo. «Mañana», de Olalla Castro.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 11:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Casi abandono, casi.Una madre pasando por el duelo de una hija. Nada más empezar. Sin</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Casi abandono, casi.<br>Una madre pasando por el duelo de una hija. Nada más empezar. Sin anestesia. “Una hija es como un miembro fantasma que nunca te deja de picar”, cita. Ahí ya me dolía todo. La voz de la protagonista seguía escarbando y cada una de sus frases se queda vibrando en algún sitio incómodo del cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguí leyendo. Seguí con esa sensación de estar entrando en un lugar donde no sabes si deberías quedarte. Y casi lo vuelvo a dejar. Entré en la historia de otra mujer. Otra vida. Un matrimonio concertado y el maltrato en el lugar de la decepción. La descripción de la violencia no es macabra, pasaría por la normalidad incluso. Hay rebeldía en este personaje, pero también aceptación. La salida parece inviable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, continué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No por valentía ni por disciplina lectora. Continué porque me obsesionan las palabras. El efecto que tienen. El modo en que el lenguaje puede sostenernos o hundirnos. La capacidad que tenemos para comunicarnos de tantas maneras. Continué porque la esperanza en esta historia está en el lenguaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque suene ingenuo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mañana</em> es un libro fácil de leer, difícil de transitar. No ofrece un consuelo rápido. Olalla Castro escribe desde un lugar muy profundo. En muchos momentos me he preguntado cómo se sobrevive a escribir algo así, cómo no te rompes del todo al ponerte las voces y los silencios de esos personajes. Después descubro las chispas de belleza y los destellos breves que van ganando espacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También está el deseo. Hay algo muy poderoso en cómo el deseo busca surgir incluso en situaciones límite. Sí, también seguí por el deseo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Mañana” es la primera novela de Olalla Castro, poeta y ensayista. <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20250604/olalla-castro-escritora-manana-queria-118174737">En una entrevista, Olalla describe su poesía antes de Mañana como oscura</a>. No he leído su poesía. Siempre llego a las poetas a través de su prosa.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4144" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4144" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40-819x1024.jpg 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40-240x300.jpg 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40-768x960.jpg 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40-1024x1280.jpg 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/manana-olalla-castro-alpiedelafoto40.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



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		<title>Es la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 17:28:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Encontré el libro en el trastero de la casa nueva. Los antiguos inquilinos habían dejado</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Encontré el libro en el trastero de la casa nueva. Los antiguos inquilinos habían dejado algunas cajas olvidadas, restos de otra vida. Se lo enseñé: <em>¡Mira!</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cogió, lo miró: <em>¿No lo has leído?</em>, preguntó poco convencido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa fue la señal definitiva. Tenía que leerlo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Había leído fragmentos en el instituto. ¿O fue en la universidad?. Nunca entero. La película siempre me dio miedo y, aun así, muchas mañanas amanezco con su banda sonora en la cabeza y la utilizo de base para cantar lo que voy haciendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acabo de cerrar el libro y estoy esperando a que me lo vuelva a preguntar. Le diré: <em>sí, ahora sí</em>. Y sentenciaré: <strong>La historia interminable es la vida</strong>.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">No dejaré de sostener el libro entre mis manos, mientras, con más calma, le explicaré que el viaje de Atreyu me ha fascinado. Que se lo quiero leer a las niñas. También confesaré, acariciando el lomo, que Bastián me ha caído mal durante casi todo el libro. Y buscaré su comprensión cuando añada: <em>Creo que me ha incomodado reconocerme en algunas de sus actitudes</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le leeré, ya que lo tengo entre las manos, las frases que podría tatuarme o usar para bordar una camiseta. Por último, y solo después de explicarle con detalle pasajes enteros, le diré que <strong>incluso entre toda esa fantasía, está la vida: la aceptación, el valor, el peso de los deseos… y el amor.</strong></p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4130" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4130" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33-819x1024.png 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33-240x300.png 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33-768x960.png 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33-1024x1280.png 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/lahistoriainterminable-alpiedelafoto33.webp 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



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		<title>Leer a Keum Suk Gendry-Kim para mirar mejor el mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 14:46:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No conozco mucho de la historia de Corea. Apenas retazos recogidos aquí y allá en</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No conozco mucho de la historia de Corea. Apenas retazos recogidos aquí y allá en los libros: El camino más corto, Dentro del secreto, Hierba. Fue este último el que me llevó hasta <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/399086-libro-mi-amigo-kim-jong-un-9788419940667?srsltid=AfmBOooJy_sr4Pq3Cr3DSakENqGBB1NwztnCMiYH7cn59qkLmY7aw7zE">Mi amigo Kim Jong-Un (Reservoir Books)</a>. Fue <a href="https://alpiedelafoto.com/hierba-una-brizna/">con Hierba que conocí a su autora e ilustradora: Keum Suk Gendry-Kim</a>, que me ha conquistado por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo bien la sensación al leer Dentro del secreto, de <a href="https://www.instagram.com/joseluispeixoto/">José Luís Peixoto</a>. Me dejó perpleja. De verdad me costaba creer que un lugar así existiera. Pensaba en Corea del Norte y la cabeza me daba vueltas, como cuando repites una palabra demasiadas veces y acaba perdiendo el sentido. Me parecía el argumento de una película sobre un experimento social llevado al extremo. Pero el experimento es real. Quizá la única forma de mantener el orden mundial sea observarlo desde la barrera: intentar comprender, o cerrar los ojos y seguir con lo nuestro. Ninguna de las dos opciones resulta sencilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Keum Suk Gendry-Kim logra dibujar precisamente esa posición incómoda. Y lo hace desde un lugar aún más incómodo: viviendo cerca de la frontera, con el ruido de las bombas que llega hasta su cocina, su habitación, hasta el lugar donde pasea con sus perros. La amenaza no es abstracta ni lejana, la amenaza forma parte de su paisaje diario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Mi amigo Kim Jong Un, la autora no cae en la caricatura ni en el juicio fácil. La búsqueda de información es compleja. ¿Cómo se verifican fuentes que no existen, que están muertas o que no quieren hablar? Desde el punto de vista periodístico es todo un compendio práctico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me fascina cómo sus trazos hablan, cómo el dibujo sostiene lo que las palabras no siempre alcanzan. Su experiencia personal funciona como un puente que me permite conectar con un significado que antes me resultaba incomprensible. No habla de ideas abstractas, habla de personas, habla con personas. Todas tienen sus motivos, sus razones, sus miedos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uso del color turquesa marca escenas, separa planos, determina puntos de vista. Es una elección que no es solo estética, sino narrativa. Cuando aborda la historia de las dos Coreas, tan ajena para mí, lo hace de una manera casi pedagógica sin ser didáctica. Siento como si me invitara a observar qué ocurre cuando se elige la pastilla azul o la roja y aun así me mostrara el yin y el yang que hay en ambas opciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro me ha parecido una lectura necesaria para comprender que las palabras, de tanto repetirlas, a veces se vacían, pero no por ello pierden lo que quieren decir. Una lectura para recordar que detrás de los conceptos frontera, enemigo, régimen, amenaza, hay vidas concretas. Y, sobre todo, para aprender a mirar el mundo con ojos extrañados, sin convicciones tan rígidas que impidan avanzar.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4117" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto27-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4117"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4119" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto26-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4119"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4116" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto25-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4116"/></figure>
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		<title>Un libro breve, delicado y necesario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 14:17:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay libros que mezclan la memoria de quien escribe con la memoria de quien lee.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay libros que mezclan la memoria de quien escribe con la memoria de quien lee. No se limitan a contar una historia, la terminan de construir en el acto íntimo de la lectura, con las voces de fondo, con la forma en la que sujetamos el libro, con el lugar físico y emocional desde el que lo abrimos. Libros que se cosen a nuestra experiencia sin pedir permiso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hilos perdidos, de <strong><a href="https://www.instagram.com/julianadelaurel/?hl=es">Juliana Muñoz Toro</a></strong>, es uno de esos libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La autora, escritora colombiana, según leo en las contras de sus libros, <a href="https://julianamunoztoro.wordpress.com/">hace literatura de lo cotidiano y de la intimidad</a>. En esta obra se sitúa a medio camino entre la novela breve, la memoria y el texto poético, aborda la figura de la madre y su progresiva pérdida de la memoria a través del bordado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narradora reconstruye la memoria materna siguiendo los hilos, los nudos, las telas. El bordado se convierte así en un lenguaje alternativo, una forma de decir lo que no siempre puede nombrarse o recordarse de otra forma. Cada puntada guarda una historia, cada hilo conecta tiempos. A través de este gesto, pasar el hilo de un lado a otro de la tela, la autora propone una manera de resistir al olvido y de sostener el recuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo también bordo. Y leo. Y quizá por eso el libro me ha atravesado con una delicadeza especial. Me ha parecido tan hermoso y tan tierno que, por momentos, me he perdido en mis propios recuerdos: en las manos que aprendieron antes que yo, en los objetos que sobreviven a quienes los usaron, en esa transmisión silenciosa que no siempre pasa por las palabras. Por momentos, también, me he detenido en esas sentencias mínimas y luminosas sobre el sentido de los hilos, los nudos y las pérdidas. Frases que se quedan.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4112" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22.png" alt="" class="wp-image-4112" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4111" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21.png" alt="" class="wp-image-4111" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Frse subrayada del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4110" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20.png" alt="" class="wp-image-4110" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Bordo porque amo, del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">La historia que propone Los hilos perdidos es dura. Habla de enfermedad, de deterioro, de ausencia, pero está construida de una forma casi onírica, fragmentaria, como funciona la memoria cuando intenta aferrarse a algo que se escapa. No hay un relato lineal ni una cronología cerrada. Hay imágenes, sensaciones, gestos que vuelven. Y en esa estructura quebrada hay una verdad emocional muy poderosa. La reivindicación también de un saber históricamente femenino y doméstico como forma de escritura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hilos perdidos se ha convertido en mi libro-costura, con el que acaba 2025 y empezaba 2026. en este cambio de año. Recomendadísimo.</p>
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		<title>Yo también fui un mapa: volver a Budapest, de Chico Buarque</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jan 2026 13:54:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Lusofonía]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace unas semanas terminé de releer Budapest (Budapeste, título original, 2003), de Chico Buarque.Yo, que</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hace unas semanas terminé de releer <strong>Budapest</strong> (<em>Budapeste</em>, título original, 2003), de Chico Buarque.<br>Yo, que no releía libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chico Buarque: músico, dramaturgo y escritor brasileño. A él llegué primero por la música. <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=RhLJFYwutUs">Valsinha</a></em> en bucle. <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=lkH0nPiF7mE">Ópera do Malandro</a></em> en bucle. Después descubrí que, además de contar historias cantadas, también las escribía. Y así fue como <em>Budapeste</em> se cruzó conmigo en una librería de barrio en Lisboa, uno de esos días en los que caminaba perdida en todos los sentidos. Seguramente llevaba su música en el mp3.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me costó empezar a leerlo. Recuerdo que me costaba concentrarme y quedarme quieta en un texto. Hasta que encontré mi rincón mágico en Cais do Sodré. Allí pasé tardes enteras esperando el último barco hacia la otra orilla del Tajo, esperando también que un día mi teléfono sonara para quedarme. No sonó. Me mudé a Oporto y terminé <em>Budapest</em> en la habitación de un piso compartido en el que no duré ni dos meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora te cuento el argumento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante un viaje de trabajo, una escala imprevista lleva a José Costa, escritor fantasma que redacta artículos, discursos y libros para otros, a Budapest. La ciudad lo deslumbra de inmediato, pero es sobre todo el idioma húngaro, opaco, ajeno, casi indescifrable, lo que se le queda adherido como una obsesión. De regreso a Brasil retoma su vida: está casado con Vanda, una periodista ambiciosa, y trabaja en una agencia de escritura anónima. Tiene éxito, pero siempre en la sombra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Budapest no lo suelta. Decide volver, aprender la lengua magiar, quedarse. Allí inicia una relación con Kriska, su profesora de húngaro, y comienza una segunda vida paralela, tan real como la primera y, probablemente, más verdadera. Poco a poco, José Costa se desplaza: de lengua, de ciudad, de identidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la novela es un juego de espejos: quien escribe y quien firma, el éxito y el anonimato, la pertenencia y el desarraigo. Pero también es una reflexión sobre cómo la lengua nos define, nos limita y nos reinventa. Sobre qué ocurre cuando empezamos a pensar y a escribir en un idioma que no es el nuestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto la primera vez como la segunda, me fascinó su relación con las palabras y con las lenguas. En la primera lectura eso fue lo que me sostuvo, aunque la atmósfera de José Costa y la mía propia se me hicieran asfixiantes. Yo también estaba en un momento de cambio y la incertidumbre, entonces, no me sentaba bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta segunda vez, lo he leído con más aire alrededor. He disfrutado todas sus capas. Pero he vuelto a quedarme prendada de ese juego con los idiomas y de frases como esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No me aburría caminar así en un mapa, quizá porque siempre tuve la vaga sensación de ser yo también el mapa de una persona.” (<em>Budapest</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo me queda añadir una recomendación sencilla y honesta:<br><strong>escucha a Chico y lee a Chico.</strong></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-7 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4101" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto27-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4101"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4102" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-819x1024.webp" alt="" class="wp-image-4102" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-819x1024.webp 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-240x300.webp 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-768x960.webp 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-1024x1280.webp 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26.webp 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4103" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-819x1024.webp" alt="" class="wp-image-4103" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-819x1024.webp 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-240x300.webp 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-768x960.webp 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-1024x1280.webp 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25.webp 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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		<title>Entrevista: “Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido.”, Hugo Gonçalves sobre su novela Revolución.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Nov 2025 18:27:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal ao pé]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El jueves 6 de noviembre, me perdí la presentación que Hugo Gonçalves hizo de su</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>El jueves 6 de noviembre, me perdí la presentación que Hugo Gonçalves hizo de su libro <a href="https://librosdelasteroide.com/libro/revolucion">Revolución (Libros del Asteroide)</a> en la librería La Central en Barcelona. A sabiendas de que no se repetiría, le pedí poder hablar con él un ratito, todo y que en los últimos días lo han entrevistado casi todos los medios de referencia (<a href="https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/novela/20251119/hugo-goncalves-logra-pequeno-gran-milagro-literario-revolucion-claveles/1003744014621_0.html">El Cultural</a>, <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/libros/20251110/hugo-goncalves-critica-libro-revolucion-123301889">El Periódico</a>, <a href="https://www.larazon.es/cultura/hugo-goncalves-hoy-politica-oficio-conseguir-que-personas-sientan-miedo_2025111169122f58de224c6cdd45a061.html">La razón</a>, <a href="https://www.rtve.es/play/audios/el-ojo-critico/ojo-critico-revolucion-hugo-goncalves/16804625/">El ojo crítico</a> o <a href="https://www.clarin.com/cultura/hugo-goncalves-autor-revolucao-redes-sociales-fabricas-miedo-rabia_0_pFSDAFEIzn.html">Clarín</a>). </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tenía <a href="https://alpiedelafoto.com/mas-que-claveles-revolucion-libro-de-hugo-goncalves/">la reseña de su libro hecha</a>, leí todas las entrevistas, y aún así, qué gusto conversar con un autor sobre su obra.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En mi búsqueda de información más personal sobre él vi que había vivido en España durante algún tiempo, di por hecho que su estancia por aquí habría empezado con un Erasmus. Tal vez, quería yo encontrar un paralelismo con la frontera como espejo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En realidad, Hugo estuvo como corresponsal en Madrid durante casi 4 años.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tras la aclaración, arrancamos la entrevista:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>No sé si en esa estancia en España, tuviste la misma sensación que yo cuando estuve de Erasmus. Sentí que descubría un país maravilloso del que conocía muy poco. ¿Crees que todavía hay este desconocimiento de un lado y otro?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Es curioso porque este fue un tema recurrente en mi viaje ahora a Madrid y Barcelona con Libros del Asteroide.  El desconocimiento hoy es mucho menor que el que había hace 20 o 30 años. Tenemos el Erasmus, como tú dices; la Unión Europea; hay muchos españoles viviendo en Lisboa; muchos portugueses en Barcelona o Madrid… No obstante, sí existió ese desconocimiento, mucho más grande del que cabría esperar para dos países que no solo ocupan el mismo espacio geográfico como también cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo repetí esto varias veces. En una conversación, con un amigo portugués que vive en Madrid, estábamos comiendo unas tapas y le decía que muchas veces los españoles se sorprenden cuando van a Portugal y hablan conmigo sobre la cultura portuguesa que ven tan próxima. Y él me decía que es cierto, que los portugueses tenemos la ilusión con Brasil de que existe una proximidad y los españoles con América del Sur, es la lengua común. <strong>Pero me atrevería a decir que un español tiene culturalmente más que ver con un portugués que con un argentino o un chileno. Hay una matriz cultural, religiosa, histórica.</strong> Viví en Brasil y vi eso también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También encontré muy curioso que <strong>los lectores de Revolución en España, que ya lo habían leído, decían todos: “¡ah! esto podría ser una historia española</strong>. Podría tratarse de una familia española. Es decir, quitando el aspecto político de la revolución, por los personajes, los dilemas, la idiosincrasia de aquella madre, de esos hermanos, de la derecha, de la izquierda y de lo que yo conozco de España, de hecho, podría ser una historia española también. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele- </strong>El libro se centra en el periodo posterior al golpe del 25 de abril, el llamado PREC (Proceso Revolucionario en Curso) que quizás es menos conocido porque la Revolución de los Claveles está muy romanizada en España.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>El 25 de abril es un golpe militar que quería: primero, derribar una dictadura con casi medio siglo de vida; segundo, acabar con una guerra colonial; tres, abrir el camino para la construcción de un régimen democrátivo. Eran las 3Ds: democratizar, desarrollar, descolonizar. Pero lo más bonito era derribar una dictadura, que a lo largo de sus 48 años no tuvo una lucha armada, no hubo tentativas de golpe o fueron fácilmente alejadas. Con una población muy domesticada, por así decirlo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, eso tiene un mérito tremendo, pero después viene el proceso de construcción de la democracia que es lo más difícil. Y digo siempre esto, <strong>tenemos la democracia como algo garantizado, vivimos con ella de la mañana a la noche, disfrutamos de todas las conquistas, del servicio de salud, de la educación pública, de la prensa libre, de los tribunales… son cosas que ni pensamos que en la dictadura no funcionaran. Nos olvidamos de eso.</strong> Muchas veces el pensar en la dictadura se queda en que no se podía hablar lo que se quería, no se podía votar y no tenías tantos derechos. Pero era más que eso, es la concepción de una sociedad que va más allá del derecho al voto, de escoger y de hablar,. Porque la libertad depende de otros derechos, depende del derecho a la educación, depende del derecho a la justicia. Y eso es muy difícil de construir. Ese proceso, en un país que acababa de hacer una revolución y que no estaba preparado, es una hazaña increíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Se nota en su respuesta que es algo que ha explicado ya unas cuantas veces, se nota también la base documental que lleva encima y es agradable escucharlo. Mientras pienso en que detrás del libro puede haber un componente de querer explicar este periodo, me responde con lo contrario:</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-8 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" data-id="4086" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/11/23-240x300.png" alt="" class="wp-image-4086"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" data-id="4087" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/11/22-240x300.png" alt="" class="wp-image-4087"/></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Cuando escribí este libro, <strong>no hago activismo, no soy un divulgador de la historia. No estaba pensando en nada o pensando que era necesario hacer, aclarar, mostrar.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que <strong>es muy normal que se romanticen las revoluciones, especialmente la revolución portuguesa del 25 de abril, porque al contrario de otras como la Cubana o la de Irán, no fue sanguinaria.</strong> Y también es necesario que haya fechas que, de alguna manera, puedan mostrar a las personas esperanza. La esperanza es algo muy importante en la política y en la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí como escritor lo que me fascinó, y sé que es muy difícil hablar de este libro sin hablar de política, <strong>lo que me interesa es la historia de estos personajes en este periodo menos conocido, incluso entre los portugueses y que está muy cristalizado por los filtros políticos de cada uno. Detrás hay un manantial dramático tremendo</strong>, un país con un cambio enorme, las familias descomponiéndose por causas políticas, con una sed y un hambre tremendas de novedad y de progreso. De repente, las personas se podían besar en la calle. Y te pongo un ejemplo, al mismo tiempo también con el sufrimiento las cosas también se vuelven caricaturas. Los dos libros, que durante meses se disputaron el top de los libros más vendidos en Portugal en 1974, eran “La empresa en la Unión Soviética” y “Emmanuelle”, que era un libro erótico. Es decir, las personas querían saber sobre las empresas en la Unión Soviética por la idea de la colectivización y los derechos de los trabajadores, pero también sobre erotismo y sexo. Me parece un ejemplo delicioso. Las personas vivían intensamente. Había esperanza y había miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>En España, las nuevas generaciones están diluyendo esta historia más reciente o olvidándola. ¿También sucede en Portugal?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Sí, sé de qué hablas, he visto un estudio de opinión hecho en España sobre los jóvenes y entrevistas donde decían que necesitamos una guerra civil o un tiempo de dictadura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tengo un lado civilizado que me dice que es desconocimiento y tenemos que informar y mostrar a esas personas por qué era peor vivir en esa época. No es una cuestión ideológica, de izquierdas o de derechas, es una cuestión de facto: el número de analfabetos, la pobreza, los derechos de las mujeres…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es inconmensurable el desarrollo de España y Portugal en los últimos 50 años. En ningún momento de la historia de España o Portugal ha sucedido algo semejante. España puede haber tenido colonias en América del Sur, Portugal en Brasil y África, pero la vida de un portugués común o de un español común en 1500 y en 1600 era la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, mi primer impulso es que tenemos que explicar, sentarnos, conversar y mostrar testimonios de abuelos y abuelas que vivieron eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi segunda tentación es ser un poco más bruto y decir: ¿crees que debe haber una guerra civil?, entonces vas tú el primero a combatir en la línea del frente. ¿Te gustaría que hubiera una dictadura? Hacemos una especie de parque temático que reproduce la vida en una aldea de España o Portugal en los años 40 y tú vas para allí con tu familia a vivir a experimentar qué es vivir en una dictadura. Después hablamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, tengo un lado menos simpático que cree que debía haber una terapia de choque.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele:</strong> Tengo curiosidad por saber cómo fue la elección de Revolución para España.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Fue porque Luis, que es el editor de Libros del Asteroide, que es un editor extraordinario y tiene muy buen ojo para encontrar libros, había oído hablar del libro a través de una traductora portuguesa y se lo aconsejó. Después vio a mi editora portuguesa de Penguin Random House también hablar sobre el libro y pidió un ejemplar. Felizmente él es gallego y lo pudo leer en portugués. Tuve suerte en ese aspecto. Le gustó y apostó por él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y por suerte también, <strong>estoy muy contento porque tengo una relación emocional con España.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Aquí salió eso que yo quería ver como paralelismo, esa conexión que hay entre españoles y portugueses cuando se conocen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ver mi obra publicada en España es una gran felicidad, tanto por la semejanza de la que ya hablamos como porque Libros del Asteroide es una editorial increíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>¿Entonces, ya tenemos algún título más en cola?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves:</strong> -Se ríe un poco y responde- Creo que primero necesitan ver cómo funciona este libro en España. ¿No crees? Tiene todo el sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>Sí, tienes razón.&nbsp;En la reseña que hice sobre Revolución, escribí: es realmente interesante ver cómo el desarrollo del libro va modulándose, mostrando primero unos personajes conducidos por su posicionamiento político y como posteriormente, son sus decisiones las que les llevan por un camino o por otro. Vi en el desarrollo de libro un punto de inflexión con ese cambio, ¿fue consciente? ¿tal vez porque en la realidad también fue así?…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Pues mira, no fue una cosa consciente. Pero creo que la literatura, de alguna forma, es una forma de arrancar la máscara de la realidad, de aquello que queda por debajo y que no somos capaces de ver a primera vista. Yo, como lector, a lo largo de toda mi vida me he encontrado con párrafos en los que alguien decía de una forma articulada y clara y muchas veces bella algo que yo había sentido, pero ni siquiera había sido capaz de entender bien. <strong>Creo que la literatura sirve también para eso, para sentir que hay una proximidad en esta experiencia de estar vivo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En los grandes momentos de la historia, esos de gran turbulencia o en los personales, el ser humano no suele tener la capacidad o la sensatez para percibir lo que está sucediendo. solo se da cuenta más tarde.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida es un poco así.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas cosas que me he dado cuenta sobre mi vida sucedieron más tarde de lo que me hubiera gustado, pero la verdad es que no tenemos esa capacidad para entender, necesitamos un proceso y creo que eso es lo que también sucedió en aquella altura. <strong>Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido.</strong> Ese fue, de hecho, uno de los grandes y terribles triunfos de la dictadura, reducir la capacidad mental de las personas y su espíritu crítico. Con la revolución entraron en una forma de existencia que no sabían ni nombrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te pongo un ejemplo: en un documental sobre migrantes portugueses, uno de ellos que había ido a Francia a trabajar en una fábrica, al final del mes le pagaron las horas extraordinarias y él no conseguía entender ese concepto. Durante toda su vida, había trabajado en el campo y el patrón le daba ropa o le ponía un plato de comida, pero no había ni horas ni tiempo. Es como si viene alguien a explicarme a mí física cuántica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es cierto, no es activismo político lo que hace Hugo, es algo más primordial, poner en valor los derechos adquiridos. Y continua:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Vuelvo atrás un poco. Para preguntar a las personas que piensan que se vivía mejor en el tiempo de la dictadura, ¿por qué entre 1965 y 1974 salieron de Portugal más de un millón de personas para irse a Francia o a Suiza a trabajar? Son niveles de migración brutales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, cuando las personas hoy son muy críticas en relación a los excesos que se cometieron, las injusticias… y lo hacen desde la distancia, lo hacen desde un lugar muy confortable. La verdad es que pensar que esas personas, en 1974 y 1975 podrían tener la sensatez o el equilibrio que hoy tenemos mirando hacia la historia, sería no conocer la naturaleza humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>Una cosa que me ha encantado, son los personajes, las mujeres del relato. Maria Luisa puede ser muy atractiva para ti como escritor, pero Pureza… me parece tan compleja de retratar… ¿Cómo construyes estos personajes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Para mí, era muy importante escribir personajes femeninos porque vengo de un universo muy masculino y para mí, era importante escribirlas en la revolución por la condición de la mujer antes del 25 de abril.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No solo me refiero al punto de vista político, del activista que quiere reflexionar sobre la condición de la mujer, sino porque donde hay opresión y donde hay conflicto, también hay dramaturgia. Por tanto, desde el punto de vista literario era muy interesante explorar esto.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es verdad lo que dices, es decir, personajes como Maria Luísa o incluso Frederico, suelo decir que son dos personas que, si nos encontráramos en una fiesta, serían personas con las que nos gustaría conversar. Es decir, son personas cautivadoras incluso con sus defectos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pureza era el desafío mayor. Por su personalidad, por sus ideales. Era precisamente eso lo que yo quería hacer. Yo quería mostrar que, muy rara vez, las personas son solo buenas o malas. Eso no existe, salvo en las películas de James Bond. Y creo que la construcción literaria es exactamente eso, es hablar de los matices y las complejidades del espíritu humano. Y para mí, mientras que el proceso de Maria Luísa y Frederico, que son mucho más histriónicos y explosivos, sin ser fáciles de construir, es más fácil mantener al lector. <strong>Pureza me dio un enorme placer exactamente por eso, por estar más alejada de mi experiencia. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Todos los personajes están aprendiendo a vivir con la libertad, aprendiendo a decidir qué van a hacer con la libertad, qué representa ser libres, cada uno de ellos toma una decisión diferente. </strong>En el caso de Pureza, para mí, el recorrido, siendo el menos espectacular, fue uno de los más gratificantes, porque el proceso de Pureza es un proceso súper íntimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele:</strong> Hablando de personajes, otro que también me pareció muy interesante en sí mismo y por su intervención en la historia, es el periodista, Ricardo Walker. ¿Es el periodista que te hubiera gustado ser? ¿Existió?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>No existe, no. Debe estar basado en personas que conocí, sobre las que leí, pero en nadie real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no sé, obviamente yo formo parte de una generación que aún conoció a los periodistas de la vieja guardia, románticos, que tenían un ideal entre la bohemia y la causa, por así decirlo. Y yo quería explorar un poco esa figura un tanto mitificada. Alguien que casi pudiera funcionar como un coro griego, es decir, alguien que tenía una distancia de la realidad. Era un periodista extranjero que tenía un pie en Portugal porque su madre era portuguesa. No era completamente ajeno a la realidad, había vivido en Portugal hasta los 17 años y ese personaje, me permitía tener a alguien más mordaz, alguien con una experiencia de vida mucho mayor que cualquiera de los hermanos, que podía funcionar con una mirada más amplia, porque no estaba comprometido con la revolución, ni estaba metido en el ojo del huracán, como los hermanos de la familia Storm. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele:</strong> Leí en una entrevista que explicabas que preferías no ser muy descriptivo en las descripciones de torturas, los ejemplos que ponías eran muy visuales. ¿Cuál es la influencia de tu profesión como guionista* en tu escritura? </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>(*Ahora está en Netflix, Rabo de Peixe, serie de la cual es guionista)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Si la tiene, es a un nivel inconsciente. Yo fui novelista mucho antes de ser guionista. Ya había escrito varias novelas antes de empezar a escribir guiones. <strong>Me gusta mucho escribir guiones, es un ejercicio bastante diferente. No es como escribir una novela. </strong>Y, por lo tanto, si hay un nivel inconsciente, es de la misma forma que cuando escribo un guión, este estará influenciado por la forma en que escribo una novela. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día también me preguntaban, es una pregunta que siempre me hacen, por ser periodista. Entiendo que la hagan, pero hace 10 años que no soy periodista… “Tu escritura es como si…” Como si yo hubiera aprendido a escribir como periodista y de repente escribiera novelas de acuerdo con ese lenguaje. Siendo que los periodistas escriben de maneras completamente distintas. Yo puedo ser un periodista que escribe una noticia del día o puedo ser como Enric Gonzalez que escribe crónicas literarias sobre su vida en Nueva York o en Roma. Hemingway fue periodista y novelista. Cardoso Pires, que es un escritor portugués, fue periodista y novelista. Yo soy, cuando escribo una novela, un novelista. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si lees mis otros libros, antes de empezar a ser guionista, si lees “Enquanto Lisbo arde, o Rio de Janeiro pega fogo», si lees “O Filho da Mãe” esos libros también son muy visuales. Soy de una generación muy contaminada por el universo de la imagen. No soy Cervantes, que nunca vio un fotograma. Yo crecí con la MTV, viendo las películas de Martin Scorsese.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quiero creer que además de lo visual mis novelas tienen profundidad psicológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele:</strong> Sí, es a eso a lo que me refiero, a que las imágenes que evoca llevan a una capa más profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Sí, hablábamos de las torturas. En el libro, cuando un torturador llega a sustituir al otro, le pide el periódico para leer la sección deportiva y hablar de la mujer del otro que está enferma, es decir, <strong>esa banalidad delante de aquello que hacen, tiene una intencionalidad visual y también da información sobre quiénes son aquellas personas, cuáles son sus conflictos. Son capas de profundidad sobre lo que sucede que van más allá de lo que vemos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>Entonces, yo, que quiero seguir conociendo tu obra, ¿con cuál de tus libros me recomiendas seguir?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Si quieres ir a por algo completamente diferente, porque creo que en mi carrera tengo esta pulsión de escoger una voz distinta para cada historia. Sé que hay muchos autores que buscan una voz coherente en todos sus libros y que tú abres un libro y dices, mira, este libro es de José, este libro es de Antonio. En mi caso, no soy así.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribí «O Filho da Mãe», que es un libro asumidamente biográfico, sobre la muerte de mi madre cuando yo tenía ocho años. Esencialmente, es una reflexión de un hombre de 40 sobre cómo la muerte de una madre afecta a una familia a lo largo de las décadas, no solo en el niño, no solo&#8230; y es una especie de meditación sobre el luto. El luto no hecho y la necesidad de hacerlo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando terminé ese libro, incluso porque tuvo una buena aceptación de crítica y ventas, era muy tentador hacer algo parecido, ¿entiendes?  Yo dije: no, no, no. Tienes que hacer algo completamente diferente, porque sino estás contradiciendo lo que es la génesis de tu arte, que es arriesgarse a algo. <strong>La idea de que cada vez que empiezo un libro y tengo una idea tiene que existir la sensación de que puede salir muy mal. Es decir, tiene que haber una angustia de decir: «esto es difícil y es posible que al cabo de 50 páginas, no consiga hacerlo o que lo haya hecho mal». Si, por casualidad, es una idea con la que me siento muy seguro y digo, «ah, voy a hacer esto con cierta facilidad», entonces, es una señal de alerta para no seguir con esa idea. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, cuando terminé «O Filho da Mãe,» en lugar de seguir esa línea, elegí un libro llamado «Deus, Pátria e Família», que está ambientado en 1940. Es una novela, en cierto modo, que recurre a una estructura medio policial, aunque no es una novela policial tradicional y que es de una realidad alternativa. Es decir, algo sucede en la historia de Portugal, a principios de 1940, que cambia un poco la historia de Portugal, aunque el libro sea un retrato del Estado Novo en su apogeo. Llegan refugiados de otras partes de Europa para salir hacia América. Lisboa era de las pocas ciudades en Europa que aún tenía luz eléctrica durante la noche, porque no había bombardeos, pero no dejaba de ser una ciudad pobre bajo una dictadura. Así que es ese enfrentamiento sobre el que escribo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, si quieres ir a por un libro más histórico, una novela clásica de 500 páginas con varios personajes, «Deus, Pátria e Família». Si quieres conocer a un Hugo Gonçalves diferente al que leíste en Revolução, más introspectivo, más íntimo, que hable sobre algo de su propia vida, pero que obviamente toca a todo el mundo, entonces, yo leería “O Filho da Mãe.»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lele: </strong>Pues ya te contaré.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cierro la video llamada con ganas de leer más y ver cómo son esos otros Hugos que escriben y se han enfrentado al abismo de las horas de escritura, las imágenes, las voces&#8230; y al final, las páginas. </em></p>
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