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	<title>Lele Sorribas, Author at Al pie de la foto</title>
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	<description>Letras, rese&#241;as, entrevistas y pies de foto</description>
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		<title>Lo que no cambia: crónica de un regreso a Huesca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 14:16:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Huesca]]></category>
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<p>Trece años, según se mire, son una eternidad o un suspiro. A mí, en trece años, me ha pasado una vida por encima y al periodismo, me consta que varias. Al cruzar las puertas del <strong><a href="https://congresoperiodismo.com/">Congreso de Periodismo de Huesca 2026</a></strong>, tuve la sensación de volver atrás. Supongo que una parte de mí buscaba <a href="https://alpiedelafoto.com/once-maneras-de-llegar-y-regresar-de-huesca/">reconectar con la ilusión de mis inicios</a> y la encontré de inmediato: mi esencia y la del Congreso siguen intactas. <a href="https://alpiedelafoto.com/manos-a-la-obra-periodistas-congreso-huesca/">De aquel 2013</a> también se mantienen las preocupaciones de la profesión y los riesgos, que apenas han cambiado de apellido.</p>



<p>Fiel a la vieja usanza, soy de tomar apuntes a mano, trato ahora de poner orden a las reflexiones y frases sueltas de la libreta para explicarte qué se cuece en un Congreso de Periodismo hecho por periodistas que ya lleva 27 ediciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El regreso a la esencia</strong></h2>



<p>Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington, habló con contundencia: <em>«Ir, ver y contar es más importante que nunca»</em>. En un mundo sobreestimulado, donde las verdades a medias conviven con la mentira deliberada, el periodista es el filtro necesario para hacer la realidad digerible. Pero el reto es colosal.</p>



<p>Y desde ese contexto global se dio paso a la mesa de periodismo local. Laura Alcalde (Radio Roselló), Alba Fité<strong> </strong>(Radio Sobrarbe) y Eva Defior (Grupo La Comarca) <strong>reivindicaron la proximidad no solo como una escuela para jóvenes, sino como un destino donde desarrollar una carrera plena o al que regresar en la madurez. En lo local, la prisa se queda fuera</strong>. Como apuntó con tino Aida Acitores (PACO Magazine): <em>«Vale la pena contarlo mejor que contarlo antes»</em>. <strong>El periodismo de cercanía no solo informa; dinamiza territorios, devuelve la autoestima a las comunidades y sirve de enlace imprescindible con la agenda nacional.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La mutación del envoltorio: del dato al «lore»</strong></h2>



<p>Sin embargo, el escenario ha mutado. La reflexión de Marina Enrich (WATIF) nos puso frente al espejo de las nuevas generaciones: <strong>un vídeo de tres minutos es una eternidad para el <em>scroll</em> de TikTok, pero un suspiro para quien busca profundidad. Habitamos la era del entusiasmo como norma.</strong> Y eso me hizo pensar: ¿el hecho de que el periodista se vuelva protagonista/influencer rompe la regla de oro de la objetividad? </p>



<p>Hoy se habla de <em>lore</em>, de arcos narrativos y de clics emocionales para retener a una audiencia agotada por el ruido constante, <strong>se habla de storytelling para hablar de comunidad y de audiencias</strong>. En KLAB, explicaba Marcos García Merino, lo tienen claro: Trump es el rey de la visibilidad. Y yo lo escuchaba y me preguntaba: ¿es política o es puro espectáculo? Algo que ya había dejado intuir Cristina Olea en su intervención, explicando cómo era trabajar al ritmo de titulares. </p>



<p>Es innegable que convivimos con ese frenetismo, algo a la par intrínseco a un modelo de periodismo que exige ritmo y velocidad.</p>



<p>Frente a ese modelo, el Congreso ofreció <strong>el contrapunto del formato documental</strong>. </p>



<p>Aldara Diéguez, tras su podcast sobre Meloni, confesó haber aprendido que los grandes formatos exigen paciencia, no es la misma industria la de los medios que la de las productoras y plataformas. Por su parte, Izaskun Pérez (eldiario.es) expuso el difícil encaje de estos proyectos en las redacciones con el ritmo voraz del día a día, mientras que Tomás Ocaña<strong> </strong>(<em>showrunner</em> de documentales) resumió las «siete bolas de dragón» que necesita una historia para ser documental: giros, atracción, personajes, relevancia, acceso a fuentes, archivo y narrativa. <strong>Todos coincidieron en destacar también la importancia del punto de vista. Para mí, el gran aliado del periodista.</strong></p>



<p>En ese instante recordé que, hace trece años, se presentaba aquí una editorial de libros de reportajes, Ecícero, si no recuerdo mal. La idea sigue siendo la misma: madurar las historias con los mismos ingredientes con los que se construye una comunidad. </p>



<p>Y me dejo muchos temas fuera, porque también se habló del papel del periodista en las guerras, de la responsabilidad, del periodismo de investigación, de bulos, de Inteligencia Artificial. Todo para llegar a la conclusión de que en cualquiera de los casos, <strong>el mejor periodismo posible siempre está hecho con personas</strong>, como se encargó de recalcar al inicio del Congreso la presidenta de la Asociación de la Prensa de Aragón, Isabel Poncela.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El refugio de la fidelidad</strong></h2>



<p>El cierre fue un cara a cara entre Ignacio Escolar (eldiario.es) y Jan Martínez Ahrens (El País). Tras debatir sobre algoritmos y crispación, la solución que proponen ambas cabeceras es volver a conectar y basar el modelo de negocio en los suscriptores. Según el director de El País, que<em> </em>fue tajante en ello: el SEO no es la prioridad absoluta. La prioridad es la fidelidad.</p>



<p>Y me quedé con las ganas (por falta de tiempo) de hacerles una pregunta: <em>¿cuál es la línea o el límite que se debería marcar en las reglas de estilo para poder trabajar redes sociales, contenido SEO y formatos menos periodísticos para la captación de suscriptores y para el acercamiento a nuevos lectores?</em></p>



<p>Quizás la respuesta resida en lo que NO ha cambiado en estos catorce años, ni en los siglos anteriores: la obligación de narrar desde la verdad para obligar al lector a pensar. El formato puede ser un vídeo vertical o un documental de plataforma, pero la ética debe seguir siendo el ancla para no naufragar en el ruido.</p>
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		<title>Escribir para hacer habitable el silencio. Sobre Luciérnaga, de Natalia Litvinova</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 14:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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<p>Los desastres que se quedan latentes, esos con los que la gente convive con la naturalidad de lo cotidiano, me vuelan la cabeza. Chernóbil es uno de ellos.</p>



<p>El año pasado leí <strong>Voces de Chernóbil</strong>, de Svetlana Aleksiévic, y aquellas voces me persiguen y me han llevado hasta <em>Luciérnaga</em>, de Natalia Litvinova.</p>



<p>De ambas lecturas puedo decir lo mismo: lo que más me impresiona es la belleza del horror. La capacidad de encontrar algo poético en lo putrefacto. La manzana más hermosa, la mejor cosecha de patatas, el agua más transparente… y la amenaza invisible que encierran<strong>. </strong>La muerte es real.</p>



<p><strong>Luciérnaga</strong> no es solo la historia de una mujer que nace el mismo año que la explosión de Chernóbil. Es la memoria de tres generaciones atravesadas por algo que no se ve y de lo que no siempre se habla. Luciérnaga, como la radiación, es eso que está ahí aunque nadie lo nombre.</p>



<p>Natalia Litvinova construye un relato familiar delicado y feroz a la vez. Un relato que es a la vez hechos históricos y álbum de familia. La infancia, marcada como todas por la inocencia que trata de completar aquello que los mayores solo explican a medias.</p>



<p><em>“Cuando era niña creía que por las noches la radiación salía de mí e iluminaba el cuarto como una pequeña lámpara.”</em></p>



<p>Esa imagen es una excelente muestra de la poesía que encierra su título.</p>



<p>Me encanta cómo convierte las emociones en algo tan visual como unas manchas en la nieve.</p>



<p><em>“La nieve se volvía sucia. Las enormes manchas grises que dejaban nuestras alfombras me producían una tristeza que no era capaz de explicar.”</em></p>



<p>Y, ante todo, a pesar del silencio que la rodea, se nutre de la necesidad de contar, de revivir la memoria. Escribir se convierte en el acto necesario para que el silencio sea habitable. Por eso también usa el realismo mágico para traer de vuelta lo que nadie le ha llegado a contar nunca, lo que su madre calla y su abuela se llevó al pantano.&nbsp;</p>



<p>Luciérnaga (editorial Lumen) es un libro luminoso, no cegador. Es un texto plagado de poesía, porque Natalia es poeta. <a href="https://alpiedelafoto.com/no-lei-por-valentia-lei-por-deseo-manana-de-olalla-castro/">Una vez más, llego a las poetas a través de su prosa.</a></p>



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		<title>No leí por valentía, leí por deseo. «Mañana», de Olalla Castro.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 11:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Casi abandono, casi.Una madre pasando por el duelo de una hija. Nada más empezar. Sin</p>
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<p>Casi abandono, casi.<br>Una madre pasando por el duelo de una hija. Nada más empezar. Sin anestesia. “Una hija es como un miembro fantasma que nunca te deja de picar”, cita. Ahí ya me dolía todo. La voz de la protagonista seguía escarbando y cada una de sus frases se queda vibrando en algún sitio incómodo del cuerpo.</p>



<p>Seguí leyendo. Seguí con esa sensación de estar entrando en un lugar donde no sabes si deberías quedarte. Y casi lo vuelvo a dejar. Entré en la historia de otra mujer. Otra vida. Un matrimonio concertado y el maltrato en el lugar de la decepción. La descripción de la violencia no es macabra, pasaría por la normalidad incluso. Hay rebeldía en este personaje, pero también aceptación. La salida parece inviable.</p>



<p>Aun así, continué.</p>



<p>No por valentía ni por disciplina lectora. Continué porque me obsesionan las palabras. El efecto que tienen. El modo en que el lenguaje puede sostenernos o hundirnos. La capacidad que tenemos para comunicarnos de tantas maneras. Continué porque la esperanza en esta historia está en el lenguaje.</p>



<p>Aunque suene ingenuo.</p>



<p><em>Mañana</em> es un libro fácil de leer, difícil de transitar. No ofrece un consuelo rápido. Olalla Castro escribe desde un lugar muy profundo. En muchos momentos me he preguntado cómo se sobrevive a escribir algo así, cómo no te rompes del todo al ponerte las voces y los silencios de esos personajes. Después descubro las chispas de belleza y los destellos breves que van ganando espacio.</p>



<p>También está el deseo. Hay algo muy poderoso en cómo el deseo busca surgir incluso en situaciones límite. Sí, también seguí por el deseo.</p>



<p>“Mañana” es la primera novela de Olalla Castro, poeta y ensayista. <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20250604/olalla-castro-escritora-manana-queria-118174737">En una entrevista, Olalla describe su poesía antes de Mañana como oscura</a>. No he leído su poesía. Siempre llego a las poetas a través de su prosa.</p>



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		<title>Es la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 17:28:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Encontré el libro en el trastero de la casa nueva. Los antiguos inquilinos habían dejado</p>
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<p>Encontré el libro en el trastero de la casa nueva. Los antiguos inquilinos habían dejado algunas cajas olvidadas, restos de otra vida. Se lo enseñé: <em>¡Mira!</em></p>



<p>Lo cogió, lo miró: <em>¿No lo has leído?</em>, preguntó poco convencido.</p>



<p>Esa fue la señal definitiva. Tenía que leerlo.&nbsp;</p>



<p>Había leído fragmentos en el instituto. ¿O fue en la universidad?. Nunca entero. La película siempre me dio miedo y, aun así, muchas mañanas amanezco con su banda sonora en la cabeza y la utilizo de base para cantar lo que voy haciendo.</p>



<p>Acabo de cerrar el libro y estoy esperando a que me lo vuelva a preguntar. Le diré: <em>sí, ahora sí</em>. Y sentenciaré: <strong>La historia interminable es la vida</strong>.<br></p>



<p>No dejaré de sostener el libro entre mis manos, mientras, con más calma, le explicaré que el viaje de Atreyu me ha fascinado. Que se lo quiero leer a las niñas. También confesaré, acariciando el lomo, que Bastián me ha caído mal durante casi todo el libro. Y buscaré su comprensión cuando añada: <em>Creo que me ha incomodado reconocerme en algunas de sus actitudes</em>.</p>



<p>Le leeré, ya que lo tengo entre las manos, las frases que podría tatuarme o usar para bordar una camiseta. Por último, y solo después de explicarle con detalle pasajes enteros, le diré que <strong>incluso entre toda esa fantasía, está la vida: la aceptación, el valor, el peso de los deseos… y el amor.</strong></p>



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		<title>Leer a Keum Suk Gendry-Kim para mirar mejor el mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 14:46:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No conozco mucho de la historia de Corea. Apenas retazos recogidos aquí y allá en</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>No conozco mucho de la historia de Corea. Apenas retazos recogidos aquí y allá en los libros: El camino más corto, Dentro del secreto, Hierba. Fue este último el que me llevó hasta <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/399086-libro-mi-amigo-kim-jong-un-9788419940667?srsltid=AfmBOooJy_sr4Pq3Cr3DSakENqGBB1NwztnCMiYH7cn59qkLmY7aw7zE">Mi amigo Kim Jong-Un (Reservoir Books)</a>. Fue <a href="https://alpiedelafoto.com/hierba-una-brizna/">con Hierba que conocí a su autora e ilustradora: Keum Suk Gendry-Kim</a>, que me ha conquistado por completo.</p>



<p>Recuerdo bien la sensación al leer Dentro del secreto, de <a href="https://www.instagram.com/joseluispeixoto/">José Luís Peixoto</a>. Me dejó perpleja. De verdad me costaba creer que un lugar así existiera. Pensaba en Corea del Norte y la cabeza me daba vueltas, como cuando repites una palabra demasiadas veces y acaba perdiendo el sentido. Me parecía el argumento de una película sobre un experimento social llevado al extremo. Pero el experimento es real. Quizá la única forma de mantener el orden mundial sea observarlo desde la barrera: intentar comprender, o cerrar los ojos y seguir con lo nuestro. Ninguna de las dos opciones resulta sencilla.</p>



<p>Keum Suk Gendry-Kim logra dibujar precisamente esa posición incómoda. Y lo hace desde un lugar aún más incómodo: viviendo cerca de la frontera, con el ruido de las bombas que llega hasta su cocina, su habitación, hasta el lugar donde pasea con sus perros. La amenaza no es abstracta ni lejana, la amenaza forma parte de su paisaje diario.</p>



<p>En Mi amigo Kim Jong Un, la autora no cae en la caricatura ni en el juicio fácil. La búsqueda de información es compleja. ¿Cómo se verifican fuentes que no existen, que están muertas o que no quieren hablar? Desde el punto de vista periodístico es todo un compendio práctico.</p>



<p>Me fascina cómo sus trazos hablan, cómo el dibujo sostiene lo que las palabras no siempre alcanzan. Su experiencia personal funciona como un puente que me permite conectar con un significado que antes me resultaba incomprensible. No habla de ideas abstractas, habla de personas, habla con personas. Todas tienen sus motivos, sus razones, sus miedos.</p>



<p>El uso del color turquesa marca escenas, separa planos, determina puntos de vista. Es una elección que no es solo estética, sino narrativa. Cuando aborda la historia de las dos Coreas, tan ajena para mí, lo hace de una manera casi pedagógica sin ser didáctica. Siento como si me invitara a observar qué ocurre cuando se elige la pastilla azul o la roja y aun así me mostrara el yin y el yang que hay en ambas opciones.&nbsp;</p>



<p>Este libro me ha parecido una lectura necesaria para comprender que las palabras, de tanto repetirlas, a veces se vacían, pero no por ello pierden lo que quieren decir. Una lectura para recordar que detrás de los conceptos frontera, enemigo, régimen, amenaza, hay vidas concretas. Y, sobre todo, para aprender a mirar el mundo con ojos extrañados, sin convicciones tan rígidas que impidan avanzar.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4117" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto27-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4117"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4119" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto26-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4119"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4116" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Mi-amigo-Kim-Jong-Un-de-Keum-Suk-Gendry-Kim-al-pie-de-la-foto25-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4116"/></figure>
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		<title>Un libro breve, delicado y necesario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 14:17:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay libros que mezclan la memoria de quien escribe con la memoria de quien lee.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hay libros que mezclan la memoria de quien escribe con la memoria de quien lee. No se limitan a contar una historia, la terminan de construir en el acto íntimo de la lectura, con las voces de fondo, con la forma en la que sujetamos el libro, con el lugar físico y emocional desde el que lo abrimos. Libros que se cosen a nuestra experiencia sin pedir permiso.</p>



<p>Los hilos perdidos, de <strong><a href="https://www.instagram.com/julianadelaurel/?hl=es">Juliana Muñoz Toro</a></strong>, es uno de esos libros.</p>



<p>La autora, escritora colombiana, según leo en las contras de sus libros, <a href="https://julianamunoztoro.wordpress.com/">hace literatura de lo cotidiano y de la intimidad</a>. En esta obra se sitúa a medio camino entre la novela breve, la memoria y el texto poético, aborda la figura de la madre y su progresiva pérdida de la memoria a través del bordado.</p>



<p>La narradora reconstruye la memoria materna siguiendo los hilos, los nudos, las telas. El bordado se convierte así en un lenguaje alternativo, una forma de decir lo que no siempre puede nombrarse o recordarse de otra forma. Cada puntada guarda una historia, cada hilo conecta tiempos. A través de este gesto, pasar el hilo de un lado a otro de la tela, la autora propone una manera de resistir al olvido y de sostener el recuerdo.</p>



<p>Yo también bordo. Y leo. Y quizá por eso el libro me ha atravesado con una delicadeza especial. Me ha parecido tan hermoso y tan tierno que, por momentos, me he perdido en mis propios recuerdos: en las manos que aprendieron antes que yo, en los objetos que sobreviven a quienes los usaron, en esa transmisión silenciosa que no siempre pasa por las palabras. Por momentos, también, me he detenido en esas sentencias mínimas y luminosas sobre el sentido de los hilos, los nudos y las pérdidas. Frases que se quedan.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4112" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22.png" alt="" class="wp-image-4112" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-22-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4111" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21.png" alt="" class="wp-image-4111" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-21-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Frse subrayada del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="1350" data-id="4110" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20.png" alt="" class="wp-image-4110" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20.png 1080w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/httpsalpiedelafoto.com-20-240x300.png 240w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /><figcaption class="wp-element-caption">Bordo porque amo, del libro Los hilos perdidos, de Juliana Muñoz Toro</figcaption></figure>
</figure>



<p>La historia que propone Los hilos perdidos es dura. Habla de enfermedad, de deterioro, de ausencia, pero está construida de una forma casi onírica, fragmentaria, como funciona la memoria cuando intenta aferrarse a algo que se escapa. No hay un relato lineal ni una cronología cerrada. Hay imágenes, sensaciones, gestos que vuelven. Y en esa estructura quebrada hay una verdad emocional muy poderosa. La reivindicación también de un saber históricamente femenino y doméstico como forma de escritura.</p>



<p>Los hilos perdidos se ha convertido en mi libro-costura, con el que acaba 2025 y empezaba 2026. en este cambio de año. Recomendadísimo.</p>
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		<title>Yo también fui un mapa: volver a Budapest, de Chico Buarque</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jan 2026 13:54:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Lusofonía]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace unas semanas terminé de releer Budapest (Budapeste, título original, 2003), de Chico Buarque.Yo, que</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace unas semanas terminé de releer <strong>Budapest</strong> (<em>Budapeste</em>, título original, 2003), de Chico Buarque.<br>Yo, que no releía libros.</p>



<p>Chico Buarque: músico, dramaturgo y escritor brasileño. A él llegué primero por la música. <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=RhLJFYwutUs">Valsinha</a></em> en bucle. <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=lkH0nPiF7mE">Ópera do Malandro</a></em> en bucle. Después descubrí que, además de contar historias cantadas, también las escribía. Y así fue como <em>Budapeste</em> se cruzó conmigo en una librería de barrio en Lisboa, uno de esos días en los que caminaba perdida en todos los sentidos. Seguramente llevaba su música en el mp3.</p>



<p>Me costó empezar a leerlo. Recuerdo que me costaba concentrarme y quedarme quieta en un texto. Hasta que encontré mi rincón mágico en Cais do Sodré. Allí pasé tardes enteras esperando el último barco hacia la otra orilla del Tajo, esperando también que un día mi teléfono sonara para quedarme. No sonó. Me mudé a Oporto y terminé <em>Budapest</em> en la habitación de un piso compartido en el que no duré ni dos meses.</p>



<p>Ahora te cuento el argumento.</p>



<p>Durante un viaje de trabajo, una escala imprevista lleva a José Costa, escritor fantasma que redacta artículos, discursos y libros para otros, a Budapest. La ciudad lo deslumbra de inmediato, pero es sobre todo el idioma húngaro, opaco, ajeno, casi indescifrable, lo que se le queda adherido como una obsesión. De regreso a Brasil retoma su vida: está casado con Vanda, una periodista ambiciosa, y trabaja en una agencia de escritura anónima. Tiene éxito, pero siempre en la sombra.</p>



<p>Budapest no lo suelta. Decide volver, aprender la lengua magiar, quedarse. Allí inicia una relación con Kriska, su profesora de húngaro, y comienza una segunda vida paralela, tan real como la primera y, probablemente, más verdadera. Poco a poco, José Costa se desplaza: de lengua, de ciudad, de identidad.</p>



<p>Toda la novela es un juego de espejos: quien escribe y quien firma, el éxito y el anonimato, la pertenencia y el desarraigo. Pero también es una reflexión sobre cómo la lengua nos define, nos limita y nos reinventa. Sobre qué ocurre cuando empezamos a pensar y a escribir en un idioma que no es el nuestro.</p>



<p>Tanto la primera vez como la segunda, me fascinó su relación con las palabras y con las lenguas. En la primera lectura eso fue lo que me sostuvo, aunque la atmósfera de José Costa y la mía propia se me hicieran asfixiantes. Yo también estaba en un momento de cambio y la incertidumbre, entonces, no me sentaba bien.</p>



<p>Esta segunda vez, lo he leído con más aire alrededor. He disfrutado todas sus capas. Pero he vuelto a quedarme prendada de ese juego con los idiomas y de frases como esta:</p>



<p>“No me aburría caminar así en un mapa, quizá porque siempre tuve la vaga sensación de ser yo también el mapa de una persona.” (<em>Budapest</em>)</p>



<p>Solo me queda añadir una recomendación sencilla y honesta:<br><strong>escucha a Chico y lee a Chico.</strong></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" data-id="4101" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto27-819x1024.png" alt="" class="wp-image-4101"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4102" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-819x1024.webp" alt="" class="wp-image-4102" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-819x1024.webp 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-240x300.webp 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-768x960.webp 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26-1024x1280.webp 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto26.webp 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="4103" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-819x1024.webp" alt="" class="wp-image-4103" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-819x1024.webp 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-240x300.webp 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-768x960.webp 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25-1024x1280.webp 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2026/01/Budapest-chico-buarque-al-pie-de-la-foto25.webp 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
</figure>
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		<title>Entrevista: “Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido.”, Hugo Gonçalves sobre su novela Revolución.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Nov 2025 18:27:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal ao pé]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El jueves 6 de noviembre, me perdí la presentación que Hugo Gonçalves hizo de su</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>El jueves 6 de noviembre, me perdí la presentación que Hugo Gonçalves hizo de su libro <a href="https://librosdelasteroide.com/libro/revolucion">Revolución (Libros del Asteroide)</a> en la librería La Central en Barcelona. A sabiendas de que no se repetiría, le pedí poder hablar con él un ratito, todo y que en los últimos días lo han entrevistado casi todos los medios de referencia (<a href="https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/novela/20251119/hugo-goncalves-logra-pequeno-gran-milagro-literario-revolucion-claveles/1003744014621_0.html">El Cultural</a>, <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/libros/20251110/hugo-goncalves-critica-libro-revolucion-123301889">El Periódico</a>, <a href="https://www.larazon.es/cultura/hugo-goncalves-hoy-politica-oficio-conseguir-que-personas-sientan-miedo_2025111169122f58de224c6cdd45a061.html">La razón</a>, <a href="https://www.rtve.es/play/audios/el-ojo-critico/ojo-critico-revolucion-hugo-goncalves/16804625/">El ojo crítico</a> o <a href="https://www.clarin.com/cultura/hugo-goncalves-autor-revolucao-redes-sociales-fabricas-miedo-rabia_0_pFSDAFEIzn.html">Clarín</a>). </em></p>



<p><em>Tenía <a href="https://alpiedelafoto.com/mas-que-claveles-revolucion-libro-de-hugo-goncalves/">la reseña de su libro hecha</a>, leí todas las entrevistas, y aún así, qué gusto conversar con un autor sobre su obra.</em></p>



<p><em>En mi búsqueda de información más personal sobre él vi que había vivido en España durante algún tiempo, di por hecho que su estancia por aquí habría empezado con un Erasmus. Tal vez, quería yo encontrar un paralelismo con la frontera como espejo.</em></p>



<p><em>En realidad, Hugo estuvo como corresponsal en Madrid durante casi 4 años.</em></p>



<p><em>Tras la aclaración, arrancamos la entrevista:</em></p>



<p><strong>Lele: </strong>No sé si en esa estancia en España, tuviste la misma sensación que yo cuando estuve de Erasmus. Sentí que descubría un país maravilloso del que conocía muy poco. ¿Crees que todavía hay este desconocimiento de un lado y otro?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Es curioso porque este fue un tema recurrente en mi viaje ahora a Madrid y Barcelona con Libros del Asteroide.  El desconocimiento hoy es mucho menor que el que había hace 20 o 30 años. Tenemos el Erasmus, como tú dices; la Unión Europea; hay muchos españoles viviendo en Lisboa; muchos portugueses en Barcelona o Madrid… No obstante, sí existió ese desconocimiento, mucho más grande del que cabría esperar para dos países que no solo ocupan el mismo espacio geográfico como también cultural.</p>



<p>Yo repetí esto varias veces. En una conversación, con un amigo portugués que vive en Madrid, estábamos comiendo unas tapas y le decía que muchas veces los españoles se sorprenden cuando van a Portugal y hablan conmigo sobre la cultura portuguesa que ven tan próxima. Y él me decía que es cierto, que los portugueses tenemos la ilusión con Brasil de que existe una proximidad y los españoles con América del Sur, es la lengua común. <strong>Pero me atrevería a decir que un español tiene culturalmente más que ver con un portugués que con un argentino o un chileno. Hay una matriz cultural, religiosa, histórica.</strong> Viví en Brasil y vi eso también.</p>



<p>También encontré muy curioso que <strong>los lectores de Revolución en España, que ya lo habían leído, decían todos: “¡ah! esto podría ser una historia española</strong>. Podría tratarse de una familia española. Es decir, quitando el aspecto político de la revolución, por los personajes, los dilemas, la idiosincrasia de aquella madre, de esos hermanos, de la derecha, de la izquierda y de lo que yo conozco de España, de hecho, podría ser una historia española también. </p>



<p><strong>Lele- </strong>El libro se centra en el periodo posterior al golpe del 25 de abril, el llamado PREC (Proceso Revolucionario en Curso) que quizás es menos conocido porque la Revolución de los Claveles está muy romanizada en España.</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>El 25 de abril es un golpe militar que quería: primero, derribar una dictadura con casi medio siglo de vida; segundo, acabar con una guerra colonial; tres, abrir el camino para la construcción de un régimen democrátivo. Eran las 3Ds: democratizar, desarrollar, descolonizar. Pero lo más bonito era derribar una dictadura, que a lo largo de sus 48 años no tuvo una lucha armada, no hubo tentativas de golpe o fueron fácilmente alejadas. Con una población muy domesticada, por así decirlo. </p>



<p>Por tanto, eso tiene un mérito tremendo, pero después viene el proceso de construcción de la democracia que es lo más difícil. Y digo siempre esto, <strong>tenemos la democracia como algo garantizado, vivimos con ella de la mañana a la noche, disfrutamos de todas las conquistas, del servicio de salud, de la educación pública, de la prensa libre, de los tribunales… son cosas que ni pensamos que en la dictadura no funcionaran. Nos olvidamos de eso.</strong> Muchas veces el pensar en la dictadura se queda en que no se podía hablar lo que se quería, no se podía votar y no tenías tantos derechos. Pero era más que eso, es la concepción de una sociedad que va más allá del derecho al voto, de escoger y de hablar,. Porque la libertad depende de otros derechos, depende del derecho a la educación, depende del derecho a la justicia. Y eso es muy difícil de construir. Ese proceso, en un país que acababa de hacer una revolución y que no estaba preparado, es una hazaña increíble.</p>



<p><em>Se nota en su respuesta que es algo que ha explicado ya unas cuantas veces, se nota también la base documental que lleva encima y es agradable escucharlo. Mientras pienso en que detrás del libro puede haber un componente de querer explicar este periodo, me responde con lo contrario:</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-7 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" data-id="4086" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/11/23-240x300.png" alt="" class="wp-image-4086"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img decoding="async" data-id="4087" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/11/22-240x300.png" alt="" class="wp-image-4087"/></figure>
</figure>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Cuando escribí este libro, <strong>no hago activismo, no soy un divulgador de la historia. No estaba pensando en nada o pensando que era necesario hacer, aclarar, mostrar.</strong></p>



<p>Creo que <strong>es muy normal que se romanticen las revoluciones, especialmente la revolución portuguesa del 25 de abril, porque al contrario de otras como la Cubana o la de Irán, no fue sanguinaria.</strong> Y también es necesario que haya fechas que, de alguna manera, puedan mostrar a las personas esperanza. La esperanza es algo muy importante en la política y en la vida.</p>



<p>A mí como escritor lo que me fascinó, y sé que es muy difícil hablar de este libro sin hablar de política, <strong>lo que me interesa es la historia de estos personajes en este periodo menos conocido, incluso entre los portugueses y que está muy cristalizado por los filtros políticos de cada uno. Detrás hay un manantial dramático tremendo</strong>, un país con un cambio enorme, las familias descomponiéndose por causas políticas, con una sed y un hambre tremendas de novedad y de progreso. De repente, las personas se podían besar en la calle. Y te pongo un ejemplo, al mismo tiempo también con el sufrimiento las cosas también se vuelven caricaturas. Los dos libros, que durante meses se disputaron el top de los libros más vendidos en Portugal en 1974, eran “La empresa en la Unión Soviética” y “Emmanuelle”, que era un libro erótico. Es decir, las personas querían saber sobre las empresas en la Unión Soviética por la idea de la colectivización y los derechos de los trabajadores, pero también sobre erotismo y sexo. Me parece un ejemplo delicioso. Las personas vivían intensamente. Había esperanza y había miedo.</p>



<p><strong>Lele: </strong>En España, las nuevas generaciones están diluyendo esta historia más reciente o olvidándola. ¿También sucede en Portugal?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Sí, sé de qué hablas, he visto un estudio de opinión hecho en España sobre los jóvenes y entrevistas donde decían que necesitamos una guerra civil o un tiempo de dictadura.</p>



<p><strong>Tengo un lado civilizado que me dice que es desconocimiento y tenemos que informar y mostrar a esas personas por qué era peor vivir en esa época. No es una cuestión ideológica, de izquierdas o de derechas, es una cuestión de facto: el número de analfabetos, la pobreza, los derechos de las mujeres…</strong></p>



<p>Es inconmensurable el desarrollo de España y Portugal en los últimos 50 años. En ningún momento de la historia de España o Portugal ha sucedido algo semejante. España puede haber tenido colonias en América del Sur, Portugal en Brasil y África, pero la vida de un portugués común o de un español común en 1500 y en 1600 era la misma.</p>



<p>Por tanto, mi primer impulso es que tenemos que explicar, sentarnos, conversar y mostrar testimonios de abuelos y abuelas que vivieron eso.</p>



<p>Mi segunda tentación es ser un poco más bruto y decir: ¿crees que debe haber una guerra civil?, entonces vas tú el primero a combatir en la línea del frente. ¿Te gustaría que hubiera una dictadura? Hacemos una especie de parque temático que reproduce la vida en una aldea de España o Portugal en los años 40 y tú vas para allí con tu familia a vivir a experimentar qué es vivir en una dictadura. Después hablamos.</p>



<p>Por tanto, tengo un lado menos simpático que cree que debía haber una terapia de choque.</p>



<p><strong>Lele:</strong> Tengo curiosidad por saber cómo fue la elección de Revolución para España.</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Fue porque Luis, que es el editor de Libros del Asteroide, que es un editor extraordinario y tiene muy buen ojo para encontrar libros, había oído hablar del libro a través de una traductora portuguesa y se lo aconsejó. Después vio a mi editora portuguesa de Penguin Random House también hablar sobre el libro y pidió un ejemplar. Felizmente él es gallego y lo pudo leer en portugués. Tuve suerte en ese aspecto. Le gustó y apostó por él.</p>



<p>Y por suerte también, <strong>estoy muy contento porque tengo una relación emocional con España.</strong></p>



<p><em>Aquí salió eso que yo quería ver como paralelismo, esa conexión que hay entre españoles y portugueses cuando se conocen.</em></p>



<p>Ver mi obra publicada en España es una gran felicidad, tanto por la semejanza de la que ya hablamos como porque Libros del Asteroide es una editorial increíble.</p>



<p><strong>Lele: </strong>¿Entonces, ya tenemos algún título más en cola?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves:</strong> -Se ríe un poco y responde- Creo que primero necesitan ver cómo funciona este libro en España. ¿No crees? Tiene todo el sentido.</p>



<p><strong>Lele: </strong>Sí, tienes razón.&nbsp;En la reseña que hice sobre Revolución, escribí: es realmente interesante ver cómo el desarrollo del libro va modulándose, mostrando primero unos personajes conducidos por su posicionamiento político y como posteriormente, son sus decisiones las que les llevan por un camino o por otro. Vi en el desarrollo de libro un punto de inflexión con ese cambio, ¿fue consciente? ¿tal vez porque en la realidad también fue así?…</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Pues mira, no fue una cosa consciente. Pero creo que la literatura, de alguna forma, es una forma de arrancar la máscara de la realidad, de aquello que queda por debajo y que no somos capaces de ver a primera vista. Yo, como lector, a lo largo de toda mi vida me he encontrado con párrafos en los que alguien decía de una forma articulada y clara y muchas veces bella algo que yo había sentido, pero ni siquiera había sido capaz de entender bien. <strong>Creo que la literatura sirve también para eso, para sentir que hay una proximidad en esta experiencia de estar vivo.</strong></p>



<p><strong>En los grandes momentos de la historia, esos de gran turbulencia o en los personales, el ser humano no suele tener la capacidad o la sensatez para percibir lo que está sucediendo. solo se da cuenta más tarde.</strong></p>



<p>La vida es un poco así.&nbsp;</p>



<p>Muchas cosas que me he dado cuenta sobre mi vida sucedieron más tarde de lo que me hubiera gustado, pero la verdad es que no tenemos esa capacidad para entender, necesitamos un proceso y creo que eso es lo que también sucedió en aquella altura. <strong>Era un momento demasiado veloz e intenso, las personas tenían un horizonte muy reducido.</strong> Ese fue, de hecho, uno de los grandes y terribles triunfos de la dictadura, reducir la capacidad mental de las personas y su espíritu crítico. Con la revolución entraron en una forma de existencia que no sabían ni nombrar.</p>



<p>Te pongo un ejemplo: en un documental sobre migrantes portugueses, uno de ellos que había ido a Francia a trabajar en una fábrica, al final del mes le pagaron las horas extraordinarias y él no conseguía entender ese concepto. Durante toda su vida, había trabajado en el campo y el patrón le daba ropa o le ponía un plato de comida, pero no había ni horas ni tiempo. Es como si viene alguien a explicarme a mí física cuántica.</p>



<p><em>Es cierto, no es activismo político lo que hace Hugo, es algo más primordial, poner en valor los derechos adquiridos. Y continua:</em></p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Vuelvo atrás un poco. Para preguntar a las personas que piensan que se vivía mejor en el tiempo de la dictadura, ¿por qué entre 1965 y 1974 salieron de Portugal más de un millón de personas para irse a Francia o a Suiza a trabajar? Son niveles de migración brutales.</p>



<p>Por tanto, cuando las personas hoy son muy críticas en relación a los excesos que se cometieron, las injusticias… y lo hacen desde la distancia, lo hacen desde un lugar muy confortable. La verdad es que pensar que esas personas, en 1974 y 1975 podrían tener la sensatez o el equilibrio que hoy tenemos mirando hacia la historia, sería no conocer la naturaleza humana.</p>



<p><strong>Lele: </strong>Una cosa que me ha encantado, son los personajes, las mujeres del relato. Maria Luisa puede ser muy atractiva para ti como escritor, pero Pureza… me parece tan compleja de retratar… ¿Cómo construyes estos personajes?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Para mí, era muy importante escribir personajes femeninos porque vengo de un universo muy masculino y para mí, era importante escribirlas en la revolución por la condición de la mujer antes del 25 de abril.</p>



<p><strong>No solo me refiero al punto de vista político, del activista que quiere reflexionar sobre la condición de la mujer, sino porque donde hay opresión y donde hay conflicto, también hay dramaturgia. Por tanto, desde el punto de vista literario era muy interesante explorar esto.</strong></p>



<p>Y es verdad lo que dices, es decir, personajes como Maria Luísa o incluso Frederico, suelo decir que son dos personas que, si nos encontráramos en una fiesta, serían personas con las que nos gustaría conversar. Es decir, son personas cautivadoras incluso con sus defectos. </p>



<p>Pureza era el desafío mayor. Por su personalidad, por sus ideales. Era precisamente eso lo que yo quería hacer. Yo quería mostrar que, muy rara vez, las personas son solo buenas o malas. Eso no existe, salvo en las películas de James Bond. Y creo que la construcción literaria es exactamente eso, es hablar de los matices y las complejidades del espíritu humano. Y para mí, mientras que el proceso de Maria Luísa y Frederico, que son mucho más histriónicos y explosivos, sin ser fáciles de construir, es más fácil mantener al lector. <strong>Pureza me dio un enorme placer exactamente por eso, por estar más alejada de mi experiencia. </strong></p>



<p><strong>Todos los personajes están aprendiendo a vivir con la libertad, aprendiendo a decidir qué van a hacer con la libertad, qué representa ser libres, cada uno de ellos toma una decisión diferente. </strong>En el caso de Pureza, para mí, el recorrido, siendo el menos espectacular, fue uno de los más gratificantes, porque el proceso de Pureza es un proceso súper íntimo.</p>



<p><strong>Lele:</strong> Hablando de personajes, otro que también me pareció muy interesante en sí mismo y por su intervención en la historia, es el periodista, Ricardo Walker. ¿Es el periodista que te hubiera gustado ser? ¿Existió?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>No existe, no. Debe estar basado en personas que conocí, sobre las que leí, pero en nadie real.</p>



<p>Y no sé, obviamente yo formo parte de una generación que aún conoció a los periodistas de la vieja guardia, románticos, que tenían un ideal entre la bohemia y la causa, por así decirlo. Y yo quería explorar un poco esa figura un tanto mitificada. Alguien que casi pudiera funcionar como un coro griego, es decir, alguien que tenía una distancia de la realidad. Era un periodista extranjero que tenía un pie en Portugal porque su madre era portuguesa. No era completamente ajeno a la realidad, había vivido en Portugal hasta los 17 años y ese personaje, me permitía tener a alguien más mordaz, alguien con una experiencia de vida mucho mayor que cualquiera de los hermanos, que podía funcionar con una mirada más amplia, porque no estaba comprometido con la revolución, ni estaba metido en el ojo del huracán, como los hermanos de la familia Storm. </p>



<p><strong>Lele:</strong> Leí en una entrevista que explicabas que preferías no ser muy descriptivo en las descripciones de torturas, los ejemplos que ponías eran muy visuales. ¿Cuál es la influencia de tu profesión como guionista* en tu escritura? </p>



<p><em>(*Ahora está en Netflix, Rabo de Peixe, serie de la cual es guionista)</em></p>



<p><strong>Hugo Gonçalves: </strong>Si la tiene, es a un nivel inconsciente. Yo fui novelista mucho antes de ser guionista. Ya había escrito varias novelas antes de empezar a escribir guiones. <strong>Me gusta mucho escribir guiones, es un ejercicio bastante diferente. No es como escribir una novela. </strong>Y, por lo tanto, si hay un nivel inconsciente, es de la misma forma que cuando escribo un guión, este estará influenciado por la forma en que escribo una novela. </p>



<p>El otro día también me preguntaban, es una pregunta que siempre me hacen, por ser periodista. Entiendo que la hagan, pero hace 10 años que no soy periodista… “Tu escritura es como si…” Como si yo hubiera aprendido a escribir como periodista y de repente escribiera novelas de acuerdo con ese lenguaje. Siendo que los periodistas escriben de maneras completamente distintas. Yo puedo ser un periodista que escribe una noticia del día o puedo ser como Enric Gonzalez que escribe crónicas literarias sobre su vida en Nueva York o en Roma. Hemingway fue periodista y novelista. Cardoso Pires, que es un escritor portugués, fue periodista y novelista. Yo soy, cuando escribo una novela, un novelista. </p>



<p>Si lees mis otros libros, antes de empezar a ser guionista, si lees “Enquanto Lisbo arde, o Rio de Janeiro pega fogo», si lees “O Filho da Mãe” esos libros también son muy visuales. Soy de una generación muy contaminada por el universo de la imagen. No soy Cervantes, que nunca vio un fotograma. Yo crecí con la MTV, viendo las películas de Martin Scorsese.</p>



<p>Y quiero creer que además de lo visual mis novelas tienen profundidad psicológica.</p>



<p><strong>Lele:</strong> Sí, es a eso a lo que me refiero, a que las imágenes que evoca llevan a una capa más profunda.</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Sí, hablábamos de las torturas. En el libro, cuando un torturador llega a sustituir al otro, le pide el periódico para leer la sección deportiva y hablar de la mujer del otro que está enferma, es decir, <strong>esa banalidad delante de aquello que hacen, tiene una intencionalidad visual y también da información sobre quiénes son aquellas personas, cuáles son sus conflictos. Son capas de profundidad sobre lo que sucede que van más allá de lo que vemos.</strong></p>



<p><strong>Lele: </strong>Entonces, yo, que quiero seguir conociendo tu obra, ¿con cuál de tus libros me recomiendas seguir?</p>



<p><strong>Hugo Gonçalves:</strong> Si quieres ir a por algo completamente diferente, porque creo que en mi carrera tengo esta pulsión de escoger una voz distinta para cada historia. Sé que hay muchos autores que buscan una voz coherente en todos sus libros y que tú abres un libro y dices, mira, este libro es de José, este libro es de Antonio. En mi caso, no soy así.</p>



<p>Escribí «O Filho da Mãe», que es un libro asumidamente biográfico, sobre la muerte de mi madre cuando yo tenía ocho años. Esencialmente, es una reflexión de un hombre de 40 sobre cómo la muerte de una madre afecta a una familia a lo largo de las décadas, no solo en el niño, no solo&#8230; y es una especie de meditación sobre el luto. El luto no hecho y la necesidad de hacerlo. </p>



<p>Y cuando terminé ese libro, incluso porque tuvo una buena aceptación de crítica y ventas, era muy tentador hacer algo parecido, ¿entiendes?  Yo dije: no, no, no. Tienes que hacer algo completamente diferente, porque sino estás contradiciendo lo que es la génesis de tu arte, que es arriesgarse a algo. <strong>La idea de que cada vez que empiezo un libro y tengo una idea tiene que existir la sensación de que puede salir muy mal. Es decir, tiene que haber una angustia de decir: «esto es difícil y es posible que al cabo de 50 páginas, no consiga hacerlo o que lo haya hecho mal». Si, por casualidad, es una idea con la que me siento muy seguro y digo, «ah, voy a hacer esto con cierta facilidad», entonces, es una señal de alerta para no seguir con esa idea. </strong></p>



<p>Entonces, cuando terminé «O Filho da Mãe,» en lugar de seguir esa línea, elegí un libro llamado «Deus, Pátria e Família», que está ambientado en 1940. Es una novela, en cierto modo, que recurre a una estructura medio policial, aunque no es una novela policial tradicional y que es de una realidad alternativa. Es decir, algo sucede en la historia de Portugal, a principios de 1940, que cambia un poco la historia de Portugal, aunque el libro sea un retrato del Estado Novo en su apogeo. Llegan refugiados de otras partes de Europa para salir hacia América. Lisboa era de las pocas ciudades en Europa que aún tenía luz eléctrica durante la noche, porque no había bombardeos, pero no dejaba de ser una ciudad pobre bajo una dictadura. Así que es ese enfrentamiento sobre el que escribo.</p>



<p>Por lo tanto, si quieres ir a por un libro más histórico, una novela clásica de 500 páginas con varios personajes, «Deus, Pátria e Família». Si quieres conocer a un Hugo Gonçalves diferente al que leíste en Revolução, más introspectivo, más íntimo, que hable sobre algo de su propia vida, pero que obviamente toca a todo el mundo, entonces, yo leería “O Filho da Mãe.»</p>



<p><strong>Lele: </strong>Pues ya te contaré.</p>



<p><em>Cierro la video llamada con ganas de leer más y ver cómo son esos otros Hugos que escriben y se han enfrentado al abismo de las horas de escritura, las imágenes, las voces&#8230; y al final, las páginas. </em></p>
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		<title>Más que claveles, Revolución, libro de Hugo Gonçalves</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Nov 2025 17:01:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bitácora]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal ao pé]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estaba esperando en el andén del tren, oía ya de fondo como se acercaba, en</p>
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<p>Estaba esperando en el andén del tren, oía ya de fondo como se acercaba, en mi kindle decía que me quedaban apenas 3 minutos de lectura, veía ya en el horizonte de las vías el morro de la máquina, pero no podía soltar las últimas páginas de Revolución (Revolução), de Hugo Gonçalves. La apoteosis del final narrado de la familia Storm me tenía enganchada.</p>



<p>Lo que empezó como una novela histórica para narrar la revolución de los claveles y su desarrollo posterior, acaba por convertirse el álbum generacional de una familia a la que te une la empatía.</p>



<p>Revolución tiene desde el principio todos los ingredientes que se le piden al género: construir <strong>personajes verosímiles en el momento histórico y vital en el que se encuentran</strong> y con los que puedes conectar y transitar los hechos que se cuentan. Es más, Revolución consigue ser <strong>más objetivo que muchos libros de Historia, dando voz a las subjetividades de los personajes para conocer los puntos de vista diversos y distantes entre sí </strong>que suceden cuando hay un momento de cambio tan relevante como el de la transición de una dictadura a la democracia.</p>



<p>Portugal, como España, vivió una larga dictadura que, naturalmente, obligó a tener una posición. Así sucede, y es realmente interesante ver cómo el desarrollo del libro va modulándose, mostrando <strong>primero unos personajes conducidos por su posicionamiento político y como posteriormente, son sus decisiones las que les llevan por un camino o por otro</strong>. La vida es eso, la secuencia de decisiones aunque en algunas ocasiones las opciones a escoger parecen venir dadas.</p>



<p>Soy lectora habitual de escritores lusófonos*, Saramago, José Eduardo Agualusa, Mia Couto, Peixoto, Valter Hugo Mae&#8230; así que no era extraño que me inclinara por descubrir a Hugo Gonçalves. Aunque en realidad, lo que me hizo decantarme por <a href="https://librosdelasteroide.com/libro/revolucion">Revolución fue saber que se encontraba entre las novedades de Libros del Asteroide</a>. La curiosidad por ver qué venía para acercarnos a Portugal, aún muy desconocido para muchos en este lado de la frontera.</p>



<p><em>*Tengo una deuda con las escritoras y acepto recomendaciones, aunque sé que empezaré por Lobos, de Tania Ganho.</em></p>



<p>En una <a href="https://www.rtve.es/play/audios/el-ojo-critico/ojo-critico-revolucion-hugo-goncalves/16804625/">entrevista en el Ojo Crítico, Gonçalves </a>dijo no haber escrito pensando en la memoria, aunque <strong>sí se reconoce como ciudadano y padre y no dejar de ver necesario mantener la memoria de cómo se construyó la democracia</strong>. Como lectora española, nacida ya en los 80, me veo paralela a ese pensamiento. También leo por eso, y me ha resultado por momentos necesario parar y pensar en las diferencias y similitudes que ambas democracias, portuguesa y española, han tenido y en cómo la actualidad pone de manifiesto que nada se puede dar por sentado.&nbsp;</p>



<p>Ante todo, para mí, Revolución es un libro que muestra los caminos transitados por un país en efervescencia: con una dictadura a sus espaldas de la que cuesta tomar distancia, guerras coloniales activas que gastan la juventud de muchos hombres, retornados de esas colonias sin arraigo ni lugar&#8230; Pero también es un libro que cuenta como ningún otro cómo las elecciones individuales condicionan el futuro personal y el de toda una familia y a su vez el de toda una sociedad. </p>



<p><strong>Por cómo está escrito y cómo desarrolla los personajes, tienen una esencia muy cinematográfica, con banda sonora incluida</strong>. Podría ser porque Hugo Gonçalves es también guionista o porque para el personaje de Maria Luisa Storm hay una película que marca el inicio de su conciencia política.</p>



<p>Hablemos de esos personajes: Malu Tormenta (Maria Luisa Storm), la hermana revolucionaria, que se interpela a sí misma; Pureza Storm, uno de los personajes, que por su condición de hermana mediana, me parece de los más difíciles de retratar; Frederico Storm, el pequeño, el que vive atrapado entre Peter Pan y su narrador interno (el que pone la banda sonora); Antonia, la madre, la madre y el peso de su culpa alargándose por toda la trama; y también Diego, Nádia, Raposo, Ricardo Walker&#8230; Un elenco que pone voz a las aristas y planos de la historia.</p>



<p>Yo he leído la edición en portugués de Companhia das Letras, publicada en octubre de 2023, que resultó ganadora del Prémio Literário Fernando Namora 2024.&nbsp;Ahora, <strong>Libros del Asteroide pone al alcance de los lectores españoles la traducción y es toda una invitación para deshacer el reduccionismo al que por aquí se ha limitado el símbolo del clavel y el 25 de abril</strong>, para abrir la puerta a un Portugal más próximo.</p>



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		<title>Entrevista: “Nos han educado con una serie de valores, pero no en cómo hablar de esa persona que ya no está”, Alberto Gómez.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lele Sorribas]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Oct 2025 17:54:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pospuse dos veces la lectura de “Contra el silencio: un viaje por las etapas del</p>
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<p>Pospuse dos veces la lectura de “Contra el silencio: un viaje por las etapas del duelo después del suicidio”, de Alberto Gómez (<a href="https://libros.com/comprar/contra-el-silencio/">libros.com</a>). Llevo con este texto en el ordenador desde hace ya un año.&nbsp;</p>



<p>Sí, me da vértigo el tema: la muerte. Lo sé, me pasa como a muchos, <strong>la muerte es ese tema que se enfrenta cuando llega, pero con el que no nos sentimos cómodos</strong>. Siempre he tenido pánico por la propia y por la ajena. Desde pequeña. Recuerdo que cuando mis padres me dejaban con mi abuela, me preocupaba que se muriera estando solas, era mayor y las personas mayores se mueren. Entonces, hubo un tiempo en el que me convencí de que las personas solo se morían en los hospitales. Inocencia pura.</p>



<p>Más tarde, encima resultó que las personas se pueden morir en cualquier parte y que no hace falta que sean mayores, ni que pasen por una enfermedad, ni que se les note. Puede ser inesperado y fortuito. Así que leer el libro de Alberto ha sido todo un ejercicio de salir de la zona de confort.</p>



<p><strong>El suicidio se lleva cada año en España a cerca de 4000 personas, no es anécdota</strong> ni un tema que deba quedar arrinconado en nuestra sociedad.&nbsp;</p>



<p><strong>Alberto, periodista jerezano, afincado en Barcelona, recoge en el libro su propia experiencia tras 23 años de silencio después de la muerte de su hermano por suicidio y recoge también el testimonio de otras diez personas que como él han estado calladas demasiado tiempo, ocultando su sufrimiento.</strong></p>



<p>Tiene también un <a href="https://alpiedelafoto.com/por-un-momento/">libro de microcuentos, “Por un momento”</a> (libros.com). Un <a href="https://www.instagram.com/alberto.gomez.garcia/?hl=es">género que continúa cultivando habitualmente en su cuenta de Instagram</a>, en las notas de su teléfono y en trozos de papel en los bolsillos.</p>



<p>He tenido la oportunidad de hablar con Alberto en diferentes ocasiones sobre su libro y en general sobre el duelo, el proceso de escribir&#8230; Le he preguntado por cómo lo ha escrito, si ya había usado la escritura durante su época de silencio. <em>He escrito cosas antes, no he dejado de escribir nunca. Yo <strong>empecé a escribir la misma noche que murió mi hermano, y eso lo conservo</strong>, ese papel escrito a mano. Ya en mi anterior libro de microcuentos había algunos dirigidos a él. <strong>Pero este libro, lo concebí después de asistir a un grupo de duelo tardío</strong>. Llegué a casa después de una sesión y comencé a escribir. Lo hice por mí, pero también por ellos. Ese grupo es un lugar seguro</em>, me dijo en una ocasión.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia-819x1024.jpg" alt="Portada del libro Contra el Silencio, de Alberto Gómez García (Libros.com)" class="wp-image-4040" style="width:auto;height:600px" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia-819x1024.jpg 819w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia-240x300.jpg 240w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia-768x960.jpg 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia-1024x1280.jpg 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2025/10/contra-el-silencio-de-alberto-gomez-garcia.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Portada del libro Contra el Silencio, de Alberto Gómez García (Libros.com)</figcaption></figure>



<p>Por fin, en un viaje en tren, me dispuse a ordenar las ideas y le hice una entrevista más pausada.</p>



<p>Es inevitable preguntarle por cómo surge su compromiso con asociaciones de prevención del suicidio y con darle visibilidad en los medios de comunicación.&nbsp;</p>



<p class="is-style-plain">&#8211; <em>Hay personas que puede que no sean tan activas, simplemente porque no les llama la atención ser más activas. En mi en mi caso, hay dos cosas: una, que todavía hay gente que me habla del libro y dos, que como periodista me doy de bruces con muchos textos mal escritos con malas praxis. Y también me surgen posibilidades, por la razón que sea, de entrevistar a alguien que tiene que ver con suicidio o con la salud mental.</em></p>



<p><em>Qué mejor arma, además de la literatura, que los medios de comunicación, las entrevistas en radio, televisión, en medios digitales o en papel para tratar de visibilizar que no estamos bien como sociedad, que tenemos muchos problemas mentales, que no hay recursos y que <strong>los grupos de duelo, que ha sido mi herramienta (<a href="https://dsas.org/">DSAS, Després del suïcidi,</a> en mi caso), no un recurso de la sanidad pública, ni de la sanidad privada, sino un recurso de una entidad me ha servido muchísimo para para salir de ese silencio</strong>.</em></p>



<p>En otras conversaciones ha surgido el tema de la conexión con los otros, de que para hablar de duelo con otra persona se nota cuando hay sensibilidad. Creo que ahí, Contra el silencio, cumple con un papel clave. Alberto pincela cada capítulo con las experiencias de otras personas en su situación con la delicadeza que promulga. Entonces, me pregunto si es consciente de que su paso al frente haya servido a otros para romper el silencio o sentirse más acompañados.</p>



<p class="is-style-plain"><em>-Muchas personas de manera anónima, me han dicho: gracias por contarlo, en mi familia también, en mi familia también, en mi familia también… También existía el mismo problema. En una presentación en Ávila, hubo una chica que me dijo: estoy por acercarme a un grupo de duelo. Y yo en la dedicatoria le puse: si te apuntas a un grupo de duelo, te vas a sentir muy bien recibida y si logras acudir, avísame. Fue un gesto para decirle, creo que lo vas a conseguir.&nbsp;</em></p>



<p><em>No sé qué tantas acciones en sí habrá llevado la gente que haya leído mi libro, pero <strong>sí que mucha gente se ha puesto en la piel de los que hemos sufrido una muerte por suicidio</strong>, eso seguro, y que se ha visto reflejada porque por desgracia hay muchísima familias que han sufrido un suicidio en sus carnes.</em></p>



<p>Y desde los medios, ¿cómo se puede trabajar la prevención y las noticias de casos?</p>



<p><em>-Hace muchos años que en las noticias de violencia machista se pone abajo un teléfono* y una serie de recursos para que la persona que lo está leyendo, si se entera de que la amiga, la vecina, la sobrina… o ella misma, la está sufriendo sepa a quién acudir. Eso ahora lo estamos pidiendo desde la entidades y las familias que hemos sufrido un suicidio de un familiar. No cuesta nada.</em></p>



<p><em>Ahora hay varias paradas del metro de Barcelona donde también aparece el número (de teléfono). Ese número si se extiende, llegará un momento que la gente lo interiorice. <strong>Toda campaña es poca para el número de suicidios que hay hoy todavía.</strong></em></p>



<p><em>En cuanto a una vez que ha pasado, no hemos podido prevenir y hay un suicidio, hay varios casos flagrantes donde la praxis no es buena, es muy mejorable. Una se da en los casos de famosos, donde hay barra libre para decir de todo. Sin certezas no se debería publicar nada. ¿Entonces por qué especulamos en estos casos?. Se hace daño a la familia. Hay muchos detalles, que son meras especulaciones que se publican, y esto sobre todo pasa en casos de famosos.</em></p>



<p><em>Y, el otro día, Cecilia Borrás, de DSAS, me decía que también pasa en los casos de suicidios en pequeñas poblaciones porque se sabe mucho de esa familia y de esa persona.&nbsp;</em></p>



<p><em>En resumen, <strong>tendríamos que escribir como si escribiéramos sobre la muerte de uno de nuestros mejores amigos.</strong> Si escribiéramos así, no contaríamos determinadas cosas ni pondríamos determinadas expresiones.</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El teléfono de atención del Ministerio de sanidad es el 024</strong>. Disponible 24 horas.</li>
</ul>



<p>El tren sigue avanzando, ya no sé por dónde vamos. Seguimos hablando sobre el silencio. ¿Será que el silencio era solo con los demás, a quienes no expresaba sus sentimientos o simplemente no contaba su historia, o también se cerraba en banda consigo mismo? Me cuenta que se refugiaba en la escritura: <em>No me analizaba, pero sí que dejaba plasmadas mis emociones por escrito en ese momento. No sé si podría analizarlas, si he ido evolucionando o no, pero está claro que el cambio es una vez que pongo un pie en DSAS, veinte años después.</em></p>



<p>Veinte años son mucho tiempo para llevar una mochila tan llena de silencio, que curiosamente puede llegar a pesar más que las palabras. ¿Te da miedo la muerte, Alberto?</p>



<p><em>-¿Si me da miedo la muerte?&#8230; Hubo un tiempo en mi adolescencia que quizá sí. Pero hoy por hoy, no. Tengo muchas ganas de vivir, muchas ganas de disfrutar, muchas ganas de recuperar cosas a nivel personal que me hacen sentirme vivo. Ojalá pudiera jugar al tenis cada día. Ojalá pudiera ir al cine más de lo que voy. Y no temo o no pienso tanto en la muerte.</em></p>



<p><em><strong>Más que la muerte de mi hermano, yo lo que he estado pensando siempre es todo el tabú y el silencio que nos provocó. </strong>El hecho de que no se hable de una persona. No tanto en sí de la muerte.</em></p>



<p>¿Y por qué crees que se habla tan poco de la muerte en general?&nbsp;</p>



<p><em>-Hay una serie de tópicos que inundan a una persona cuando alguien muere por suicidio. Entonces, te dices, si la sociedad va a pensar esto sobre mí, para esto, no lo cuento. Hemos hablado en otro momento sobre el duelo perinatal, ¿qué puedes pensar sobre una mujer que ha perdido un bebé durante el embarazo? Nada malo, pero como hay tanto tabú, esa mujer le cuenta muy poca gente que ha tenido un aborto y habla poco de ello.</em></p>



<p><em><strong>No nos han educado en cómo gestionar una muerte. Nos han educado con una serie de valores, pero no en cómo hablar de esa persona que ya no está.</strong></em></p>



<p><em>Y quien mejor lo hace son los niños pequeños, porque lo hablan con una naturalidad que ya nos gustaría a los adultos.</em></p>



<p><em>No sabemos hablar de esa persona que ya no está. Por ejemplo para recordar una trastada que hizo. Mi hermano, en la época de juventud, de primeros cigarros y tal, quemó una tienda de campaña en un campamento. ¡Menuda trastada! ¿Por qué no recordarlo y sacarlo en una conversación? Anda que la lió buena. Le echaron del campamento.</em></p>



<p><em><strong>Tendríamos que honrar a las personas que no están y hablar de ellos.</strong> Por qué no hablamos de la gente anónima que ha hecho cosas bonitas, por qué no sacarlos en una conversación alrededor de la mesa con unas lentejas o un arroz a la cubana.</em></p>



<p>Cambia el peso del cuerpo de pierna y se arriesga al equilibrio del traqueteo del tren para continuar hablando ahora de escribir. El proceso refugio y que de forma continuada cultiva en forma de microcuentos. ¿Cuáles son tus temas obsesión?, le pregunto Y por si queda alguna duda, me subraya que obsesionarse puede tener un lado positivo. Estoy de acuerdo, cuéntame, cuáles son esas obsesiones:</p>



<p><em>-La felicidad de la infancia.&nbsp;</em></p>



<p><em>Tardo un segundo en contestarte a qué edad volvería a vivir. Me trasladaría rápido entre los 7 y los 11 años, me parece una edad maravillosa, que disfruté mucho. Jugaba horas en una plaza y <strong>esa infancia está muy presente en cosas que escribo, relatos largos y sobre todo en los microcuentos</strong>, que es lo que más cultivo últimamente.</em></p>



<p><em>Esa infancia bonita, esa infancia cándida, de esa pulsera que le regala un chico o una chica a otro y que es un tesoro, aunque a lo mejor es una gomilla del pelo, pero se convierte en un tesoro.</em></p>



<p><em>También el amor en cualquiera de las fases y en cualquier edad.</em></p>



<p><em>La muerte, no, sino el echar de menos. <strong>Me gusta mucho la expresión y es bonito decirle a una persona: te echo de menos. Te quiero, sí, es muy bonita, pero a mí me gusta la expresión “te echo de menos”</strong>. Me encanta la canción de Pedro Guerra, “De menos” y me sé la historia un poco de cómo la escribió…</em></p>



<p><em>Creo que muchas de las historias que he escrito y muchos de los microcuentos que escribo vienen a relatar que alguien echa de menos a otra persona.</em></p>



<p><em>Y también, y uno de mis hijos se ríe mucho por ello, me gusta escribir de la duda ante una cita: muchos de mis microcuentos están basados en una cita y la incertidumbre de si la otra persona llega o no. Me parece una forma muy descriptiva de lo que es la vida, esas cosquillas que uno puede tener en el interior, de estar muerto de miedo, de la duda de si va a aparecer o no.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-1024x1024.webp" alt="Por un momento, libro de microcuentos de Alberto Gómez" class="wp-image-3567" style="width:auto;height:600px" srcset="https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-1024x1024.webp 1024w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-300x300.webp 300w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-150x150.webp 150w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-768x768.webp 768w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez-50x50.webp 50w, https://alpiedelafoto.com/wp-content/uploads/2024/12/por-un-momento-alberto-gomez.webp 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Por un momento, libro de microcuentos de Alberto Gómez</figcaption></figure>



<p>¿Y por qué microcuentos?</p>



<p class="is-style-plain"><em>-Me gusta resumir en unas líneas una situación que sea muy fácil de imaginarse. Eso sí, me gusta también esconder algún detalle para que dos lectores se imaginen dos cosas diferentes. Para que quien lee disfrute elucubrando la historia como yo disfruto elucubrándola cuando la escribo.</em></p>



<p>¿Has convertido alguno en largo?</p>



<p><em>-No, lo he hecho al revés, alguna historia larga que tenía la he condensado en un microcuento.&nbsp;</em></p>



<p><em>Ha sido un juego que me ha dado diferentes satisfacciones. La más grande cuando alguien me propuso hacer un libro.</em></p>



<p><em>A nivel editorial ha sido uno de los dos momentos más importantes de mi vida. El otro fue cuando yo les propuse hacer un libro con la historia de mi hermano y me dijeron que sí.</em></p>



<p>Le confieso que al leer su libro de microcuentos primero me sentí reflejada, muchas de sus historias también me han pasado a mí, después empecé a sentir un poco de pudor porque me parecía estar entrando en su diario.</p>



<p><em>No todas (las historias) son reales, muchas son 100% reales o 90% y <strong>otras muchas son deseables: ¿he deseado que eso me pase a mí? Sí.</strong></em></p>



<p><em>Otras son totalmente inventadas, a mí nunca se me caería el móvil en el baño o no se me ha caido nunca el móvil en un charco, cosas que a mucha gente les ha pasado. Pero me encantó elucubrar la impotencia de una persona cuando se queda sin móvil por culpa de un charco y no puede llamar a esa persona a la que le gustaría llamar.</em></p>



<p>Mientras habla del proceso, de dónde va a buscar sus relatos, los ojos le brillan y enfatiza con las manos lo que explica. ¿Cuánto de terapia es para ti escribir?</p>



<p class="is-style-plain"><em>-Muchísima. Es plasmar por escrito tus emociones, si las relees al cabo de unos días puedes ver cómo estabas en ese momento.</em></p>



<p>¿Relees?, le interrumpo:</p>



<p><em>-Sí. En el caso de lo que escribí cuando pasó lo de mi hermano, lo he releído con detenimiento, con sufrimiento y también con perspectiva. Creo que es 100% terapéutico, los profesionales de la salud mental lo recomiendan, también recomiendan hablar, que es más difícil, pero sobre todo que escribamos.&nbsp;</em></p>



<p><em>Ahora, <strong>¿terapéutico quiere decir que mejoras? No sé, a lo mejor quiere decir solamente que te sientes bien escribiendo. A lo mejor, no sales del agujero ese día. A lo mejor, no te duchas y sales a la calle. Pero te has sentido bien escribiendo.</strong> A mí me gusta pensar que cada vez que escribo me siento bien, me vengo arriba, me motivo.</em></p>



<p><em>Lo del suicidio lo he ido desglosando poco a poco. Cualquiera que analice al detalle todo lo que he escrito en mi vida podría notar que había una ausencia y también que ha habido algún que otro desamor. Mi primer amor con 17 yo lo llevo ahí en el corazón y he escrito muchas cosas que espero que ella no haya leído (o sí) -ríe.&nbsp;</em></p>



<p><em>He dejado un cierto rastro de mis sentimientos y emociones en cosas que he publicado o he enviado a gente por email.</em></p>



<p><em>Y hay cosas que no se las he enseñado a nadie.</em></p>



<p><em>Pero en algún momento, yo creo que coincidimos todos los que escribimos: escribimos para que alguien nos lea. Aunque <strong>¿escribiría en una isla desierta o en una orilla donde se que va a llegar una ola? Sí que escribiría</strong>.</em></p>



<p><em><strong>Aún así, escribo para compartir mis emociones con otras personas.</strong></em></p>



<p>Casi he llegado a mi destino, la conversación gira hacia cualquier otro tema sobre la vida, las aficiones o el trabajo. Acabo afirmando con él que sí, que yo también escribo para que otros me lean. En esta ocasión, he escrito en un proceso largo, pausado, porque <strong>su historia es relevante y la sensibilidad que ha construido es importante y merecen el tiempo de escribir y de leerlo</strong>.</p>
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